Crisis del campo: UNTA exige soluciones urgentes

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Crisis del campo paraliza al agro mexicano

La crisis del campo estalló como nunca antes en México y la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) alza la voz para demandar medidas inmediatas. Este jueves 6 de noviembre de 2025, la organización emitió un comunicado que describe la situación como “sin precedentes” y responsabiliza directamente la ausencia de políticas públicas eficaces. La crisis del campo no es un fenómeno aislado: combina el aumento brutal de costos, la caída de precios internacionales y la desaparición de apoyos crediticios accesibles.

Desde 1994 hasta hoy, la producción nacional de granos apenas creció 18 %, mientras el consumo se disparó 150 %. Hoy México genera menos del 50 % de los alimentos que necesita su población. Esta dependencia externa agrava la crisis del campo y pone en jaque la soberanía alimentaria del país.

Importaciones récord de maíz agravan la crisis del campo

En los primeros nueve meses del año, las compras de maíz blanco y amarillo subieron casi 7 %. La UNTA proyecta que 2025 cerrará con 24.7 millones de toneladas importadas, un 5 % más que el récord anterior. Cada tonelada que llega del extranjero es un golpe directo al productor local y profundiza la crisis del campo que ya lleva más de tres décadas gestándose.

Los campesinos enfrentan precios de garantía ridículos y costos de insumos por las nubes. Sin apoyos, la crisis del campo se traduce en campos abandonados y familias migrando a las ciudades. La UNTA advierte: “México está perdiendo el control de lo más básico: la alimentación de la población”.

Crédito inalcanzable: el gran cuello de botella

La eliminación de Financiera Rural dejó un vacío que FIRA no ha llenado. Este fideicomiso solo presta a quien demuestra patrimonio dos o tres veces superior al monto solicitado. Resultado: menos del 4 % de agricultores y ganaderos accede a financiamiento. La crisis del campo se alimenta de esta exclusión financiera que frena la renovación de maquinaria y la siembra oportuna.

La UNTA exige la apertura inmediata de una ventanilla universal de crédito sin requisitos inalcanzables. Además, reclama un paquete integral de seguros para cultivos y productores que proteja contra sequías, plagas o volatilidad de precios. Solo así se podrá romper el círculo vicioso de la crisis del campo.

Protestas en Guanajuato: el grito del campo olvidado

En el corazón agrícola de México, Guanajuato, los tractores bloquean vías férreas y casetas de peaje. Los productores demandan un precio fijo de 7,200 pesos por tonelada de maíz y una “negociación digna”. Estas movilizaciones son la cara visible de la crisis del campo que el gobierno federal parece ignorar.

Las imágenes de campesinos cortando carreteras recorren el país y evidencian que la crisis del campo ya no cabe en comunicados: necesita respuestas urgentes. Cada día de bloqueo cuesta millones a la economía y profundiza el desabasto en los mercados locales.

Política agrícola clara: la única salida viable

La UNTA resume su pliego en tres ejes: comercialización garantizada para todos los productos, crédito universal y seguros integrales. Sin estos pilares, la crisis del campo seguirá engullendo hectáreas productivas y empujando a miles de familias al abandono rural.

Expertos consultados por agencias como EFE coinciden en que la falta de rumbo, no de presupuesto, es el verdadero cáncer del agro mexicano. Organizaciones campesinas de todo el país respaldan el diagnóstico y preparan nuevas jornadas de presión.

En foros especializados y reportajes de medios nacionales se repite la misma cifra alarmante: 24.7 millones de toneladas de maíz importado para 2025. Esta dependencia histórica solo se revertirá si el gobierno escucha el clamor de la UNTA y diseña, de una vez por todas, una política agrícola que ponga al productor en el centro.