Carlos Manzo: el asesinato que paralizó el estado
Carlos Manzo, el joven alcalde independiente de Uruapan conocido como “El del Sombrero”, fue ejecutado a quemarropa la noche del 1 de noviembre durante el Festival de Velas. Siete balas de pistola 9 mm acabaron con su vida frente a cientos de familias que celebraban el Día de Muertos. El pistolero, un adolescente de entre 17 y 19 años, fue abatido por los escoltas del edil, pero la sombra de los autores intelectuales mantiene en vilo a Michoacán. Desde ese instante, las protestas por Carlos Manzo estallaron como una bomba de tiempo: estudiantes, indígenas y ciudadanos comunes tomaron las calles para gritar que ya no aguantan más violencia.
Morelia: miles exigen justicia ante Palacio vandalizado
En la capital, las protestas por Carlos Manzo arrancaron a la 1:00 p.m. desde el monumento a Lázaro Cárdenas. Estudiantes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y de al menos nueve instituciones más, vestidos de blanco y con sombrero, marcharon hasta el Centro Histórico. Al llegar al Palacio de Gobierno —que el día anterior fue saqueado por una turba enardecida—, instalaron un mitin que retumbó con consignas contra la impunidad. Ocho personas permanecen detenidas por los destrozos, según reportes de la Guardia Civil, pero la furia no cede: “¡No más alcaldes asesinados!”, coreaban mientras bloqueaban avenidas principales.
Bloqueos y suspensiones: Uruapan se viste de luto
En Uruapan, segunda ciudad más importante de Michoacán, más de dos mil alumnos de bachillerato y universidad recorrieron el Paseo Lázaro Cárdenas y la avenida Latinoamericana. Las protestas por Carlos Manzo obligaron a suspender clases en todas las escuelas públicas y privadas; incluso planteles como la UMSNH anunciaron paro total por seguridad. “No queremos clases mientras matan a quien nos defendía”, declararon padres de familia que se sumaron con pancartas. El ambiente es de terror: nadie sabe si el próximo objetivo será otro funcionario.
Carreteras tomadas: indígenas cierran accesos
La indignación trascendió lo urbano. En la carretera Tancítaro-Uruapan y en la vía Uruapan-Los Reyes, comunidades indígenas de Angahuan y Corupo instalaron bloqueos indefinidos. Con troncos y llantas quemadas, exigieron la captura inmediata de los autores intelectuales. “Si el gobierno no actúa, nosotros no dejamos pasar ni un camión”, advertían los manifestantes. Las protestas por Carlos Manzo han generado caos vial: transportistas reportan pérdidas millonarias y turistas quedaron varados en plena temporada de Día de Muertos.
El miedo que gobierna Michoacán
Carlos Manzo no era un político cualquiera. Ganó en 2024 como independiente tras denunciar públicamente la infiltración del CJNG y La Nueva Familia Michoacana. Apenas 15 días antes, el líder limonero Bernardo Bravo fue ejecutado por la misma causa. Las protestas por Carlos Manzo revelan una verdad alarmante: los alcaldes están en la primera línea de fuego y el apoyo federal brilla por su ausencia. La presidenta Claudia Sheinbaum prometió “justicia sin impunidad”, pero en las calles nadie le cree. El arma homicida ya fue vinculada a dos crímenes previos; la Fiscalía habla de “indicios claros”, aunque guarda silencio sobre el cártel responsable.
Medios locales como Latinus y Quadratín documentaron cada bloqueo en tiempo real, mostrando cómo las protestas por Carlos Manzo se extendieron incluso a Pátzcuaro y Paracho. Portales nacionales como Milenio y El Informador publicaron videos de las marchas donde se ve a jóvenes llorando frente al ataúd del alcalde.
En redes, el hashtag #JusticiaParaManzo se volvió tendencia nacional. Analistas de Proceso y La Jornada coinciden: este crimen es un mensaje mafioso directo al gobierno morenista de Alfredo Ramírez Bedolla, quien admitió que “hay actores intelectuales detrás”.
Mientras la Fiscalía avanza en la ruta del pistolero —captada por cámaras de seguridad—, Michoacán permanece en estado de alerta. Las protestas por Carlos Manzo no cesarán hasta que caigan los responsables; de lo contrario, advierten los estudiantes, el próximo paro será indefinido.
