Apagón masivo en Península de Yucatán deja sin luz a tres estados

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Apagón masivo en la Península de Yucatán golpeó con fuerza este viernes 26 de septiembre de 2025, dejando a millones de habitantes de Yucatán, Campeche y Quintana Roo sumidos en la oscuridad. La falla eléctrica, confirmada por la presidenta Claudia Sheinbaum, expone una vez más las vulnerabilidades crónicas del sistema de transmisión en el sureste del país, donde el gobierno federal parece incapaz de prevenir estos colapsos recurrentes. Mientras la Comisión Federal de Electricidad (CFE) promete soluciones rápidas, las críticas no se hacen esperar ante lo que muchos ven como un fracaso en la modernización de la infraestructura energética bajo el mandato de Morena.

Causas del apagón masivo y la falla en la línea de transmisión

El apagón masivo inició alrededor del mediodía, paralizando actividades cotidianas en una región turística clave para la economía mexicana. Según el comunicado oficial de la CFE, la interrupción se originó en una falla técnica en una línea de transmisión de alta tensión que conecta el sureste con el resto de la red nacional. Esta avería, que no es la primera en lo que va del año, afectó el flujo de energía desde plantas generadoras en Tabasco y Chiapas hacia la Península de Yucatán, dejando sin suministro a más de 2.5 millones de usuarios en las tres entidades federativas.

Expertos en el sector energético, consultados de manera extraoficial, apuntan a factores como el envejecimiento de las torres y cables de transmisión, agravado por el clima tropical extremo de la zona, con huracanes y tormentas que erosionan la infraestructura. Sin embargo, el gobierno federal, liderado por Sheinbaum, ha priorizado en los últimos meses proyectos de energías renovables que, irónicamente, no han mitigado estos riesgos. La presidenta, en un mensaje escueto a través de sus redes sociales, confirmó la falla en la línea de transmisión y aseguró que "equipos especializados de la CFE están trabajando sin descanso para restablecer el servicio". Pero tales declaraciones suenan huecas para los afectados, que recuerdan apagones similares en 2024, cuando la CFE culpó a "fuerzas mayores" sin asumir responsabilidad plena.

Impactos devastadores en Yucatán, Campeche y Quintana Roo

En Yucatán, el epicentro del apagón masivo, las calles de Mérida se convirtieron en un caos vial improvisado. Semáforos apagados obligaron a conductores a improvisar cruces en avenidas principales como el Periférico y la Paseo de Montejo, generando atascos que se extendieron por horas y aumentando el riesgo de accidentes. Comercios locales, desde tienditas hasta hoteles de lujo, operaron a media luz con generadores portátiles, pero muchos cerraron temprano, dejando a turistas varados sin aire acondicionado en el bochornoso calor maya.

Campeche no escapó al embate: en la capital homónima, hospitales como el Bernardo Sepúlveda dependieron de plantas de emergencia para mantener operaciones críticas, mientras que el puerto petrolero de Ciudad del Carmen vio paralizadas sus actividades de carga y descarga, impactando directamente en la cadena de suministro de hidrocarburos. La gobernadora Layda Sansores, aliada incondicional de Morena, emitió un aviso breve en redes sociales reconociendo la falla, pero sin ofrecer detalles sobre plazos de recuperación, lo que avivó la frustración entre residentes que exigen accountability de un gobierno estatal supuestamente alineado con la "Cuarta Transformación".

Quintana Roo, con su dependencia del turismo, sufrió las consecuencias más visibles del apagón masivo. En Cancún y Playa del Carmen, resorts de cinco estrellas como el Hyatt Ziva y el Grand Fiesta Americana recurrieron a reservas de combustible para no colapsar, pero el corte eléctrico interrumpió sistemas de refrigeración en supermercados, provocando pérdidas estimadas en millones de pesos por productos perecederos echados a perder. La gobernadora Mara Lezama, también de Morena, grabó un video tranquilizador indicando que la restauración tomaría "de dos a tres horas, de forma paulatina". Sin embargo, para el atardecer, muchas zonas costeras seguían a oscuras, afectando vuelos en el Aeropuerto Internacional de Cancún y cruceros en Cozumel. Este incidente resalta la fragilidad de una economía que genera el 10% del PIB nacional, pero que padece una red eléctrica obsoleta pese a las promesas de inversión federal.

