Más del 25% de estados sin energía por lluvias: CFE

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Más del 25% de los estados afectados por lluvias continúan sin energía eléctrica, según el último informe de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Esta situación, que persiste en medio de una crisis climática que ha cobrado decenas de vidas, pone de manifiesto las vulnerabilidades de la infraestructura nacional ante fenómenos meteorológicos intensos. En las últimas horas, las precipitaciones torrenciales han dejado a comunidades enteras en la oscuridad, exacerbando las dificultades para la población en regiones clave del país. La CFE reporta avances significativos, pero el porcentaje restante sin servicio resalta la urgencia de una respuesta más robusta por parte del gobierno federal.

Impacto devastador de las lluvias en México

Las fuertes lluvias que azotan diversas entidades mexicanas han generado no solo interrupciones en el suministro eléctrico, sino también un saldo trágico en términos humanos. Hasta el momento, se registran 41 fallecidos distribuidos en Hidalgo, Veracruz, Puebla y Querétaro, con Hidalgo como el estado más golpeado con 16 víctimas. Además, 27 personas permanecen desaparecidas, y las autoridades estatales coordinan búsquedas intensivas con el apoyo de las familias afectadas. Estas cifras, actualizadas por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), subrayan la magnitud de la contingencia y la necesidad de medidas preventivas más efectivas.

Estados más afectados por la falta de energía

En más del 25% de los estados impactados por las lluvias, la ausencia de energía eléctrica persiste, dejando a miles de hogares sin acceso a servicios básicos. La CFE ha restablecido el suministro a 236 mil 368 usuarios, lo que representa un avance del 73.78% en la recuperación total. Sin embargo, este progreso no alcanza para mitigar el caos en comunidades donde la oscuridad complica las labores de rescate y la atención médica. Hidalgo y Veracruz, epicentros de las inundaciones, reportan daños extensos en líneas de transmisión, agravados por vientos fuertes y desbordamientos de ríos.

La infraestructura eléctrica, expuesta a estos eventos climáticos, revela grietas en el sistema gestionado por la CFE. Expertos en desastres naturales señalan que las lluvias intensas, posiblemente impulsadas por sistemas frontales atlánticos, han sobrecargado la red en regiones con historial de vulnerabilidad. En Puebla, donde nueve personas perdieron la vida, las comunidades rurales enfrentan ahora el doble desafío de la falta de luz y el aislamiento por caminos anegados. Querétaro, con una víctima fatal, ve cómo sus zonas serranas luchan por restablecer la normalidad sin el respaldo eléctrico necesario.

Respuesta de la CFE y el gobierno federal

La Comisión Federal de Electricidad emitió un comunicado oficial reafirmando su compromiso con la atención de estas emergencias, pero críticos cuestionan la velocidad de la intervención. Mientras la CFE celebra el restablecimiento para la mayoría de usuarios, el hecho de que más del 25% de los estados afectados por lluvias sigan sin energía eléctrica genera preocupación entre la población. El director de la CFE ha prometido acelerar las reparaciones, pero en el terreno, brigadas técnicas enfrentan obstáculos como accesos bloqueados y equipo dañado por el agua.

Avances y desafíos en la restauración eléctrica

Con un 73.78% de avance, la CFE ha desplegado equipos especializados en las zonas críticas, priorizando hospitales y centros de acopio. No obstante, la persistencia de cortes en más del 25% de los estados afectados por lluvias indica que la magnitud de los daños supera las capacidades inmediatas. En Veracruz, donde 15 personas murieron, las inundaciones han colapsado postes y transformadores, requiriendo intervenciones que podrían extenderse por días. La dependencia federal insta a la ciudadanía a seguir indicaciones de protección civil, pero la falta de coordinación con gobiernos estatales de oposición ha sido señalada como un factor que ralentiza el proceso.

