Mujeres Guanajuato: poesía contra desapariciones

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Mujeres Guanajuato convierten dolor en versos

Mujeres Guanajuato han encontrado en la poesía un refugio ante la crudeza de las desapariciones forzadas que azotan al estado. Con el libro Mi grito y mi silencio, una docena de madres y familiares transforman su búsqueda incansable en 36 poemas, cartas y pensamientos que laten con resistencia y esperanza. Presentada en la Ciudad de México con apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja, esta obra colectiva demuestra cómo mujeres Guanajuato canalizan el vacío en palabras que sanan y denuncian.

De la búsqueda diaria a la sanación colectiva

El dolor de mujeres Guanajuato no se queda en silencio. Olivia Ramírez, madre de Isaías desaparecido a los 17 años en Acámbaro, explica que el libro es “un corazón formado de pedazos del corazón de las madres”. En sus versos relata la promesa cumplida de buscar “hasta debajo de las piedras”, donde tristemente halló los restos de su hijo. Para estas mujeres Guanajuato, escribir se convierte en desahogo inmediato: plasman sentimientos en el momento exacto del sufrimiento para no derrumbarse.

María de los Ángeles Hernández, cuya hija Mayté lleva desaparecida desde 2018, dio el título al libro con su poema que grita “¡Haaaa! ¿Dónde está mi niña?”. Su voz representa a cientos de mujeres Guanajuato que exigen empatía y rechazan el estigma social. “Que no nos miren como algo diferente”, pide, recordando que las familias también son juzgadas.

Cifras que duelen: el contexto de las desapariciones

Guanajuato registra 5 mil 589 personas desaparecidas según el Registro Nacional, parte de las más de 133 mil a nivel país. Nueve de cada diez buscadores son mujeres, y el 97 % enfrenta violencias mientras realiza una labor que corresponde al Estado. Estas mujeres Guanajuato no solo buscan fosas y fichas; ahora también publican para visibilizar la crisis humanitaria que vive el Bajío.

María Guadalupe Zapote: cinco años de lucha en Celaya

En Celaya, María Guadalupe Zapote lleva cinco años rastreando a su hijo Luis Alejandro, desaparecido a los 17 años. “Me pongo a escribir todos mis sentimientos, mi dolor en el momento que lo estoy sufriendo”, comparte. Su testimonio ilustra cómo mujeres Guanajuato convierten la impotencia en fuerza creativa, urgiendo a la sociedad a “ponerse en sus zapatos”.

El coordinador del CICR, Jérémy Renaux, define la antología como “un vehículo” para la sanación colectiva. Cada página reúne versos que viajan desde municipios como Acámbaro y Celaya hasta la capital, rompiendo el aislamiento que viven estas mujeres Guanajuato en su día a día.

Poesía como resistencia: el poder de la palabra escrita

Lejos de ser solo catarsis, la poesía de mujeres Guanajuato se erige como acto político. Al leer en voz alta sus textos, desafían el olvido institucional y el juicio social. El libro, impreso con rigor editorial, circula ya en ferias y foros para que más personas comprendan que detrás de cada ficha de búsqueda hay madres destrozadas pero invencibles.

En un estado donde la violencia no cede, mujeres Guanajuato demuestran que la pluma puede ser tan poderosa como la pala. Sus versos no piden piedad; exigen justicia y memoria. Cada estrofa es un grito al cielo que resuena en colectivos de buscadoras de todo México.

La presentación en la Ciudad de México, organizada con el respaldo del Comité Internacional de la Cruz Roja, reunió a madres que viajaron horas para compartir su obra. Allí, entre aplausos y lágrimas, quedó claro que la poesía de mujeres Guanajuato trasciende el papel: se convierte en puente hacia la empatía nacional.

Informes de Amnistía Internacional confirman que la mayoría de estas mujeres sufre hostigamiento constante. Aún así, persisten. El Registro Nacional de Personas Desaparecidas actualiza diariamente las cifras que ellas conocen de memoria. Y en cada actualización, mujeres Guanajuato responden con más versos, más búsquedas, más vida.

El libro ya circula en librerías independientes y bibliotecas comunitarias. Sus autoras planean nuevas lecturas en plazas públicas de Guanajuato para que nadie olvide nombres como Mayté, Isaías o Luis Alejandro. Porque mientras haya una madre escribiendo, la desaparición no será el final de la historia.