Cobro de piso paraliza mercado más antiguo de CDMX

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Cobro de piso estrangula al Mercado 2 de Abril

Cobro de piso ha convertido al Mercado 2 de Abril, el más antiguo de la Ciudad de México, en un escenario de terror cotidiano. Ubicado en la colonia Guerrero de la alcaldía Cuauhtémoc, este histórico centro de abasto enfrenta desde 2020 un aumento alarmante de extorsiones que han obligado al cierre indefinido de decenas de locales. El cobro de piso, impuesto por grupos criminales, incluye cuotas iniciales de hasta 30 mil pesos, pagos mensuales de 5 mil pesos y exigencias extraordinarias como un “aguinaldo” de 15 mil pesos.

Los comerciantes viven bajo constante amenaza. El cobro de piso no distingue giros comerciales y se aplica con violencia e intimidación, dejando a muchos sin opción más que abandonar sus negocios. La situación ha escalado a tal grado que algunos locales permanecen cerrados de forma permanente, mientras otros operan en la clandestinidad por miedo a represalias.

La Unión Tepito controla el mercado con impunidad

Grupos delincuenciales vinculados a La Unión Tepito son señalados como responsables directos del cobro de piso en el Mercado 2 de Abril y en zonas aledañas del Centro Histórico. Estas organizaciones imponen su dominio mediante amenazas explícitas y actos de violencia que ya han cobrado vidas. A pesar de la proximidad del mercado con áreas altamente vigiladas, el cobro de piso se mantiene con total impunidad.

Un locatario, que pidió permanecer en el anonimato por temor a su seguridad, declaró: “Si el gobierno no hace nada por nosotros, que nos dejen hacerlo nosotros, que nos den con qué nos ‘defendamos’ y nos vamos a defender”. Esta frase refleja la desesperación de quienes enfrentan diariamente el cobro de piso sin protección efectiva.

Impacto del cobro de piso en comerciantes y familias

El cobro de piso no solo afecta la economía de los locatarios, sino también la de cientos de familias que dependen de estos negocios tradicionales. Muchos comerciantes han visto reducidos sus ingresos a niveles insostenibles, obligándolos a elegir entre pagar las extorsiones o cerrar definitivamente. El cobro de piso ha generado un ambiente de silencio forzado, donde las denuncias son excepcionales debido al riesgo de represalias fatales.

Desde hace cinco años, el incremento progresivo del cobro de piso ha transformado un espacio emblemático de la capital en zona de alto riesgo. Locales que durante décadas ofrecieron productos esenciales ahora permanecen con cortinas bajas, evidencia visible de cómo el cobro de piso está destruyendo el tejido comercial del corazón de la CDMX.

Amenazas constantes generan cierre masivo de locales

Las amenazas asociadas al cobro de piso incluyen mensajes intimidatorios, visitas de cobradores armados y actos de violencia selectiva. Estos métodos han provocado el cierre de numerosos puestos, reduciendo la oferta de productos y afectando el abastecimiento local. El cobro de piso opera con precisión: cuotas adaptadas al tamaño y rentabilidad de cada negocio, asegurando un flujo constante de recursos para los grupos criminales.

La crisis en el Mercado 2 de Abril ilustra un problema más amplio de inseguridad en la Ciudad de México. El cobro de piso se ha extendido a otros mercados tradicionales, pero en este caso la antigüedad del inmueble y su ubicación céntrica hacen más evidente la falta de control territorial por parte de las autoridades.

Realidad alarmante pese a vigilancia del Centro Histórico

A pesar de estar cerca de zonas con alta presencia policial, el Mercado 2 de Abril sufre los efectos devastadores del cobro de piso. Esta contradicción resalta la permeabilidad de los grupos delincuenciales y la dificultad para erradicar estas prácticas. Comerciantes consultados coinciden en que el cobro de piso ha alcanzado niveles nunca vistos, poniendo en riesgo la supervivencia del mercado más antiguo de la capital.

Testimonios recabados recientemente por periodistas especializados describen un esquema de extorsión bien estructurado y sostenido en el tiempo. Reportes independientes destacan cómo el cobro de piso se ha consolidado como principal amenaza para el comercio informal y establecido en la zona. Fuentes cercanas a los locatarios confirman que la violencia asociada ya ha dejado víctimas mortales, reforzando el clima de miedo generalizado.

Información publicada en medios digitales detalla las cuotas específicas y el modus operandi de los responsables. Declaraciones anónimas recopiladas en investigaciones periodísticas revelan la frustración de los afectados ante la aparente indiferencia institucional. Observaciones directas de reporteros en el lugar confirman el abandono de múltiples locales como consecuencia directa del cobro de piso.