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Asesinato de Carlos Manzo desata protesta roja

El asesinato de Carlos Manzo sacude el Congreso

El asesinato de Carlos Manzo, presidente municipal de Uruapan, Michoacán, provocó este martes una protesta sin precedentes en la Cámara de Diputados. Legisladores del PRI llegaron con sombreros texanos salpicados de pintura roja simulando sangre, mientras los del PAN encendieron veladoras gigantes que transformaron las curules en un altar improvisado. La imagen impactó: decenas de texanas rojas y cirios encendidos exigiendo justicia por el alcalde ejecutado el domingo anterior.

El asesinato de Carlos Manzo no fue un crimen más. Manzo, líder del “Movimiento del Sombrero”, había ganado la alcaldía con 66 % de los votos y desde 2023 denunciaba en tribuna los nexos de funcionarios morenistas con el crimen organizado. Nadie le hizo caso. Hoy, su muerte expone el abandono de los municipios michoacanos y la ineficacia del gobierno federal.

Sombreros rojos: símbolo de sangre derramada

Rubén Moreira lanza advertencia nacional

Rubén Moreira Valdez, coordinador priista, colocó su texana roja en el micrófono y sentenció: “El asesinato de Carlos Manzo es la consecuencia de gobernadores que huyen de su responsabilidad”. Criticó el Plan Michoacán anunciado por Claudia Sheinbaum como “papel mojado” y exigió la renuncia inmediata de Alfredo Ramírez Bedolla. “Los municipios no tienen ni un peso para seguridad porque todo se lo llevó el Tren Maya”, denunció.

Moreira recordó que el asesinato de Carlos Manzo pudo evitarse si el gobernador morenista hubiera enfrentado al narco en lugar de posar en redes. “Ser gobernador no es solo entregar despensas; es jugarse la vida por la gente”, enfatizó mientras la bancada priista coreaba “¡Justicia!”.

PAN enciende veladoras y coloca ofrenda

Minutos después irrumpieron los panistas con veladoras de 50 centímetros. Federico Döring Casar, vicecoordinador, señaló: “El asesinato de Carlos Manzo ocurrió porque Morena dejó solo al alcalde”. En las escaleras de la tribuna colocaron un cuadro: una mariposa posa sobre una texana rodeada de limones en suelo árido, metáfora del Michoacán abandonado.

Döring exigió la renuncia de Ramírez Bedolla: “Convocar a la paz mientras tus funcionarios negocian con narcos es cinismo puro”. Las velas ardían mientras el pleno guardaba tres minutos de silencio por Manzo, por Francisco Rojas y por las víctimas del incendio en Waldo’s.

Plan Michoacán: ¿solución o cortina de humo?

El asesinato de Carlos Manzo evidenció la fragilidad del Plan Michoacán. Sheinbaum prometió 1 000 millones de pesos, pero Moreira replicó: “Sin presupuesto municipal, sin policías capacitados y sin gobernadores valientes, ese dinero se evaporará”. Los diputados recordaron que Uruapan lleva tres alcaldes amenazados en seis años; dos huyeron y Manzo pagó con la vida.

La protesta también visibilizó la “sombreriza”: campaña con la que Manzo arrasó en 2024. Su texana era su sello; hoy tiñe de rojo los escaños del Congreso. Un diputado de Movimiento Ciudadano rompió el silencio gritando “¡Que viva Carlos Manzo!”; nadie lo secundó, pero el eco quedó grabado.

El abandono que mató a un alcalde

El asesinato de Carlos Manzo no sorprendió a quienes conocen Michoacán. En agosto de 2023, desde su curul federal, exigió investigar a funcionarios estatales coludidos. Morena archivó la denuncia. En 2024 pidió refuerzos federales; la Sedena nunca llegó. El domingo, seis sicarios lo ejecutaron frente a su familia.

La oposición coincide: el asesinato de Carlos Manzo es responsabilidad compartida. Sheinbaum habla de abrazos; Ramírez Bedolla de mesas de paz. Mientras, los cárteles controlan 70 % del territorio michoacano. Los sombreros rojos y las veladoras son el grito que el gobierno no quiere escuchar.

Periodistas de Latinus documentaron minuto a minuto la protesta en San Lázaro. Cámaras de Milenio captaron las veladoras temblando en las curules. Reporteros de El Universal recogieron las declaraciones de Moreira y Döring. Fuentes del Congreso confirmaron que la texana de Manzo será exhibida en el lobby hasta que haya justicia.

El asesinato de Carlos Manzo marca un punto de inflexión. Si Morena ignures el mensaje de los sombreros rojos, la próxima texana teñida podría ser la de cualquier mexicano.

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