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Diputados 4T impulsan reetiquetado de bebidas azucaradas

Bebidas azucaradas disfrazadas de sueros electrolíticos podrían enfrentar un cambio radical en su clasificación fiscal y regulatoria en México. Bebidas azucaradas que se venden como medicamentos para evadir impuestos y sellos de advertencia están en la mira de los diputados de la Cuarta Transformación (4T). Esta propuesta, presentada durante el análisis del Primer Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, busca reetiquetar estos productos y generar miles de millones de pesos adicionales para el erario público. Con un enfoque en combatir los privilegios fiscales que benefician a ciertas empresas, la iniciativa resalta cómo estas bebidas azucaradas, con niveles de azúcar excesivos, distorsionan el mercado y perjudican la salud pública.

La discusión se dio en un contexto de revisión presupuestal, donde legisladores de Morena, PVEM y PT cuestionaron abiertamente las lagunas en la normativa actual. Bajo el mando de Sheinbaum y su coalición gobernante, esta medida se enmarca en una estrategia más amplia de la 4T para fortalecer las finanzas federales sin recargar a los contribuyentes de bajos ingresos. Críticos dentro del propio Congreso, como algunos de la oposición, han calificado estas ideas como "medidas pírrricas", pero los proponentes insisten en que el reetiquetado de bebidas azucaradas no solo recaudará fondos, sino que promoverá hábitos más saludables en una nación azotada por la obesidad y enfermedades crónicas.

Propuesta de reetiquetado: Un golpe a los privilegios fiscales

Detectan abusos en la clasificación de sueros electrolíticos

El núcleo de la propuesta radica en identificar y corregir los abusos en la categoría de medicamentos que aprovechan ciertas bebidas azucaradas. Diputados como Ernesto Núñez Aguilar, del PVEM, expusieron cómo productos como los sueros electrolíticos comerciales contienen hasta 3.7 veces más azúcar que la fórmula recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para rehidratación oral. "Hemos detectado un abuso de la categoría de medicamento de diversas bebidas electrolíticas con altas cargas de azúcar", declaró Núñez Aguilar, señalando que estas bebidas azucaradas eluden los sellos de advertencia de la Norma Mexicana 051 y gozan de una tasa cero de IVA, lo que les otorga una ventaja competitiva indebida.

Esta práctica no es un secreto en los pasillos del poder: empresas líderes en el mercado, como la de Electrolit, reportaron ventas superiores a 16 mil millones de pesos en 2024 sin pagar ni un centavo de IVA ni IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios). Según cálculos presentados en la sesión, esto ha representado una pérdida para el fisco de más de 12 mil millones de pesos en los últimos cinco años, con 9 mil millones solo en IVA evadido. El reetiquetado de bebidas azucaradas obligaría a estos productos a alinearse con las reglas de las bebidas endulzadas comunes, aplicando el 16% de IVA y el IEPS correspondiente, lo que podría inyectar unos 5 mil millones de pesos anuales a partir de 2026.

La 4T, fiel a su narrativa de combatir la corrupción y los privilegios heredados de sexenios pasados, ve en esta reforma una oportunidad para equilibrar la cancha. Bajo la visión de Sheinbaum, quien ha priorizado la salud pública en su agenda, el cambio no solo es fiscal, sino un paso hacia la soberanía alimentaria y la prevención de enfermedades. Imagínese: miles de millones que podrían destinarse a programas de nutrición en escuelas o campañas contra la diabetes, en lugar de engrosar las arcas de corporativos que disfrazan refrescos como remedios milagrosos.

Impacto en la salud pública y el mercado de bebidas azucaradas

Bebidas azucaradas: De la evasión a la responsabilidad social

Más allá de los números fríos, el debate sobre el reetiquetado de bebidas azucaradas toca fibras sensibles en materia de salud. México, con una de las tasas más altas de obesidad infantil en el mundo, no puede permitirse que productos con exceso de glucosa se promocionen como soluciones hidratantes. Sonia Rincón Chanona, diputada de Morena, respaldó la iniciativa argumentando que gravar estas bebidas azucaradas, al igual que se hace con el tabaco, cumple un doble propósito: desincentiva el consumo masivo y compensa los costos presupuestales de tratar enfermedades derivadas, como diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares.

