Brooke Rollins frena ganado mexicano

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Ganado mexicano sigue varado en frontera

Ganado mexicano enfrenta un nuevo revés en su intento por cruzar la frontera hacia Estados Unidos. Brooke Rollins, secretaria de Agricultura del gobierno de Donald Trump, declaró abiertamente que su país “no está listo” para reabrir los puertos al ganado mexicano. Esta postura, emitida durante su visita a México, genera incertidumbre en el sector ganadero nacional y pone en jaque las exportaciones que representan millones de dólares anuales. El ganado mexicano, clave para el abasto cárnico en el vecino del norte, permanece bloqueado por la crisis sanitaria del gusano barrenador.

El ganado mexicano promedia más de un millón de cabezas exportadas cada año, cubriendo cerca del 60% de las importaciones de bovinos vivos en Estados Unidos. Sin embargo, desde mayo de 2025 el cierre parcial ha interrumpido el flujo, dejando pérdidas acumuladas de 1,300 millones de dólares según el Consejo Nacional Agropecuario. El ganado mexicano, proveniente principalmente de estados del norte y centro, ahora acumula en corrales a la espera de una señal verde que no llega.

Declaraciones explosivas de Brooke Rollins

Brooke Rollins no dejó lugar a dudas: “Todavía no estamos en el punto en el que me siento cómoda abriendo los puertos”. Aunque reconoció los esfuerzos del gobierno mexicano por contener el gusano barrenador, insistió en remover “todas las piedras” antes de cualquier reapertura. En entrevista con Reuters, la funcionaria evitó plazos y anunció más conversaciones con Trump. Esta cautela alarma al sector, pues el ganado mexicano ya lleva meses sin cruzar, afectando precios de la carne en ambos lados de la frontera.

El gusano barrenador, plaga parasitaria que devora carne viva, avanza desde Centroamérica y ha detectado casos hasta en Nuevo León. Autoridades mexicanas aplican ivermectina y liberan moscas estériles, pero para Rollins estos avances no bastan. El ganado mexicano, inspeccionado rigurosamente en puntos como Nuevo Laredo y Ciudad Juárez, sigue etiquetado como riesgo sanitario.

Impacto brutal en ganaderos mexicanos

El cierre ha paralizado al menos 650 mil cabezas de ganado mexicano destinadas a engorda en Texas y otros estados. Ganaderos reportan sobrepoblación en corrales, aumento de costos de mantenimiento y caída en precios locales. El ganado mexicano, de razas como Brahman y Charolais, pierde valor día a día mientras el mercado estadounidense paga primas por reses frescas.

Reuniones de alto nivel sin resultados

Brooke Rollins se reunió con la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario Julio Berdegué en Palacio Nacional. Aunque acordaron prioridades contra el gusano barrenador, no hubo compromiso de reapertura. Sheinbaum insistió en que el cierre también encarece la carne en Estados Unidos, pero Rollins prioriza la bioseguridad. El ganado mexicano permanece en limbo, con productores exigiendo acciones inmediatas del gobierno federal.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos estima daños potenciales de 1,800 millones de dólares solo en Texas si la plaga cruza. Esta amenaza justifica la rigidez de Rollins, quien en septiembre criticó la respuesta mexicana. Ahora, pese a campañas conjuntas Senasica-APHIS, el ganado mexicano sigue vetado.

¿Cuándo volverá a fluir el ganado mexicano?

Expertos coinciden en que el ganado mexicano podría tardar semanas o meses en recuperar acceso pleno. Mientras, el movimiento ilegal de reses complica controles. Rollins prometió revisar el tema con Trump este miércoles, pero sin fechas concretas la incertidumbre reina.

Productores agrupados en la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas calculan 700 mil cabezas retenidas entre enero y septiembre. Esta cifra supera proyecciones iniciales y golpea la economía rural. El ganado mexicano, pilar de miles de familias, urge soluciones bilaterales efectivas.

Información difundida por Reuters y reportes del Consejo Nacional Agropecuario coinciden en la magnitud de la crisis. Medios como El Economista y N+ detallan las reuniones sin avances concretos, mientras el USDA mantiene vigilancia estricta sobre el gusano barrenador.