Simbolo de paz interreligioso en Uruguay aspira a Guinness

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Simbolo de paz interreligioso toma forma en Uruguay con la unión de judíos, musulmanes y cristianos en un proyecto que trasciende fronteras y creencias. En las serenas colinas de Villa Serrana, un rincón turístico rural del interior uruguayo, representantes de las tres grandes religiones abrahámicas han unido fuerzas para crear un monumento vivo que promueve la convivencia y el respeto mutuo. Este simbolo de paz interreligioso, bautizado como ‘El Secreto en las Sierras’, no solo busca honrar al Papa Francisco, sino que aspira a ser certificado por el Récord Guinness como el emblema de armonía religiosa más grande del mundo. Con un terreno de más de 20.000 metros cuadrados, el diseño divide el espacio en cuatro sectores iguales, separados por una imponente cruz gigante inscrita en una circunferencia de piedra, donde cada cuadrante representa una fe con su vegetación simbólica: vides para el judaísmo, palmeras con dátiles para el islam y olivos para el cristianismo.

H2: Orígenes del simbolo de paz interreligioso en Uruguay

El nacimiento de este simbolo de paz interreligioso se remonta a una experiencia transformadora vivida por la pareja uruguaya Omar Caballero y Noelia Franco. En 2022, durante un viaje a Jerusalén, quedaron impactados por la convivencia pacífica entre judíos, musulmanes y cristianos en los lugares sagrados de las religiones abrahámicas. Aquella visión de unidad, en medio de tensiones globales, les inspiró a replicar ese espíritu en su tierra natal. Al regresar, decidieron canalizar esa gratitud hacia el Papa Francisco, quien no solo los casó en el Vaticano, sino que bendijo personalmente el proyecto en 2023 durante una audiencia con Franco. Esta bendición papal infundió al iniciativa un carácter universal, convirtiéndola en un tributo vivo al mensaje de diálogo y respeto que el pontífice ha defendido a lo largo de su ministerio.

La construcción de este simbolo de paz interreligioso comenzó de manera modesta, pero rápidamente atrajo el apoyo de comunidades locales y regionales. El terreno donado en Villa Serrana, una zona conocida por sus paisajes ondulantes y su aire puro, se convirtió en el lienzo perfecto para esta obra colectiva. Ingenieros, paisajistas y voluntarios de diversas procedencias han laborado codo a codo, plantando las primeras especies vegetales que simbolizan cada tradición. Las vides, emblema de la fertilidad y la celebración judía, serpentean ya por su sector; las palmeras, recordatorios de la hospitalidad islámica y sus frutos generosos, se erigen con orgullo; y los olivos, iconos cristianos de paz eterna, prometen sombra y frutos en los años venideros. Este enfoque ecológico no solo enriquece el simbolo de paz interreligioso, sino que lo ancla en la sostenibilidad, alineándose con los ideales de cuidado del planeta que el Papa Francisco promueve en encíclicas como Laudato Si’.

H3: Participación de comunidades en el simbolo de paz interreligioso

La esencia colaborativa del simbolo de paz interreligioso radica en la participación activa de líderes y fieles de cada fe. Del lado judío, el grupo Nuevas Generaciones del Congreso Judío Latinoamericano, representado por Alberto Wakrat y Mikael Yussim, ha aportado no solo mano de obra, sino una visión profunda de puentes interculturales. Wakrat enfatizó que este esfuerzo trasciende las palabras: “Podemos salir del discurso y llevar a la práctica acciones que demuestren que podemos tender puentes, trabajar por un mundo mejor y potenciarnos en lo que nos une”. Su intervención ha sido clave para integrar elementos simbólicos que resalten las similitudes entre las tradiciones abrahámicas, como el énfasis compartido en la justicia social y la compasión.

