Violencia en México continúa siendo un flagelo que azota al país, según el más reciente informe de Human Rights Watch (HRW), donde se destacan los altos niveles de agresiones, el incremento en las desapariciones y una impunidad que parece inquebrantable. Este panorama sombrío persiste a pesar de los cambios en el gobierno, revelando fallas estructurales profundas en el sistema de justicia y seguridad. La organización internacional pone el dedo en la llaga al señalar que, más de un año después de la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia, las promesas de transformación no han logrado mitigar estos problemas crónicos. En lugar de avances, se observan retrocesos que afectan directamente a la población, con miles de víctimas que claman por justicia en un contexto donde la violencia en México se ha normalizado de manera alarmante.
El Legado de Violencia en México y sus Consecuencias
Violencia en México ha alcanzado cotas preocupantes en 2025, con reportes que indican un aumento significativo en homicidios y agresiones vinculadas a grupos criminales. HRW detalla cómo eventos específicos, como los más de mil 800 asesinatos en Sinaloa tras la extradición de Ismael Zambada, alias "El Mayo", en julio de 2024, ilustran la escalada de conflictos armados en regiones clave del país. Esta situación no solo genera miedo entre la población civil, sino que también expone la incapacidad de las autoridades para contener la expansión de estos grupos, que operan con una libertad que roza la impunidad total. La violencia en México se manifiesta en formas diversas, desde enfrentamientos directos hasta ataques selectivos contra figuras públicas, como el doble homicidio de asesores de la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Clara Brugada, o el magnicidio del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, quien había denunciado vínculos entre criminales y políticos locales.
Impunidad como Norma en el Sistema Judicial
La impunidad en México es otro pilar que sostiene esta crisis, con solo uno de cada diez homicidios siendo investigado adecuadamente por las fiscalías. Muchas de estas investigaciones están viciadas por pruebas fabricadas o obtenidas mediante tortura, lo que perpetúa un ciclo de injusticia. Violencia en México se agrava cuando las reformas judiciales, que incluyeron despidos masivos de jueces y magistrados, así como elecciones con baja participación, no han fortalecido el Estado de derecho, sino que lo han debilitado aún más. HRW critica duramente la reelección de Rosario Piedra Ibarra al frente de la Defensoría del Pueblo, argumentando que durante el anterior gobierno se omitió un escrutinio riguroso, permitiendo que abusos quedaran sin sanción. Esta impunidad no solo afecta a las víctimas directas, sino que erosiona la confianza en las instituciones, fomentando un ambiente donde la violencia en México prospera sin control.
Abusos por Parte de Autoridades y Fuerzas Armadas
Violencia en México también proviene de las propias autoridades, con denuncias de tortura y ejecuciones extrajudiciales que manchan el historial de las fuerzas armadas. El Instituto Federal de la Defensa Pública ha documentado más de 3 mil 177 incidentes de tortura entre 2019 y 2025, mientras que la Organización Mundial Contra la Tortura confirma que esta práctica es generalizada en el país. A pesar de las evidencias, la Secretaría de la Defensa Nacional niega sistemáticamente su involucramiento en violaciones a los derechos humanos, ignorando pruebas que datan desde 1965. La ampliación del rol de las fuerzas armadas en tareas de seguridad civil ha resultado en tragedias como el asesinato de dos niñas en Sinaloa en mayo de 2025, o violaciones cometidas por soldados contra mujeres y niñas. Violencia en México se intensifica con medidas como la prisión preventiva obligatoria, que contraviene estándares internacionales de derechos humanos y ha sido condenada por la Corte Interamericana en múltiples ocasiones.
Condiciones Carcelarias y Derechos Humanos Vulnerados
En las prisiones mexicanas, el 40% de los reclusos no han recibido sentencia, permaneciendo en condiciones inhumanas que agravan la crisis de derechos humanos. Esta realidad refleja cómo la violencia en México se extiende más allá de las calles, infiltrándose en el sistema penitenciario donde la sobrepoblación y los abusos son cotidianos. HRW enfatiza que el Congreso ha complicado aún más el acceso a amparos contra decisiones judiciales, limitando las opciones de las personas para defender sus derechos. Tales políticas no solo perpetúan la impunidad, sino que también contribuyen a un clima de temor generalizado, donde la población se siente desprotegida frente a la violencia en México que parece no tener fin.
El Alarmante Aumento de Desapariciones en México
Desapariciones forzadas representan uno de los aspectos más desgarradores de la violencia en México, con más de 130 mil casos acumulados y miles agregados cada año. Las autoridades fallan en prevenir estos crímenes o en investigar adecuadamente, dejando a familias enteras en la incertidumbre y el dolor. El descubrimiento del Rancho Izaguirre, con cientos de restos humanos carbonizados, zapatos y prendas, subraya la magnitud del problema, pero la respuesta gubernamental ha sido insuficiente. A pesar de revisiones por parte del Comité de la ONU contra las Desapariciones Forzadas, que evalúa si estas son sistemáticas, la presidenta Sheinbaum ha negado la existencia de una política estatal de desapariciones, lo que agrava la percepción de negacionismo oficial. Violencia en México incluye estos actos invisibles que destruyen comunidades, con personas buscadoras enfrentando riesgos mortales, como ser desaparecidas o asesinadas en su lucha por la verdad.
Riesgos para Periodistas y Defensores
México se posiciona como uno de los países más peligrosos para el periodismo, con siete homicidios de reporteros en 2025 y 51 casos de acoso judicial. Esta represión silencia voces críticas y perpetúa la impunidad, ya que los ataques contra la prensa rara vez se resuelven. Violencia en México afecta directamente a quienes intentan exponerla, creando un círculo vicioso donde la información veraz es escasa y el miedo domina. HRW insta a medidas urgentes para proteger a estos grupos vulnerables, pero las acciones concretas brillan por su ausencia, dejando un vacío que solo alimenta más violencia en México.
En informes detallados como el anual de HRW, se recopilan datos alarmantes que provienen de diversas fuentes, incluyendo testimonios de víctimas y análisis de organizaciones internacionales dedicadas a los derechos humanos.
Organizaciones como la Organización Mundial Contra la Tortura han proporcionado evidencias cruciales sobre prácticas abusivas en el país, complementando los hallazgos de HRW con reportes independientes que confirman la generalización de estos problemas.
Además, el Comité de la ONU contra las Desapariciones Forzadas ha emitido evaluaciones que respaldan las preocupaciones expresadas, basadas en revisiones exhaustivas de casos documentados en México.