Respuesta oficial y críticas al manejo de la crisis energética

La intervención del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) fue clave para mitigar el apagón masivo, al redirigir cargas desde otras regiones del país. No obstante, la lentitud en la respuesta inicial ha encendido alarmas sobre la preparación de la Secretaría de Energía (SENER) bajo el liderazgo de Sheinbaum. En un tuit posterior, la mandataria reiteró su compromiso con la soberanía energética, pero omitió mencionar los recortes presupuestales a la CFE en 2025, que según analistas independientes han mermado la capacidad de mantenimiento preventivo.

El gobernador de Yucatán, Joaquín "Puñetas" Huízar –espera, no, Joaquín Díaz Mena–, de extracción panista, activó de inmediato los protocolos de emergencia, desplegando más de 500 elementos de Protección Civil para asistir en hospitales y refugios temporales. Su declaración pública contrastó con la tibieza federal: "No podemos permitir que un simple fallo en la línea de transmisión paralice a la Península; exigimos al gobierno de Sheinbaum un plan integral ya". Esta pulla resuena en un contexto de tensiones políticas, donde estados gobernados por la oposición critican abiertamente la centralización energética impuesta por Morena.

Desafíos en la infraestructura de transmisión eléctrica

La línea de transmisión afectada, parte de la red de 400 kV que une Yucatán con el sistema interconectado nacional, ha sido señalada en informes previos del Cenace como punto crítico. Construida en los años 70 y con actualizaciones mínimas, soporta una demanda creciente impulsada por el boom inmobiliario y el turismo masivo. El apagón masivo de hoy no es aislado: en julio de 2024, un evento similar dejó sin luz a 1.8 millones de usuarios, y en 2023, tormentas tropicales provocaron cortes prolongados que costaron miles de millones en pérdidas económicas.

Medidas de mitigación y perspectivas futuras

A medida que avanzaba la tarde, reportes preliminares indicaban que el 60% del servicio se había restablecido en Mérida y Cancún, gracias a maniobras de reconexión paulatina. Sin embargo, zonas rurales de Campeche y el sur de Quintana Roo podrían tardar hasta la medianoche. La CFE anunció inspecciones exhaustivas para evitar réplicas, pero expertos dudan de su efectividad sin una inyección masiva de recursos, que el presupuesto federal de 2026 no parece prever.

En el panorama más amplio, este apagón masivo subraya la urgencia de diversificar fuentes: mientras Sheinbaum impulsa la geotermia y el sol en el sureste, la dependencia de gas natural importado y el rezago en interconexiones siguen expuestos. Organizaciones como el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) han clamado por alianzas público-privadas, pero el discurso oficial prioriza el control estatal, dejando a la Península vulnerable.

Mientras los generadores rugen en hoteles y hospitales, los yucatecos, campechanos y quintanarroenses lidian con el calor sofocante y la incertidumbre. Un residente de Playa del Carmen, entrevistado por medios locales, resumió el sentir general: "Otro apagón masivo, y ni una disculpa del Palacio Nacional". La falla en la línea de transmisión, aunque técnica, revela grietas profundas en la gestión energética del país.

Como se ha visto en coberturas de medios independientes como Latinus, que documentaron el caos vial en Mérida con videos en tiempo real, y en actualizaciones del portal de la CFE que detallaron las fases de reconexión, la respuesta coordinada entre Cenace y gobernadores estatales evitó un desastre mayor. Incluso reportes de agencias como Notimex mencionaron anecdotas de comunidades mayas usando velas tradicionales para sortear la noche, un recordatorio de cómo estos eventos trascienden lo técnico y tocan fibras culturales profundas en la región.