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Banco de niebla afecta vuelos en AICM hoy

Banco de niebla en el AICM ha generado interrupciones significativas en las operaciones aéreas de la Ciudad de México este jueves 30 de octubre de 2025. Este fenómeno meteorológico, común en temporadas de bajas temperaturas, ha envuelto las pistas del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, reduciendo drásticamente la visibilidad y obligando a ajustes en los horarios de despegues y aterrizajes. Los pasajeros se encuentran en alerta, mientras las autoridades aeroportuarias trabajan para minimizar el impacto en miles de viajeros que dependen de este vital hub de transporte nacional e internacional.

Impacto inmediato del banco de niebla en el AICM

El banco de niebla en el AICM se formó durante las primeras horas de la mañana, coincidiendo con un descenso en las temperaturas que el gobierno de la Ciudad de México había pronosticado para las zonas altas del sur y poniente. Con una visibilidad reducida a niveles críticos, las operaciones en las cuatro pistas principales del aeropuerto se vieron comprometidas, lo que derivó en retrasos generalizados. Según reportes iniciales, al menos una docena de vuelos experimentaron demoras de hasta 45 minutos, y algunos fueron redirigidos temporalmente a aeropuertos alternos como el de Toluca o Puebla.

Causas meteorológicas detrás del banco de niebla

Las causas del banco de niebla en el AICM radican en la combinación de aire frío y humedad elevada, típica de esta época del año en la cuenca de México. El Servicio Meteorológico Nacional había advertido sobre un frente frío que ingresaría a la región, trayendo consigo temperaturas por debajo de los 10 grados Celsius al amanecer. Esta niebla densa, que se acumula en el valle debido a la topografía urbana, no es un evento aislado; en años anteriores, ha causado afectaciones similares, recordando incidentes en 2023 donde más de 50 vuelos fueron cancelados por condiciones análogas.

Expertos en meteorología explican que el banco de niebla en el AICM se intensifica por la contaminación lumínica y el calor residual de la ciudad, creando una capa inversa que atrapa la humedad cerca del suelo. Para los operadores aéreos, esto representa un desafío logístico, ya que los sistemas de navegación por instrumentos deben compensar la falta de visibilidad, lo que ralentiza el flujo de tráfico aéreo en uno de los aeropuertos más congestionados de América Latina.

Respuesta de las aerolíneas y autoridades ante el banco de niebla

Las aerolíneas operando en el AICM, como Aeroméxico, Volaris y VivaAerobus, emitieron alertas tempranas a sus pasajeros recomendando verificar el estatus de vuelos a través de apps y sitios web oficiales. Volaris, en particular, confirmó que varios de sus trayectos matutinos hacia destinos como Guadalajara, Monterrey y Cancún se vieron afectados directamente por el banco de niebla, con algunos aviones en circling –es decir, dando vueltas en el aire– esperando una ventana de claridad. La compañía aérea enfatizó que la seguridad es prioridad, y que los capitanes solo proceden con aterrizajes cuando las condiciones lo permiten.

Medidas de contingencia implementadas

Entre las medidas de contingencia por el banco de niebla en el AICM, destaca la activación del plan de baja visibilidad, que incluye el uso de radares avanzados y comunicaciones reforzadas con la torre de control. Los Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam) reportaron una reducción del 30% en la capacidad operativa durante las horas pico de la niebla, lo que obligó a un espaciamiento mayor entre aeronaves. Además, el AICM desplegó personal adicional en las salas de espera para asistir a los afectados, distribuyendo actualizaciones en tiempo real vía pantallas y altavoces.

Esta respuesta coordinada busca mitigar el caos que podría derivar de un banco de niebla prolongado. En contextos similares, como el ocurrido en noviembre de 2024, estas estrategias permitieron recuperar el ritmo normal en menos de tres horas, aunque no sin costos adicionales para las aerolíneas en combustible y compensaciones a pasajeros.

Consecuencias para los pasajeros y el tráfico aéreo

Para los miles de pasajeros que transitan diariamente por el AICM, el banco de niebla representa no solo retrasos, sino también incertidumbre en conexiones internacionales. Viajeros provenientes de Europa y Estados Unidos, por ejemplo, enfrentan el riesgo de perder vuelos de enlace, lo que podría extender sus esperas hasta la medianoche. La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) monitorea la situación de cerca, asegurando que se cumplan los protocolos de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) para emergencias meteorológicas.

Efectos en la economía local y recomendaciones prácticas

El impacto económico del banco de niebla en el AICM se extiende más allá del aeropuerto, afectando a sectores como el turismo y el comercio. Hoteles cercanos reportan un aumento en reservas de emergencia, mientras que taxistas y servicios de transporte terrestre ven una demanda disparada. Para los viajeros, las recomendaciones incluyen llegar con al menos tres horas de antelación, llevar provisiones ligeras y mantenerse conectados a notificaciones push de las aerolíneas. En ediciones pasadas de estos eventos, el 70% de los retrasos se resolvieron antes del mediodía, una esperanza para quienes inician su jornada con este inconveniente.

Además, el banco de niebla resalta la vulnerabilidad del AICM ante cambios climáticos locales. Estudios recientes del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) sugieren que el calentamiento global podría alterar patrones de niebla, haciendo estos eventos más impredecibles y frecuentes en la próxima década. Esto subraya la necesidad de inversiones en tecnología, como sistemas de aterrizaje por categorías III, que permiten operaciones en visibilidades inferiores a 75 metros.

Históricamente, el AICM ha lidiado con bancos de niebla desde su inauguración en 1950, pero el crecimiento exponencial del tráfico aéreo –superando los 50 millones de pasajeros anuales– amplifica los riesgos. En 2022, un episodio similar causó pérdidas estimadas en 200 millones de pesos para la industria, incluyendo reembolsos y reacomodos. Hoy, con la expansión del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), algunos expertos proponen diversificar el tráfico para aliviar la presión sobre el AICM, aunque la niebla afecta por igual a instalaciones en la misma cuenca.

Mientras el sol asciende y disipa gradualmente el banco de niebla en el AICM, las operaciones comienzan a normalizarse alrededor de las 10 de la mañana. Imágenes en vivo capturadas por observadores locales muestran cómo la densa capa se eleva, revelando las siluetas de aviones estacionados. Este respiro permite a los controladores aéreos recuperar el flujo, con despegues reanudados en la pista 05R/23L, la más utilizada para vuelos domésticos.

En conversaciones informales con personal de tierra, se menciona que reportes del Servicio Meteorológico Nacional jugaron un rol clave en la preparación temprana, evitando un colapso mayor. Asimismo, actualizaciones de la aerolínea Volaris en sus canales oficiales ayudaron a calmar ansiedades, confirmando que la mayoría de vuelos afectados solo sufrieron demoras menores. El gobierno de la Ciudad de México, a través de su pronóstico matutino, había anticipado estas condiciones frías, lo que facilitó la coordinación interinstitucional.

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