Recolectores exigen inclusión en Ley de Economía Circular

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Recolectores y pepenadores en México demandan urgentemente su inclusión en la Ley de Economía Circular, un proyecto clave para la transición ambiental del país. Estos trabajadores, esenciales en el manejo de residuos, insisten en ser reconocidos como héroes ambientalistas y no quedar excluidos de las reformas que buscan una economía más sostenible. Con más de 400 mil familias dependientes de esta labor precaria, la discusión en el Congreso destaca la necesidad de derechos laborales dignos, seguridad social y protección contra riesgos cotidianos. Esta exigencia llega en un momento crítico, previo a la votación del dictamen impulsado por Morena, donde se busca evitar que la invisibilidad de estos recolectores perpetúe desigualdades en el sector ambiental.

La voz de los invisibles en la economía circular

En el corazón de la Ciudad de México, en las sesiones del Congreso en San Lázaro, se escucha por fin el clamor de quienes recogen la basura ajena para sobrevivir. Recolectores y pepenadores, figuras olvidadas en las calles y rellenos sanitarios, alzan la voz para no ser excluidos de la Ley de Economía Circular. Abel Balderas, presidente del Movimiento Nacional de Recicladores y pepenador desde los ocho años, resume el sentir colectivo: "Queremos que se nos reconozca en México, como en otros países, como héroes ambientalistas". Su trayectoria de casi cuatro décadas en el reciclaje a cielo abierto ilustra las penurias de un oficio que sustenta a miles pero carece de visibilidad oficial.

La Ley de Economía Circular, presentada por el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, promete transformar el manejo de recursos en el país, fomentando el reuso y la reducción de desechos. Sin embargo, sin la inclusión explícita de los recolectores, este avance podría consolidar exclusiones históricas. Estos trabajadores no solo separan materiales reciclables; son el primer eslabón en una cadena que alivia la presión sobre vertederos y contribuye a la mitigación del cambio climático. Excluirlos equivaldría a ignorar su rol pivotal en la sostenibilidad urbana, un error que podría costar caro en términos de equidad social y ambiental.

Riesgos diarios de los pepenadores en México

Los riesgos que enfrentan los recolectores son innumerables y a menudo letales. Ana Laura García, una recicladora de base en Dolores Hidalgo con 13 años de experiencia, describe un panorama desolador: "Nos hacen falta sanitarios, agua potable, y siempre vamos con el peligro de encontrar una jeringa que tira la misma población o de las clínicas". El pinchazo accidental no es un temor abstracto; es una amenaza constante que puede derivar en infecciones graves o enfermedades transmisibles. Vidrios rotos, plagas y exposición a temperaturas extremas completan un entorno laboral hostil, donde la ausencia de equipo de protección personal agrava cada jornada.

Fidencio Ramírez, pepenador en Jiménez, Chihuahua, desde 1988, añade otra capa de vulnerabilidad: "Estamos expuestos a plagas y vendemos nuestro material a como nos lo quieran pagar". Esta precariedad económica se entrelaza con la falta de seguridad social, dejando a familias enteras sin acceso a atención médica. Más de 400 mil hogares, según datos del Movimiento Nacional de Recicladores, viven esta realidad, cargando el estigma social de "laborar en la basura" mientras sostienen la higiene colectiva. La Ley de Economía Circular debe abordar estos peligros, incorporando mecanismos para proveer guantes, botas, vacunas y seguros que dignifiquen su labor.

Demanda de derechos y reconocimiento ambiental

La exigencia de inclusión trasciende lo inmediato; es un llamado a reformar el marco legal para reconocer a los recolectores como actores clave en la economía circular. Oscar Mendoza, codirector de la Plataforma Práctica: Laboratorio para la Democracia, enfatiza: "Queremos que la transición a la economía circular no avance sobre las espaldas de quienes hacen el trabajo más duro". Su organización ofrece asistencia técnica para visibilizar estos esfuerzos, recordando precedentes como el reconocimiento a las trabajadoras del hogar hace dos legislaturas, impulsado con apoyo mayoritario de Morena pero aprobado por unanimidad.

En este contexto, la Ley de Economía Circular representa una oportunidad histórica para emular modelos exitosos internacionales, donde pepenadores son integrados en cooperativas formales con incentivos fiscales y capacitación. En México, la propuesta inicial carece de menciones específicas a estos grupos, lo que ha motivado intervenciones apasionadas en comisiones. La diputada Gabriela Benavides, presidenta de la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales, corrigió precisiones históricas durante el debate, subrayando la necesidad de consenso amplio. Mientras tanto, recolectores insisten en que sin su participación, la ley quedaría en "un buen deseo", incapaz de generar impacto real en la gestión de residuos.

