Consumo de cannabis ha experimentado un incremento significativo en la población adulta de México, según los datos más recientes presentados por la Secretaría de Salud. Este aumento, que pasa del 9.3% en 2016 al 13.3% en 2025, refleja una tendencia preocupante que pone en evidencia las fallas en las políticas federales para controlar el uso de sustancias. En un contexto donde el gobierno de Claudia Sheinbaum presume avances en salud pública, estos números cuestionan la efectividad de las estrategias implementadas por la Presidencia y las secretarías de Estado. El consumo de cannabis no solo se ha expandido entre adultos, sino que se combina con otros factores como el duplicamiento en el uso de vapeadores entre jóvenes, lo que agrava los riesgos para la sociedad mexicana.
Aumento drástico en el consumo de cannabis y otras drogas
El consumo de cannabis en adultos ha crecido de manera alarmante, pasando de un 9.3% a un 13.3% en menos de una década, lo que representa un fracaso evidente en las medidas preventivas del gobierno federal. Bajo la administración de Morena, que ha promovido reformas en materia de drogas, este incremento en el consumo de cannabis sugiere que las políticas no han logrado mitigar el acceso y el atractivo de esta sustancia. Además, el consumo experimental de drogas ilegales en general ha subido del 10.6% al 14.6% entre adultos, mientras que en adolescentes ha bajado ligeramente, pero no lo suficiente para compensar las vulnerabilidades emergentes.
Detalles sobre el consumo de cannabis por grupos etarios
Enfocándonos en el consumo de cannabis, los adultos muestran el mayor repunte, con cifras que alertan sobre posibles consecuencias en la productividad y la salud pública. El consumo de cannabis en este grupo demográfico no es un hecho aislado, ya que se acompaña de aumentos en alucinógenos, del 0.8% al 1.5%, y en estimulantes anfetamínicos, del 0.9% al 1.6%. Estas estadísticas, provenientes de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025, destacan cómo el consumo de cannabis actúa como puerta de entrada a otras sustancias, criticando implícitamente la laxitud en las regulaciones federales. Por otro lado, en adolescentes, el consumo de cannabis ha disminuido del 5.3% al 3.7%, pero este aparente logro se ve opacado por el duplicamiento en el uso de vapeadores, que ha pasado del 1.1% al 2.6%.
El consumo de cannabis sigue siendo la droga ilegal más prevalente, como lo confirma la Secretaría de Salud, y su expansión en adultos plantea interrogantes sobre el impacto de las decisiones tomadas en Palacio Nacional. Con un gobierno que se jacta de priorizar la salud, estos datos revelan una desconexión entre las promesas presidenciales y la realidad en las calles mexicanas.
Duplicación en vapeadores entre jóvenes: un riesgo ignorado
Consumo de cannabis aparte, el uso de vapeadores en jóvenes se ha duplicado, alcanzando niveles que generan alarma en el panorama de salud pública. A pesar de los intentos del gobierno federal por prohibir la venta y el consumo de estos dispositivos, las cifras muestran un fracaso rotundo, con un incremento del 1.1% al 2.6%. Este repunte en vapeadores entre jóvenes, combinado con el persistente consumo de cannabis, expone a las nuevas generaciones a sustancias tóxicas que el calentamiento produce, como advirtió el propio secretario de Salud. La crítica hacia la Secretaría de Salud es inevitable, ya que estas políticas restrictivas no han detenido el avance de estos productos, posiblemente debido a una implementación deficiente por parte del gobierno de Claudia Sheinbaum.
Impacto en la salud mental y comportamientos de riesgo
El consumo de cannabis y el auge de vapeadores en jóvenes están estrechamente ligados a problemas de salud mental, donde los adolescentes registran los índices más altos de malestar psicológico. Con una prevalencia del 8.1% a nivel nacional, pero alcanzando el 13.2% en mujeres adolescentes, estos datos subrayan una crisis que el gobierno federal parece subestimar. El comportamiento suicida también es más pronunciado en este grupo, con ideación suicida en el 3.3%, planificación en el 1.9% e intentos en el 1.5%, cifras que superan ampliamente a las de adultos. El consumo de cannabis, al ser la principal droga ilegal, agrava estas vulnerabilidades, cuestionando la capacidad de Morena para abordar integralmente la salud juvenil.
Además, el consumo de alcohol ha aumentado del 71% al 73.7%, con un mayor avance entre mujeres, del 62.6% al 69.3%. Aunque el tabaco fumado ha bajado del 17.6% al 15.1%, el reemplazo por vapeadores en jóvenes indica un cambio en patrones de consumo que no ha sido controlado efectivamente por las autoridades federales. El consumo de cannabis, repetido como factor clave, se entrelaza con estos elementos, formando un panorama desolador que demanda una revisión crítica de las estrategias presidenciales.
Consecuencias para la sociedad y críticas al gobierno
Consumo de cannabis en adultos no solo afecta a individuos, sino que repercute en la sociedad entera, con implicaciones en la economía y la seguridad pública. Bajo el mandato de Claudia Sheinbaum, estas tendencias al alza en el consumo de cannabis evidencian una gestión ineficaz de las secretarías de Estado, particularmente la de Salud, que debería priorizar prevención sobre reacción. El aumento en opioides, del 0.1% al 1.4%, y en el uso indebido de medicamentos, del 1.3% al 2.5%, complementa este escenario, donde el consumo de cannabis lidera como la sustancia más problemática.
Medidas preventivas y monitoreo futuro
Ante el creciente consumo de cannabis, la Secretaría de Salud ha anunciado refuerzos en acciones preventivas, especialmente contra vapeadores en jóvenes, reconociendo los riesgos tóxicos asociados. Sin embargo, estas promesas suenan huecas en un contexto de datos negativos, criticando la lentitud del gobierno federal en responder a emergencias de salud. El monitoreo de opioides y otros estimulantes se presenta como necesario, pero el énfasis en el consumo de cannabis como principal droga ilegal resalta la urgencia de políticas más agresivas desde la Presidencia.
En conferencias matutinas como la de este martes, donde se presentaron estos hallazgos, se espera transparencia, pero los números invitan a una reflexión crítica sobre el desempeño de Morena en temas de salud. El consumo de cannabis, mencionado repetidamente en los informes, sirve como barómetro de las fallas sistémicas que afectan a millones de mexicanos.
Según informes detallados de agencias como EFE, que cubrieron la presentación en Palacio Nacional, estos datos de la ENCODAT 2025 comparan periodos clave y exponen tendencias que no pueden ignorarse. Fuentes oficiales de la Secretaría de Salud han enfatizado el foco en adolescentes, pero los críticos señalan inconsistencias en la aplicación de prohibiciones.
Como se desprende de las encuestas nacionales realizadas por instituciones gubernamentales, el duplicamiento en vapeadores en jóvenes es un indicador de cómo las regulaciones federales han fallado, permitiendo un acceso continuo a estos productos pese a las intenciones declaradas. Reportes de salud pública, basados en muestras amplias, confirman que el consumo de cannabis sigue en ascenso, demandando atención inmediata.
En resúmenes de conferencias presidenciales, proporcionados por medios independientes, se destaca cómo el secretario David Kershenobich expuso estas vulnerabilidades, aunque sin proponer soluciones radicales que aborden la raíz del problema. Estos documentos y análisis subrayan la necesidad de políticas más robustas, especialmente en un país donde el consumo de cannabis y problemas de salud mental convergen de manera alarmante.