En este contexto, el gobierno de Claudia Sheinbaum, apenas en sus primeros meses, enfrenta su primera gran prueba climática. Aunque el presidente ha expresado solidaridad desde la Presidencia, la ausencia de un plan integral de contingencia ha sido criticada por analistas. Morena, como partido en el poder, defiende las acciones de la CFE, pero la realidad en el suelo —con familias sin refrigeración para alimentos ni iluminación para la noche— pinta un panorama menos optimista. La secretaría de Energía, responsable de supervisar estas crisis, podría beneficiarse de una auditoría externa para identificar fallas estructurales en la red nacional.

Consecuencias humanas y económicas de la crisis

Más allá de las cifras, las lluvias han tejido una red de sufrimiento en las comunidades afectadas. En Hidalgo, las 16 muertes incluyen casos de ahogamientos en vehículos atrapados por crecidas repentinas, un recordatorio de la precariedad en vías secundarias. Las 27 desapariciones, muchas en zonas montañosas de Puebla, movilizan a voluntarios y familiares en búsquedas extenuantes. Sin energía eléctrica, estos esfuerzos se complican, ya que la comunicación se ve limitada y los equipos de rescate dependen de generadores improvisados.

Lecciones de desastres pasados para fortalecer la resiliencia

Históricamente, México ha lidiado con eventos similares, como las inundaciones de 2021 en Tabasco, donde la CFE tardó semanas en normalizar el servicio. Hoy, con más del 25% de los estados afectados por lluvias aún en penumbras, surge la interrogante sobre si las inversiones en infraestructura han sido suficientes. Programas de la secretaría de Medio Ambiente buscan mitigar estos riesgos mediante reforestación y diques, pero su implementación ha sido irregular bajo administraciones previas. Una aproximación más proactiva podría incluir sensores climáticos en tiempo real para alertar a la CFE con antelación.

La economía local también resiente el impacto: pequeños comercios en Veracruz cierran por falta de potencia, y agricultores en Querétaro pierden cosechas sin sistemas de riego eléctricos. Este blackout prolongado en más del 25% de los estados afectados por lluvias podría costar millones en pérdidas productivas, según estimaciones preliminares de cámaras empresariales. El gobierno federal, a través de la Secretaría de Hacienda, evalúa apoyos emergentes, pero la distribución equitativa será clave para evitar desigualdades regionales.

En las regiones golpeadas, testimonios de residentes pintan un cuadro de resiliencia mezclada con frustración. Una madre en Puebla relata cómo pasó la noche sin luz, velando por sus hijos con velas, mientras espera noticias de un familiar desaparecido. En Hidalgo, brigadistas comunitarios improvisan redes de ayuda, distribuyendo agua y alimentos en medio de la oscuridad. Estas historias humanas, más allá de los reportes oficiales, humanizan la estadística de que más del 25% de los estados afectados por lluvias continúan sin energía eléctrica.

La temporada de lluvias en México, que típicamente se extiende hasta noviembre, promete más desafíos. Meteorólogos advierten de sistemas tropicales en formación que podrían intensificar las precipitaciones en el Golfo. Para la CFE, el reto es no solo reparar, sino prevenir: modernizar la red con cables subterráneos en zonas de riesgo y capacitar a personal local. El avance del 73.78% es un paso adelante, pero el 26.22% pendiente exige vigilancia constante.

Como se desprende de reportes recientes de la SSPC, las cifras de víctimas y desaparecidos se actualizan hora a hora, reflejando el dinamismo de la crisis. Autoridades estatales en Veracruz y Hidalgo han compartido datos preliminares que coinciden con los federales, aunque piden mayor apoyo logístico. En Querétaro, un boletín local detalla cómo la única fatalidad ocurrió en una zona periférica, subrayando la necesidad de planes urbanos adaptados al clima.

Finalmente, observadores independientes, basados en análisis de eventos pasados, sugieren que una revisión integral de la respuesta de la CFE podría acelerar la recuperación futura. Estos insights, extraídos de evaluaciones post-desastre, enfatizan la importancia de la transparencia en los avances reportados, asegurando que el compromiso verbal se traduzca en acciones concretas para las comunidades en luto.