El violento legado de El Mencho con el CJNG

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El Mencho, el implacable líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, ha marcado la historia reciente de México con un reinado de terror que culminó en su abatimiento durante una operación militar en Jalisco. Este exagente de policía transformado en uno de los criminales más buscados del mundo dejó atrás un imperio construido sobre violencia extrema, corrupción y control territorial que ha desestabilizado regiones enteras del país. El Mencho no solo traficaba drogas a gran escala, sino que extendió sus tentáculos a actividades como el robo de combustible y el tráfico de personas, sembrando el miedo en comunidades y desafiando abiertamente al Estado mexicano.

Los orígenes humildes y el ascenso de El Mencho

El Mencho nació en 1966 en un pueblo pobre de las montañas de Michoacán, donde el cultivo de amapola y marihuana competía con la producción de aguacate. Desde niño, trabajó en el campo, pero pronto buscó oportunidades en Estados Unidos, donde se involucró en el tráfico de heroína. Arrestado y deportado tras cumplir condena, El Mencho regresó a México y se unió a la policía, un paso que ironicamente lo preparó para su entrada en el mundo del crimen organizado. Pronto, se integró al Cártel del Milenio, aliado del Cártel de Sinaloa, donde escaló posiciones rápidamente gracias a su astucia y brutalidad.

La fundación del CJNG y la guerra contra rivales

El Mencho decidió romper con sus antiguos aliados y fundar el Cártel Jalisco Nueva Generación, nombrado por el estado de Jalisco, hogar de Guadalajara. Esta organización combinó el narcotráfico sofisticado con tácticas ultraviolentas inspiradas en los Zetas, incluyendo decapitaciones y ataques masivos. El Mencho declaró la guerra al Cártel de Sinaloa, expandiendo su influencia a través de batallas sangrientas que dejaron cientos de cadáveres. Su grupo se diversificó en el contrabando de fentanilo, un opioide sintético responsable de miles de muertes por sobredosis en Estados Unidos, agravando la crisis de adicciones transfronteriza.

El Mencho evadió capturas durante años, a pesar de una recompensa de 15 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos. En 2015, sus sicarios derribaron un helicóptero militar con una granada propulsada por cohete para facilitar su escape, un acto que ilustra la audacia y el poderío armamentístico del CJNG. Este incidente no fue aislado; en solo seis semanas ese año, el cártel mató a dos docenas de policías en el oeste de México, enviando un mensaje claro de intimidación a las autoridades.

La violencia extrema y el control territorial bajo El Mencho

El Mencho impuso un régimen de terror en Jalisco y estados vecinos, donde el CJNG recurría a métodos brutales como decapitaciones y mutilaciones para someter a rivales y disidentes. Videos filtrados en redes sociales mostraban a El Mencho amenazando a enemigos y funcionarios con lenguaje grosero y promesas de venganza, consolidando su imagen como un líder implacable. A diferencia de figuras como El Chapo Guzmán, quien buscaba el reflector mediático, El Mencho prefería el anonimato, operando desde las sombras mientras sus hombres ejecutaban órdenes sanguinarias.

Ataques a figuras clave y expansión criminal

El Mencho ordenó atentados de alto perfil, como el intento de asesinato en 2020 contra Omar García Harfuch, entonces titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana en la Ciudad de México. Aunque Harfuch sobrevivió, dos guardaespaldas murieron, destacando la capacidad del CJNG para infiltrarse en zonas urbanas y desafiar al gobierno federal. El Mencho también extendió sus operaciones a la extorsión, el secuestro y el trabajo forzado, convirtiendo comunidades enteras en zonas de guerra donde la población vivía bajo constante amenaza.

El Mencho sobornó a policías y políticos para operar con impunidad, comprando lealtades que le permitieron construir una base social. Durante la pandemia de 2020, el CJNG distribuyó paquetes de alimentos con sus sellos, posicionándose como una alternativa al gobierno en regiones marginadas. Esta estrategia no solo generaba apoyo popular, sino que ampliaba el control territorial de El Mencho, haciendo del cártel una entidad casi estatal en Jalisco y Michoacán.

El impacto global del reinado de El Mencho

El Mencho transformó el CJNG en una de las organizaciones criminales más poderosas de México, rivalizando con el Cártel de Sinaloa en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Su enfoque en el fentanilo ha exacerbado la epidemia de opioides, con cientos de miles de muertes atribuidas a esta sustancia. El Mencho diversificó ingresos mediante el robo de combustible de Pemex, una actividad que generaba millones y contaminaba el medio ambiente con derrames ilegales, afectando ecosistemas en Jalisco y estados aledaños.

La caída de El Mencho y sus implicaciones

El Mencho fue abatido el domingo en una operación militar en Jalisco, un golpe que las autoridades celebran como un avance en la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, el legado de El Mencho persiste en la estructura del CJNG, que podría fragmentarse o intensificar la violencia en disputas por el liderazgo. Regiones como Michoacán y Jalisco siguen bajo el yugo de batallas entre cárteles, donde civiles inocentes pagan el precio con desplazamientos forzados y masacres indiscriminadas.

El Mencho deja un vacío que podría desencadenar más caos, ya que sus sucesores buscan mantener el control mediante tácticas aún más brutales. La influencia de El Mencho se extendió más allá de México, afectando la seguridad en Estados Unidos y Latinoamérica, donde el CJNG ha establecido alianzas para el lavado de dinero y el tráfico de armas.

Según reportes de agencias internacionales como Reuters, el ascenso de El Mencho representó un desafío sin precedentes para las fuerzas de seguridad mexicanas y estadounidenses, que lo persiguieron durante años sin éxito hasta ahora.

Expertos en seguridad, como Vanda Felbab-Brown del Brookings Institution, han destacado cómo El Mencho evadió capturas por tanto tiempo, comparándolo con líderes del Cártel de Sinaloa y subrayando su astucia estratégica.

Analistas como Edgardo Buscaglia de la Universidad de Columbia han señalado que el CJNG bajo El Mencho se convirtió en uno de los mayores compradores de políticos, lo que explica su impunidad y base social en regiones afectadas por la pobreza.