Precio maíz genera caos vial en el Bajío
Precio maíz se convirtió este martes en el detonante de masivos bloqueos carreteros en Guanajuato. Miles de productores mantienen cerradas vías estratégicas al rechazar los 4,700 pesos por tonelada que ofrece el gobierno federal, cuando ellos exigen al menos 6,000 pesos para cubrir costos y vivir con dignidad. El conflicto por el precio maíz escaló rápidamente y amenaza con extenderse a cuatro estados.
Desde las primeras horas, tractores y camiones agrícolas obstruyeron accesos a Irapuato, Pénjamo y León. Los manifestantes, organizados en el Movimiento Agrícola Campesino, denuncian que el precio maíz propuesto equivale a “precios de miseria” que benefician solo a grandes industriales. “El campo no pide limosnas, exige soluciones reales”, gritaron mientras quemaban llantas en la carretera Silao-San Miguel de Allende.
Irapuato, epicentro del bloqueo maíz
En tres puntos alrededor de Irapuato —la capital fresera del país— el tráfico quedó paralizado. Transportistas reportaron filas de hasta 12 kilómetros. El precio maíz también afecta al sorgo, cultivo complementario que comparte la misma exigencia de 6,000 pesos por tonelada. Autoridades estatales ofrecieron apenas 150 pesos extra por tonelada, cifra calificada de “ridícula” por los líderes campesinos.
El descontento no es nuevo. Hace una semana cortaron vías de tren y casetas de peaje. Ahora advierten: sin mesa de diálogo resolutiva, el precio maíz detonará bloqueos simultáneos en Guanajuato, Michoacán, Jalisco y Querétaro. “No levantaremos un solo tractor hasta firmar un acuerdo digno”, sentenció Juan Pablo Hernández, vocero en Pénjamo.
¿Por qué 6,000 pesos es la línea roja?
Los productores detallan que el costo real de producción supera los 5,200 pesos por tonelada. Incluye semilla certificada, fertilizante disparado por la guerra en Ucrania y diésel que no baja. Con 4,700 pesos, el margen de ganancia desaparece. “El precio maíz actual nos condena a la quiebra o al abandono del campo”, explicó María Guadalupe Torres, agricultora de Santa Rosa Plan de Ayala.
Acueducto Presa Solís: otra chispa
Al drama del precio maíz se suma la oposición al acueducto Presa Solís. El proyecto estatal promete tecnificar riego, pero campesinos temen que desvíe agua hacia zonas industriales y deje sequías en 40,000 hectáreas de temporal. “Primero nos quitan el agua, luego nos pagan migajas por el precio maíz”, resumió un cartel en la manifestación.
El gobierno de Libia Dennise García Muñoz Ledo insiste en que el acueducto beneficiará a todos. Sin embargo, hasta ahora solo ofreció los 150 pesos de apoyo y cero avances en la mesa federal de precios. El precio maíz sigue sin definirse y el enojo crece.
Impacto económico: millones en pérdidas
Guanajuato aporta 8% del maíz nacional. Cada día de bloqueo genera pérdidas de 180 millones de pesos en fletes, perecederos y exportaciones. La Cámara de Autotransporte calcula 2,400 trailers varados. Mientras tanto, el precio maíz en el mercado spot ya supera los 5,800 pesos en Chicago, lo que hace aún más indignante la oferta oficial.
Productores de sorgo se unieron al paro. Ambos granos representan 1.2 millones de toneladas anuales en el estado. Sin acuerdo, el ciclo otoño-invierno 2025-2026 podría reducirse 30% en superficie sembrada, según estimaciones de la Unión Agrícola Regional.
Voces desde el asfalto
“Mi padre sembró 40 años y nunca vio un precio maíz tan injusto”, cuenta José Luis Ramírez, tercera generación bloqueando la salida a Salamanca. A su lado, mujeres reparten agua y tortas a choferes varados. La solidaridad crece, pero también la tensión: elementos de la Guardia Nacional observan sin intervenir.
En redes, el hashtag #PrecioJustoMaiz suma 87,000 publicaciones en 24 horas. Videos de tractores avanzando hacia casetas se viralizan. El precio maíz ya no es solo número: es bandera de lucha campesina.
Información recabada por corresponsales de Latinus en Irapuato y reportes de EFE confirman que los bloqueos se mantienen activos al cierre de esta edición. Autoridades federales convocaron a una nueva mesa para el jueves, pero los agricultores exigen fecha y hora exactas por escrito.
El campo guanajuatense, motor de 12% del PIB estatal, depende de que el precio maíz refleje su esfuerzo. Mientras tanto, las carreteras siguen cerradas y el reloj corre.
Fotografías tomadas por reporteros gráficos de Latinus en el lugar muestran filas interminables de tráilers y pancartas exigiendo dignidad. El conflicto, lejos de resolverse, podría escalar antes del fin de semana.
