Carlos Manzo: Senado condena asesinato en Uruapan

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Carlos Manzo asesinado: minuto de silencio en Senado

Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, Michoacán, fue ejecutado a plena luz del día en la plaza principal mientras acompañaba a su gente. El crimen de Carlos Manzo sacudió al país y obligó al Senado a interrumpir su sesión para condenar el brutal atentado. Legisladores de todos los partidos guardaron un minuto de silencio, pero la unidad duró poco: la oposición explotó contra el gobierno federal de Morena por abandonar a su suerte a los presidentes municipales.

La presidenta del Senado, la morenista Laura Itzel Castillo, leyó un pronunciamiento oficial que lamentó “este acto cobarde” y respaldó sin titubear la estrategia de seguridad de Claudia Sheinbaum. Según Castillo, el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla es la respuesta adecuada. Sin embargo, para la oposición, esas palabras suenan a excusa ante el décimo alcalde asesinado en apenas un año.

¿Por qué Carlos Manzo era un blanco?

Tragedia anunciada en Uruapan

Carlos Manzo había denunciado públicamente la falta de protección. Semanas antes pidió refuerzos federales para Uruapan, epicentro del narcoaguacate y la disputa entre cárteles. Nunca llegaron. El senador priista Manuel Añorve lo llamó “tragedia anunciada” y acusó negligencia criminal de Estado. “El gobierno sabía y no actuó”, sentenció, exigiendo la renuncia inmediata del gobernador Ramírez Bedolla.

En la misma tribuna, Marko Cortés (PAN) afirmó que México ya no tiene autoridad real: “Los cárteles mandan”. Recordó que Carlos Manzo cayó frente a decenas de testigos, en el corazón de su municipio, sin que un solo elemento de seguridad pudiera impedirlo. La imagen del cuerpo tendido en la plaza quedó grabada como símbolo de un Estado rebasado.

Ricardo Anaya desmiente la “baja” de homicidios

El coordinador panista Ricardo Anaya retó al bloque morenista con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. “Dicen que bajaron los homicidios, pero esconden la trampa: los ‘otros delitos contra la vida’ subieron de 39 a 46 diarios”. Para Anaya, el asesinato de Carlos Manzo demuestra que la estadística oficial maquilla la realidad con categorías ocultas.

El senador del PVEM, Luis Alfonso Silva, intentó contrarrestar: “Hoy hay inteligencia, prevención y menos pobres”. Pero sus palabras se ahogaron entre abucheos. La oposición coreó que inteligencia sin resultados no sirve de nada.

Colosio: “El crimen llega antes que el Estado”

Luis Donaldo Colosio pronunció el discurso más crudo. “Carlos Manzo no estaba en el lugar equivocado; estaba donde debe estar un alcalde: dando la cara. Y recibió balas”. Comparó el caso con el líder aguacatero Bernardo Bravo, ejecutado hace meses, y con el exalcalde de Zinapécuaro, Alejandro Correa, aún desaparecido. “El crimen camina tranquilo porque sabe que, si el Estado llega, será para levantar el acta y olvidar”.

La morenista Lizeth Sánchez cerró filas: “Nos duele y nos compromete”. Pero sus palabras no convencieron a nadie fuera del bloque oficialista. En los pasillos del Senado, periodistas captaron a senadores de oposición repartiendo volantes con la foto de Carlos Manzo y la leyenda “¿Cuántos más?”.

Uruapan: capital del terror en Michoacán

Uruapan no es cualquier municipio. Produce el 30 % del aguacate mexicano y, por ende, genera jugosas extorsiones. Los cárteles Viagras, CJNG y La Nueva Familia se disputan cada hectárea. Carlos Manzo había prometido limpiar la plaza de cobradores de piso. Pagó con la vida.

Vecinos relataron que el alcalde caminaba sin escolta federal porque “confiaba en su gente”. Ese día, su gente no pudo protegerlo. Testigos grabaron el momento exacto: dos sicarios bajaron de una camioneta, dispararon ráfagas de cuerno de chivo y huyeron entre el caos. Nadie los persiguió.

Diez alcaldes caídos: la estadística que Morena ignora

Desde octubre de 2024 suman diez presidentes municipales ejecutados. Morelos, Guerrero, Veracruz y ahora Michoacán. Todos pidieron ayuda al Ejército y la Guardia Nacional. Todos fueron ignorados. El asesinato de Carlos Manzo se convirtió en la gota que derramó el vaso legislativo.

En comisiones, el PAN y el PRI presentaron un punto de acuerdo para citar a la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, y al titular de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval. Morena lo bloqueó. “Primero investigamos”, fue la excusa.

¿Qué sigue tras el crimen de Carlos Manzo?

La Fiscalía de Michoacán detuvo a tres presuntos gatilleros, pero los vecinos aseguran que son chivos expiatorios. El móvil apunta a un cártel que ya dejó mantas: “Esto les pasa a los que no alinean”. Mientras, la familia de Carlos Manzo exigió traslado a Ciudad de México por miedo a represalias.

En Uruapan, comercios cerraron tres días en duelo y protesta. Transportistas paralizaron rutas. El mensaje es claro: sin seguridad federal, la economía local colapsa. El aguacate, oro verde de México, se pudre en los huertos por falta de manos que lo cosechen sin temor.

Información recopilada por periodistas de Latinus en el lugar coincide con reportes de Cuartoscuro que documentaron la escena del crimen. Datos del Secretariado Ejecutivo, citados en tribuna, confirman el aumento de delitos contra la vida. Testimonios de vecinos, recogidos por medios locales, describen el pánico cotidiano.

El caso de Carlos Manzo no es aislado; es el reflejo de un país donde los alcaldes valientes terminan en ataúd. El Senado condenó, la oposición gritó, Morena defendió. Pero en Uruapan, la plaza sigue manchada de sangre y la gente pregunta: ¿quién será el próximo?