Elección judicial cargada: UNAM vs Hugo Aguilar

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Elección judicial cargada estremece a la UNAM

Elección judicial cargada es el grito que retumbó en los pasillos de la Facultad de Derecho de la UNAM el pasado 4 de noviembre. Un estudiante de cuarto año enfrentó cara a cara al ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz y lo acusó de encabezar un proceso viciado por “acordeones” con sesgo político. La escena, grabada y viralizada, expone la fractura entre el nuevo Poder Judicial y las generaciones que forman a los futuros juristas mexicanos.

La elección judicial cargada, según el joven, proyecta un mensaje devastador: para llegar a ministro ya no basta el mérito, sino doblarse ante poderes fácticos. Los acordeones –hojas con listas preaprobadas– habrían garantizado que solo candidatos alineados con Morena llegaran a la Suprema Corte. Hugo Aguilar Ortiz, oaxaqueño y presidente del máximo tribunal, recibió la andanada sin titubear.

Los votos que no convencen

Hugo Aguilar Ortiz replicó que, de existir “línea”, todos los ministros tendrían idéntica votación. “Yo obtuve dos millones y medio de votos más que el resto”, presumió. Sin embargo, la elección judicial cargada sigue bajo sospecha: ¿por qué un candidato supera por tanto margen a sus compañeros de lista si no hubo presión externa?

El estudiante no cedió. Al salir del auditorio lo interceptó: “¿Si se prueban sus nexos con Morena renunciaría?”. Silencio. El ministro presidente evadió la pregunta y abandonó la Máxima Casa de Estudios entre empujones verbales. La elección judicial cargada acababa de recibir su primera gran impugnación pública desde el campus universitario.

Acordeones: el arma secreta de la reforma judicial

Los famosos acordeones circularon masivamente el día de la votación. Eran guías impresas que marcaban casillas exactas: ministros, magistrados y jueces de distrito. Organizaciones afines al oficialismo las repartieron en casillas clave. Testimonios recogidos por alumnos de la UNAM revelan que en algunos módulos hasta funcionarios del INE las toleraron.

Esta práctica convirtió la elección judicial cargada en un ejercicio de obediencia partidista más que de democracia. Los nuevos togados, critican los estudiantes, deberán lealtad a quien les dibujó la palomita, no a la Constitución. La reforma judicial, vendida como “justicia del pueblo”, empieza a oler a justicia domesticada.

UNAM: bastión contra el nuevo Poder Judicial

La Facultad de Derecho no es cualquier escenario. Ahí se formaron generaciones de ministros, fiscales y defensores. Que sus pasillos sirvan de ring para cuestionar la elección judicial cargada envía una señal de alerta roja al gobierno federal. Los videos suman millones de reproducciones; los hashtags #AcordeonesNo y #RenunciaAguilar escalan tendencias.

Otros alumnos se sumaron al reclamo. Uno más encaró al oaxaqueño sobre la capacidad técnica de los electos: “¿Cómo resuelven un amparo complejo si su único mérito fue aparecer en un acordeón?”. La elección judicial cargada pone en jaque la calidad profesional del Poder Judicial entero.

Repercusiones inmediatas en la Suprema Corte

Al interior de la Corte, la elección judicial cargada genera fisuras. Ministros electos por minoría de votos ya enfrentan recursos de impugnación. El Tribunal Electoral recibe denuncias diarias por coacción del voto. Mientras, Hugo Aguilar Ortiz programa más visitas a universidades… pero ahora con resguardo policiaco.

La UNAM anunció foros abiertos para debatir la reforma judicial. Alumnos preparan un manifiesto que exigirá auditoría ciudadana a los acordeones y sus financistas. La elección judicial cargada podría convertirse en el primer gran escándalo del sexenio en materia de justicia.

Periodistas de Latinus capturaron cada segundo del enfrentamiento; sus imágenes circulan en portales nacionales y redes. Analistas consultados por medios capitalinos coinciden: el episodio debilita la legitimidad del nuevo ministro presidente antes de su primer año completo.

Estudiantes que vivieron la jornada comparten testimonios en podcasts universitarios. Allí detallan cómo los acordeones llevaban logotipos discretos de fundaciones cercanas al oficialismo. La elección judicial cargada ya no es rumor: es evidencia en video.