Compromisos legislativos para una transición justa

Desde las filas de Morena, surgen promesas concretas para rectificar esta omisión. El diputado Joaquín Zebadúa anunció: "Existen recursos para impulsar modelos de reciclaje inclusivo y una transición justa". En coordinación con colegas, se compromete a incorporar explícitamente el papel de los recicladores de base, con mecanismos efectivos desde el ámbito municipal. Esto incluye fondos para equipamiento y programas de formalización que eviten privatizaciones excluyentes, un temor latente entre pepenadores como Ramírez, quien pregunta: "¿Qué vamos a hacer nosotros si nos excluyen?".

Su compañera, la diputada Xóchitl Zagal, extendió una invitación directa: "Convoco a recicladores y pepenadores a seguir la sesión en el pleno donde se discutirá y votará el dictamen". Afirmó que "la prioridad para la presidenta Claudia Sheinbaum es escuchar a quienes trabajan en el reciclaje", alineando esta iniciativa con la agenda ambiental del gobierno federal. Bajo el liderazgo de Sheinbaum, quien ha priorizado la sostenibilidad, la inclusión de recolectores podría marcar un hito en la política ecológica, fusionando justicia social con objetivos de desarrollo sostenible.

Impacto social de la inclusión en la Ley de Economía Circular

La integración de recolectores en la Ley de Economía Circular no solo beneficiaría a estos trabajadores; transformaría comunidades enteras. En regiones como Chihuahua o Guanajuato, donde rellenos a cielo abierto son comunes, la formalización generaría empleos estables y reduciría la contaminación informal. Estudios independientes destacan que los pepenadores recuperan hasta el 20% de materiales reciclables en ciudades mexicanas, un aporte invaluable que merece reciprocidad institucional. Sin esta, la brecha entre políticas verdes y realidad cotidiana se ensancharía, perpetuando ciclos de pobreza ambiental.

Expertos en gestión de residuos subrayan que una economía circular inclusiva fomenta innovación local, como apps para rastreo de recolección o alianzas con industrias manufactureras. Para recolectores, esto significa acceso a mercados justos, eliminando intermediarios que deprecian su esfuerzo. La discusión en San Lázaro, el 1 de diciembre de 2025, se erige como punto de inflexión, donde el Congreso puede optar por una ley progresista o una que ignore a sus pilares humanos. La presión de organizaciones como el Movimiento Nacional de Recicladores asegura que el debate no pase desapercibido.

Desafíos y oportunidades en el reciclaje mexicano

Entre los desafíos, destaca la estigmatización cultural que ve al pepenador como marginal, ignorando su rol ecológico. Oportunidades abundan en la digitalización: plataformas que conecten recolectores con compradores directos podrían elevar ingresos en un 30%, según proyecciones sectoriales. La Ley de Economía Circular, si ampliada, podría subsidiar estas herramientas, promoviendo equidad en un sector dominado por informalidad. Diputados como Zebadúa ven en esto un legado tangible, alineado con metas nacionales de reducción de emisiones.

La sesión plenaria inminente será decisiva. Recolectores, desde sus puestos en basureros hasta foros legislativos, han tejido una narrativa de resiliencia que demanda acción. Su inclusión no es concesión; es imperativo para una transición ecológica auténtica. En un México que aspira a liderar en sostenibilidad latinoamericana, ignorar a estos héroes sería un retroceso evitable.

Como se desprende de las intervenciones en la Comisión de Medio Ambiente, citadas en reportajes recientes de Latinus, la urgencia de esta reforma resuena en múltiples voces expertas. Organizaciones como la Plataforma Práctica han documentado exhaustivamente estas carencias, respaldando demandas con datos irrefutables. Incluso en publicaciones independientes, se reitera el compromiso histórico de Morena con causas laborales, aunque matizado por debates unánimes en el pasado.

En el eco de estas sesiones, el Movimiento Nacional de Recicladores emerge como faro de esperanza, recordando que la verdadera circularidad comienza con la dignidad humana. Fuentes especializadas en políticas ambientales confirman que modelos inclusivos, probados en Colombia y Brasil, podrían adaptarse aquí con éxito rotundo.