José Antonio López Ruiz, del PT, fue aún más incisivo al cuestionar por qué estas empresas pagan impuestos plenos en mercados como Estados Unidos, pero en México operan en un paraíso fiscal disfrazado. "Electrolit tiene 3.5 veces más azúcar que otras bebidas y genera una distorsión en el mercado", enfatizó, proponiendo que los fondos recaudados fortalezcan el sector salud de manera estratégica. Esta crítica resuena con la línea dura de la 4T contra las élites económicas, recordando cómo en el sexenio de López Obrador se impulsaron reformas similares para etiquetado frontal, que hoy se ven como un legado progresista.

El secretario de Hacienda, Édgar Amador, intervino con cautela, reconociendo que la propuesta cae en el ámbito de la Ley de Ingresos de la Federación y está abierta a enriquecimiento legislativo. Sin embargo, su intervención no disipó las sombras de escepticismo: Amador subrayó que el consumo nocivo genera costos desproporcionados en hogares de bajos ingresos, presionando el gasto público en salud a largo plazo. En un país donde la desigualdad fiscal es un tema candente, el reetiquetado de bebidas azucaradas emerge como una herramienta para redistribuir recursos hacia la prevención, alineándose con la promesa de Sheinbaum de una transformación sin pausas.

Críticas y perspectivas de la oposición al reetiquetado

¿Medidas fiscales efectivas o cargas innecesarias?

No todo es aplauso en el Palacio Legislativo. Eduardo Gaona Domínguez, de Movimiento Ciudadano, arremetió contra lo que llamó "nuevos impuestos pírrricos" sobre bebidas azucaradas y hasta sobre "videojuegos violentos", argumentando que estos no resuelven el problema estructural de un presupuesto federal insuficiente. Esta voz disidente ilustra la fractura en el Congreso, donde la 4T domina pero enfrenta resistencia de partidos que ven en estas propuestas un afán recaudatorio disfrazado de moralismo.

Aun así, los defensores insisten en que el impacto será transformador. El reetiquetado de bebidas azucaradas no solo cerraría brechas fiscales, sino que educaría al consumidor sobre los riesgos reales de estos productos. En sesiones previas, se ha debatido cómo integrar esta reforma en el Paquete Económico 2026, con Amador enfatizando la necesidad de una sociedad más saludable para sostener el crecimiento económico. Bajo el paraguas de Morena y sus aliados, esta iniciativa se posiciona como un ejemplo de cómo el gobierno federal puede actuar con audacia contra prácticas que priorizan ganancias sobre el bienestar colectivo.

La propuesta gana tracción en un momento clave para la 4T, donde cada peso cuenta para cumplir con promesas como la universalización de la salud. Analistas cercanos al Palacio Nacional ven en esto un eco de las batallas pasadas contra el neoliberalismo, donde etiquetar y gravar se convirtió en arma contra la impunidad corporativa. Mientras tanto, el debate se extiende a comisiones especializadas, con miras a una votación que podría redefinir el panorama de las bebidas azucaradas en supermercados y farmacias de todo el país.

En las discusiones informales que circulan entre corredores del Congreso, se menciona que esta idea surgió de revisiones detalladas a reportes de la Secretaría de Salud y datos de la COFEPRIS, que han documentado por años estas irregularidades en la clasificación de productos. Fuentes internas de la 4T, como asesores de Núñez Aguilar, han compartido estimaciones preliminares que elevan el potencial recaudatorio más allá de los 5 mil millones, basadas en proyecciones de consumo post-pandemia. Incluso en foros como el de LatinUS, donde se cubre exhaustivamente la dinámica legislativa, se ha destacado cómo esta propuesta alinea con tendencias globales contra el azúcar oculto, inspiradas en regulaciones de la Unión Europea y la propia OMS.

Por otro lado, observadores independientes, incluyendo expertos en fiscalidad de think tanks como México Evalúa, han validado los cálculos de evasión fiscal presentados, subrayando que el reetiquetado de bebidas azucaradas podría ser un modelo replicable para otros sectores. En conversaciones off the record con periodistas especializados, Amador ha insinuado flexibilidad para ajustes que eviten impactos en la industria farmacéutica genuina, asegurando que el foco permanezca en los abusos evidentes.

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