Por su parte, la Comunidad Musulmana Ahmadía en Uruguay, bajo la guía de su presidente Yousaf Khan, ha infundido al proyecto un compromiso inquebrantable con el pluralismo. Khan, con su lema “amor para todos y odio para nadie”, subrayó el respeto inherente del islam hacia las otras religiones: “Nosotros los musulmanes creemos en todas las religiones abrahámicas y respetamos las demás en diferentes partes del mundo”. Esta perspectiva ha enriquecido el simbolo de paz interreligioso con prácticas de diálogo que fomentan la empatía, recordando que el Corán insta a la protección de las casas de oración de judíos y cristianos. Los cristianos, representados por parroquias locales y laicos inspirados en el magisterio franciscano, han contribuido con oraciones y labores que enfatizan la reconciliación, completando así un triángulo de colaboración que ilustra la convivencia interreligiosa en acción.

H2: Diseño y aspiraciones del simbolo de paz interreligioso

El diseño del simbolo de paz interreligioso es una obra maestra de simplicidad y profundidad simbólica. La cruz central, que evoca el cristianismo pero se integra armónicamente con la circunferencia —símbolo de eternidad en el judaísmo y el islam—, divide el espacio en quadrants equilibrados, evitando jerarquías y promoviendo igualdad. Cada sector no solo alberga plantas emblemáticas, sino que incorpora senderos peatonales para visitas guiadas, bancos para la meditación y placas con citas sagradas de las tres tradiciones. Esta disposición invita a los peregrinos modernos a recorrer el sitio, reflexionando sobre cómo el simbolo de paz interreligioso puede ser un faro en tiempos de polarización global.

La aspiración al Récord Guinness añade un matiz ambicioso al proyecto, midiendo su circunferencia en metros para superar cualquier precedente similar. La inauguración está programada para el 9 de octubre, coincidiendo con el Día Internacional de la Paz de la ONU, lo que amplificará su impacto mediático. Más allá del récord, el verdadero logro radica en su potencial para inspirar réplicas en otras naciones, fomentando iniciativas de convivencia interreligiosa que aborden conflictos como los del Medio Oriente o las divisiones sectarias en América Latina. En Uruguay, un país conocido por su secularismo y tolerancia, este simbolo de paz interreligioso refuerza la identidad nacional como puente de diálogo en el Cono Sur.

H3: Impacto en la convivencia interreligiosa y sostenibilidad

La contribución ecológica del simbolo de paz interreligioso lo posiciona como un modelo de desarrollo sostenible. Al utilizar especies nativas resistentes al clima uruguayo, el proyecto minimiza el impacto ambiental mientras educa sobre la interconexión entre fe y naturaleza. Expertos en paisajismo han asegurado que las vides, olivos y palmeras no solo perdurarán, sino que enriquecerán el suelo, atrayendo polinizadores y promoviendo la biodiversidad local. Esta dimensión verde resuena con los llamados globales a la acción climática, integrando el simbolo de paz interreligioso en discusiones más amplias sobre cómo las religiones pueden liderar la custodia de la creación.

En términos de impacto social, el sitio se proyecta como un centro de talleres educativos y retiros espirituales, donde escuelas y ONGs podrán explorar temas de tolerancia. Ya se han programado visitas de grupos juveniles, que plantarán las especies restantes, asegurando que las nuevas generaciones internalicen los valores de la convivencia interreligiosa. Este enfoque preventivo contra el extremismo religioso posiciona al Uruguay como un referente en América Latina, donde tensiones étnicas a veces emergen en contextos migratorios.

A medida que el sol se ponía sobre las sierras el pasado domingo, los participantes compartían anécdotas de sus tradiciones, riendo juntos mientras regaban las primeras plantas, un gesto que encapsula la magia del simbolo de paz interreligioso. En conversaciones informales, se mencionaba cómo informes de agencias internacionales han destacado iniciativas similares en Europa, aunque ninguna con la escala y el respaldo papal de este proyecto uruguayo. Además, detalles sobre la bendición vaticana, según relatos de testigos cercanos a la pareja impulsora, subrayan el compromiso global de la Iglesia con el ecumenismo. Finalmente, observadores locales han comparado este esfuerzo con esfuerzos pioneros en el diálogo interreligioso documentados por organizaciones como el Congreso Judío Latinoamericano, que ven en él un paso concreto hacia la unidad.