Obras del Mundial de fútbol representan una seria amenaza para cientos de comerciantes informales en la Ciudad de México, donde las remodelaciones planeadas para el evento deportivo internacional están generando incertidumbre y temor entre los vendedores ambulantes que dependen de sus puestos para sobrevivir. En la alcaldía Benito Juárez, al sur de la capital, los pasos a desnivel que cruzan avenidas principales como la Calzada de Tlalpan se han convertido en el epicentro de esta controversia, ya que las autoridades pretenden desalojar a los locatarios para llevar a cabo renovaciones que, según los afectados, no son más que una excusa para embellecer la zona de cara al torneo. Estos comerciantes, muchos de ellos con décadas en el mismo lugar, denuncian que las obras del Mundial de fútbol no solo ponen en riesgo su fuente de ingresos, sino que también afectan el sostenimiento de sus familias en un contexto económico ya de por sí precario.
El Temor Constante por el Desalojo Inminente
Las obras del Mundial de fútbol han intensificado el miedo entre los vendedores de los pasos a desnivel, espacios subterráneos que sirven como pasajes peatonales y que han sido ocupados por pequeños negocios durante años. Juana Guerra, una comerciante con más de 25 años vendiendo dulces y refrescos en el paso número 37, expresa su desesperación al pensar en el futuro sin su puesto. "Aquí he sostenido a mis hijos", afirma, destacando cómo las obras del Mundial de fútbol podrían dejarla sin opciones laborales a su edad. De manera similar, José Luis Guerra, con 35 años arreglando relojes en el mismo sitio, lamenta que sería "muy difícil" subsistir sin este ingreso, el cual mantiene a toda su familia. Estos testimonios reflejan el impacto directo de las obras del Mundial de fútbol en la vida cotidiana de personas que han construido su estabilidad económica en estos espacios informales.
La Realidad de los Pasos a Desnivel en Benito Juárez
En la alcaldía Benito Juárez, los pasos a desnivel no son solo vías de tránsito, sino centros comerciales improvisados que ofrecen desde flores hasta reparaciones de artículos cotidianos. Las obras del Mundial de fútbol, programadas para renovar más de diez de estos pasos, han generado movilizaciones entre los comerciantes, quienes rechazan la narrativa oficial de que estos lugares están descuidados. Elena Botello, propietaria de la Floristería Marisol con más de 40 años en el negocio, acusa a las autoridades de ignorar sus contribuciones al mantenimiento de estos espacios hasta que el evento deportivo internacional les dio una "excusa" para intervenir. Las obras del Mundial de fútbol, en su opinión, no benefician a los de abajo, sino que agravan su situación precaria.
Críticas Directas al Gobierno y a Claudia Sheinbaum
Las obras del Mundial de fútbol han sacado a la luz críticas contundentes hacia la presidenta Claudia Sheinbaum, cuya promesa de "primero los pobres" es cuestionada por los afectados. Botello interpela directamente a la mandataria, recordándole que el torneo debería generar oportunidades para los sectores vulnerables en lugar de desplazarlos. "Se supone que si viene el Mundial, es para que saquemos un poco de provecho nosotros, los de más abajo", declara, subrayando cómo las obras del Mundial de fútbol parecen priorizar la imagen internacional sobre el bienestar local. Esta percepción de hipocresía se extiende a las autoridades de la Ciudad de México, acusadas de desinterés histórico por estos pasos a desnivel hasta la llegada del evento. Las obras del Mundial de fútbol, en este contexto, se ven como una imposición que ignora las necesidades de los comerciantes informales, exacerbando desigualdades en una metrópoli ya dividida.
La Falta de Apoyo Oficial y sus Consecuencias
Los comerciantes informales señalan que las obras del Mundial de fútbol vienen acompañadas de una ausencia total de apoyo gubernamental, dejando a familias enteras en la incertidumbre. Representantes como Jair Torruco han negociado con las autoridades, obteniendo promesas de frenar los desalojos, pero insisten en que no cejarán en su resistencia hasta tener garantías firmadas. Esta lucha resalta cómo las obras del Mundial de fútbol no solo amenazan empleos individuales, sino que podrían desestabilizar economías locales dependientes del comercio ambulante. Clientes habituales, como Verónica Trejo, defienden a estos vendedores por la seguridad que aportan a los pasos subterráneos, argumentando que su presencia disuade problemas y fomenta un ambiente comunitario que las renovaciones podrían destruir.
El Contexto Más Amplio del Mundial 2026 en México
Las obras del Mundial de fútbol forman parte de un plan mayor para preparar la Ciudad de México como sede de partidos en el torneo que se celebrará en 2026, junto con Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, en la alcaldía Benito Juárez, estas preparaciones han chocado con la realidad de los comerciantes informales, quienes ven en ellas una amenaza existencial. Las remodelaciones buscan modernizar infraestructuras urbanas, pero los afectados argumentan que esto se hace a costa de sus livelihoods, sin alternativas viables ofrecidas. Las obras del Mundial de fútbol, por ende, simbolizan un conflicto entre el desarrollo impulsado por eventos globales y la preservación de economías informales que sustentan a miles en la CDMX. Este dilema no es aislado, ya que similares tensiones se han visto en otras ciudades anfitrionas de grandes eventos deportivos, donde las mejoras urbanas a menudo desplazan a poblaciones vulnerables.
Impactos Económicos y Sociales en las Familias Afectadas
Para muchas familias, las obras del Mundial de fútbol representan el fin de una era de independencia económica. Vendedores como los Guerra han invertido décadas en sus puestos, adaptándose a las dinámicas urbanas de la CDMX sin apoyo estatal. El desalojo inminente no solo eliminaría sus ingresos, sino que también afectaría la dinámica social de los pasos a desnivel, donde los comerciantes crean redes de apoyo mutuo. En un país donde el empleo informal es una realidad para millones, las obras del Mundial de fútbol podrían agravar la pobreza urbana, forzando a estos individuos a buscar opciones precarias en otros sitios. La movilización de los comerciantes busca visibilizar esta injusticia, exigiendo que las autoridades reconsideren sus planes y ofrezcan soluciones inclusivas.
La Resistencia Organizada de los Comerciantes
Frente a las obras del Mundial de fútbol, los comerciantes informales han comenzado a organizarse, formando alianzas para resistir los desalojos. Reuniones y protestas en los pasos a desnivel de Benito Juárez han ganado atención, con vendedores compartiendo historias personales para humanizar su causa. Esta resistencia no solo desafía las decisiones gubernamentales, sino que también cuestiona la priorización de eventos como el Mundial sobre las necesidades locales. Las obras del Mundial de fútbol, en este sentido, han catalizado un movimiento que podría extenderse a otras áreas afectadas por preparativos similares en la CDMX, destacando la brecha entre las promesas políticas y la realidad en el terreno.
En conversaciones con reporteros que cubren temas urbanos en la capital, se ha destacado cómo estos desalojos forman parte de un patrón más amplio de gentrificación disfrazada de progreso. Diversos observadores han notado que, aunque el gobierno promete beneficios a largo plazo, los costos inmediatos recaen desproporcionadamente en los sectores informales.
Informes recopilados por agencias internacionales de noticias subrayan que eventos como el Mundial a menudo generan desplazamientos similares en ciudades anfitrionas, con ejemplos históricos que muestran impactos duraderos en comunidades vulnerables.
Como se ha documentado en publicaciones especializadas en desarrollo urbano, la falta de consulta previa con los afectados agrava estas situaciones, convirtiendo lo que debería ser una celebración deportiva en una fuente de conflicto social.


