Pobreza en México: 57 años para erradicarla

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La pobreza en México representa uno de los mayores desafíos sociales del país, con proyecciones alarmantes que indican que podría tardar al menos 57 años en ser erradicada por completo. Según un análisis reciente de la organización Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, basado en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el ritmo actual de reducción no es suficiente para cumplir con los compromisos internacionales. Esta realidad pone en evidencia las profundas desigualdades que persisten en la nación, afectando de manera desproporcionada a grupos vulnerables como indígenas, niños y jóvenes. En este contexto, urge una transformación profunda en las políticas públicas para acelerar el progreso y evitar que generaciones enteras queden atrapadas en ciclos de marginación.

Proyecciones desalentadoras sobre la pobreza en México

La pobreza en México ha mostrado una disminución gradual en los últimos años, con un promedio anual del 4.6% entre 2016 y 2024, según los indicadores del Coneval. Sin embargo, este avance es insuficiente para alcanzar el primer Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, que busca reducir a la mitad la pobreza para 2030. De acuerdo con el informe de la ONG, el país podría lograr esa meta general en el plazo establecido, pero los grupos más excluidos enfrentan horizontes mucho más lejanos. Por ejemplo, para las personas indígenas, la erradicación completa de la pobreza en México podría extenderse hasta 2047, mientras que para niñas y niños se proyecta hasta 2041, y para los jóvenes hasta 2032. Estas cifras resaltan cómo la pobreza en México no es un problema uniforme, sino que se agrava en comunidades históricamente marginadas.

Desigualdad en el acceso a la seguridad social

Uno de los aspectos más críticos es la carencia por acceso a la seguridad social, que requeriría 39 años adicionales para resolverse, es decir, hasta 2064. Esta brecha deja a millones de mexicanos sin protección en salud, pensiones o desempleo, perpetuando la vulnerabilidad económica. La pobreza en México, en su dimensión extrema —donde menos del 2% de la población vive por debajo de la línea de subsistencia—, tardaría 57 años a nivel nacional, pero el panorama es aún más sombrío para subgrupos: 62 años para jóvenes, 75 para adolescentes, 84 para niños y hasta 151 años para pueblos indígenas. Estas proyecciones no solo cuestionan la efectividad de las estrategias actuales, sino que demandan una revisión urgente de las prioridades gubernamentales.

Desigualdad territorial y sus impactos en la pobreza en México

La pobreza en México varía drásticamente entre regiones, lo que evidencia una desigualdad territorial profunda. Mientras cinco estados han logrado reducir la pobreza a la mitad, 13 entidades podrían alcanzar esa meta antes de 2038, pero tres estados permanecen muy rezagados, con tasas que superan ampliamente el promedio nacional. Esta disparidad geográfica complica los esfuerzos de equidad y resalta la necesidad de políticas focalizadas. En zonas rurales e indígenas, donde la pobreza en México se entrelaza con la falta de infraestructura y oportunidades, los avances son mínimos, dejando a comunidades enteras en un limbo de exclusión.

La pobreza extrema como barrera persistente

La pobreza extrema afecta a un porcentaje significativo de la población, y su erradicación demanda intervenciones específicas. En México, donde fenómenos como la inflación y el desempleo informal agravan la situación, el informe advierte que sin cambios estructurales, el país no solo fallará en sus metas globales, sino que arriesgará un retroceso social. La desigualdad territorial se manifiesta en tasas de pobreza que pueden duplicar o triplicar el promedio en ciertas regiones, afectando el acceso a educación, salud y empleo digno. Abordar la pobreza en México requiere reconocer estas brechas y priorizar inversiones en áreas críticas.

Propuestas clave para combatir la pobreza en México

Frente a este panorama, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza propone diez rutas prioritarias para acelerar la erradicación de la pobreza en México. Estas incluyen fomentar empresas de economía social en comunidades indígenas y rurales, con énfasis en acceso a crédito en lugar de subsidios asistencialistas. Otra ruta vital es garantizar nutrición y cuidados para la primera infancia, ya que los menores de 0 a 5 años enfrentan un 72% más de pobreza que los adultos mayores. Fortalecer la educación en zonas de alto rezago educativo es esencial, al igual que crear estrategias de primer empleo para jóvenes, con capacitación y certificación que faciliten su inserción laboral.

Brecha de género y salario mínimo en la agenda

La brecha de género emerge como un factor clave en la pobreza en México, donde las mujeres dedicadas a tareas domésticas o de cuidado enfrentan tasas siete veces mayores de marginación. Propuestas como invertir en un sistema nacional de cuidados buscan mitigar esto, liberando potencial productivo femenino. En materia laboral, se sugiere adoptar un salario mínimo equivalente a dos canastas básicas y promover un salario digno voluntario de 13 mil 400 pesos mensuales en empresas medianas y grandes. Además, un régimen especial en el seguro social para trabajadores del campo y microempresas podría cubrir a millones excluidos actualmente. Incorporar la perspectiva climática es otra ruta, recordando que en 2024, 5.8 millones de hogares bajos ingresos sufrieron impactos ambientales.

Estas políticas públicas no solo visan la pobreza en México de manera integral, sino que buscan corregir fallas en programas de transferencias que dejan fuera al 60% de quienes viven en extrema pobreza. La discusión del Presupuesto 2026 representa una ventana para implementar cambios concretos, priorizando a los más vulnerables y rompiendo ciclos de desigualdad.

Erradicar la pobreza en México en un plazo razonable exige voluntad política y recursos bien dirigidos. Mientras tanto, el análisis de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza subraya que esperar décadas es inaceptable, y las rutas propuestas ofrecen un mapa viable para el cambio. En regiones como el sur del país, donde la pobreza en México se entreteje con tradiciones indígenas, iniciativas de economía social podrían transformar economías locales de manera sostenible.

La brecha de género, por su parte, no solo perpetúa la desigualdad, sino que frena el crecimiento económico general. Políticas que promuevan el salario mínimo adecuado y sistemas de cuidados integrales son pasos esenciales hacia la equidad. De igual forma, la desigualdad territorial demanda inversiones focalizadas, evitando que estados rezagados queden atrás indefinidamente.

En este sentido, informes como el del Coneval han sido fundamentales para medir el avance, aunque sus datos revelan la urgencia de actuar. La ONU, a través de sus ODS, establece un marco global que México debe honrar, y organizaciones locales como Acción Ciudadana Frente a la Pobreza aportan visiones prácticas desde el terreno. Solo con un enfoque colaborativo se podrá acortar el camino hacia una nación sin pobreza.