Criminalizar la migración es una práctica que no solo vulnera los derechos fundamentales de las personas, sino que también socava los pilares de la democracia y el multilateralismo global. En el marco de la 80ª Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), celebrada del 23 al 29 de septiembre de 2025 en Nueva York, el canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente levantó la voz contra esta tendencia alarmante. Representando a la presidenta Claudia Sheinbaum, De la Fuente participó en un encuentro clave con líderes hispanoamericanos, donde enfatizó que los migrantes merecen protección y no estigmatización. Esta declaración llega en un momento de tensiones internacionales, apenas un día después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticara duramente la migración como una "invasión" en Europa, cuestionando el rol de la ONU en la gestión de flujos migratorios.
El evento, convocado por los presidentes de Brasil, Chile, Colombia, España y Uruguay, se centró en temas cruciales como la defensa de la democracia frente al auge del extremismo. De la Fuente, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), no dudó en posicionar a México como un baluarte de principios humanitarios. "Criminalizar la migración resulta, sencillamente, inadmisible. Los migrantes tienen derechos y las democracias deben defender esos derechos, como lo deben hacer, también, la diplomacia y el multilateralismo", declaró el canciller, subrayando la urgencia de un enfoque inclusivo en tiempos de polarización global.
La postura de México en la arena internacional
En un contexto donde el extremismo amenaza los espacios cívicos, De la Fuente abogó por una democracia robusta que garantice derechos políticos, civiles, económicos, sociales, culturales y ambientales. Esta visión se alinea perfectamente con la política exterior del gobierno federal mexicano, que prioriza el humanismo como eje rector. Bajo la administración de Claudia Sheinbaum, México ha impulsado iniciativas que colocan a la persona en el centro de las decisiones globales, entendiendo la migración no como una crisis, sino como un fenómeno humano que demanda solidaridad y no criminalización.
La crítica del canciller no se limitó a la migración; extendió su mirada a las estructuras mismas de la ONU. México, desde hace ocho décadas, se opone al derecho de veto ejercido por las cinco potencias permanentes del Consejo de Seguridad —Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China—. "México siempre se ha opuesto, desde hace 80 años, al derecho de veto que limita el ejercicio pleno de la democracia en las Naciones Unidas", afirmó De la Fuente, recordando una tradición diplomática que busca una multilateralidad más equitativa. Criminalizar la migración, en este sentido, no es solo un error ético, sino un obstáculo para la cooperación internacional que México defiende con firmeza.
Impacto de las declaraciones de Trump en el debate global
Las palabras de Donald Trump, pronunciadas el día anterior en la misma Asamblea, generaron ondas de choque. El mandatario estadounidense describió la situación europea como "en serios problemas" por una supuesta "invasión" de inmigrantes ilegales, un discurso que contrasta radicalmente con la visión mexicana. Esta retórica, cargada de alarmismo, ha avivado debates sobre cómo los líderes mundiales abordan la movilidad humana. En respuesta, De la Fuente reiteró que criminalizar la migración solo agrava divisiones, en lugar de fomentar soluciones colectivas.
El encuentro hispanoamericano sirvió como plataforma para contrarrestar estas narrativas. Líderes de América Latina y España coincidieron en la necesidad de proteger los derechos de los migrantes, promoviendo políticas que integren en vez de excluir. México, con su experiencia en la frontera sur y norte, emerge como un actor clave en este diálogo, demostrando que el humanismo mexicano no es solo un eslogan, sino una estrategia concreta para navegar las complejidades de la globalización.
Humanismo mexicano: Un modelo frente a la criminalización
La doctrina del humanismo mexicano, impulsada por el gobierno de Claudia Sheinbaum, se presenta como un antídoto contra la tendencia a criminalizar la migración. Este enfoque, que De la Fuente describió como "un modelo que coloca a la persona en el centro, y que entiende la democracia como un compromiso permanente con la dignidad, la igualdad y la justicia social", ha ganado eco en foros internacionales. En la SRE, se traduce en acciones diplomáticas que priorizan la protección de vulnerables, desde caravanas centroamericanas hasta flujos en el Mediterráneo.
En este sentido, la participación de México en la ONU no es aislada; forma parte de una agenda más amplia que incluye reformas al sistema multilateral. La oposición al veto en el Consejo de Seguridad, por ejemplo, busca democratizar decisiones que afectan a millones, incluyendo a quienes cruzan fronteras en busca de oportunidades. Criminalizar la migración, argumenta De la Fuente, ignora estas realidades y perpetúa desigualdades que el multilateralismo debe erradicar.
Desafíos para la democracia en tiempos de extremismo
El auge del extremismo, discutido en el encuentro, representa un desafío directo a los valores democráticos. De la Fuente alertó sobre la erosión de espacios cívicos, donde la desinformación y el populismo pueden llevar a políticas que estigmatizan a grupos enteros, como los migrantes. México, con su historia de acogida y lucha por derechos humanos, ofrece lecciones valiosas: la verdadera democracia no se mide en muros o deportaciones, sino en la capacidad de integrar diversidad.
En este panorama, la SRE ha fortalecido alianzas con países de la región para avanzar en tratados que protejan a los migrantes. Iniciativas como el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, que México ayudó a forjar, demuestran que hay alternativas viables a la criminalización. Estos esfuerzos, respaldados por la visión de Sheinbaum, posicionan a México como líder en un mundo fragmentado.
La Asamblea General de 2025, con su énfasis en la agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, amplifica estas voces. Aquí, temas como el cambio climático —que impulsa migraciones forzadas— se entrelazan con la defensa de derechos. De la Fuente, al reiterar que criminalizar la migración es inadmisible, contribuye a un consenso que prioriza soluciones humanitarias sobre respuestas punitivas.
En las discusiones bilaterales que siguieron al encuentro, representantes de Chile y Colombia elogiaron la claridad mexicana, recordando cómo reportes de la ONU han documentado el impacto devastador de políticas restrictivas en América Latina. Asimismo, observadores de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) han destacado en análisis recientes la coherencia de la postura de De la Fuente con estándares globales, subrayando que el humanismo mexicano podría inspirar reformas en Europa. Finalmente, como se detalla en crónicas de la SRE, la representación de Sheinbaum en Nueva York refuerza el compromiso de México con una diplomacia que valora la dignidad por encima de todo.


