Aeropuerto CDMX cae 20 puestos en ranking global de conectividad

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Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México ha experimentado un descenso significativo en su posición dentro de los rankings mundiales de conectividad aérea, lo que genera preocupación entre expertos en aviación y viajeros frecuentes. Este emblemático hub, conocido como AICM, pasó del puesto 15 en 2019 al 35 en el informe más reciente de 2025, según datos de la consultora especializada OAG. Esta caída de 20 lugares refleja desafíos estructurales y operativos que afectan su rol como principal puerta de entrada al país, impactando no solo la economía local sino también el turismo y el comercio internacional.

Descenso drástico en el ranking de conectividad aérea

El ranking de OAG evalúa la conectividad aérea basándose en métricas clave como el volumen de vuelos programados internacionales y la diversidad de destinos alcanzados. En este sentido, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que maneja millones de pasajeros al año, ha visto cómo su puntuación se erosiona año tras año. Por ejemplo, en 2023 ocupaba el puesto 18, una posición aún competitiva, pero para 2024 ya había resbalado al 32, lo que representa una pérdida de 14 lugares en solo doce meses. Este patrón descendente en el ranking mundial subraya la urgencia de intervenciones para revitalizar su infraestructura y operaciones.

A pesar de este retroceso global, el AICM mantiene una posición destacada en el ámbito regional. En Latinoamérica, se ubica en el segundo lugar de los aeropuertos mejor conectados, solo superado por el Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá, Colombia. Esta supremacía relativa en la región no mitiga el impacto de la caída internacional, ya que competidores como hubs en Asia y Europa han ampliado sus redes de rutas con mayor agresividad. La conectividad aérea del AICM, vital para el 70% del tráfico aéreo nacional, enfrenta presiones crecientes por saturación y limitaciones en la expansión.

Factores clave detrás de la baja en posiciones

Varios elementos contribuyen a esta disminución en el ranking de conectividad aérea. Uno de los más notorios es la saturación operativa del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que opera cerca de su capacidad máxima desde hace años. Con más de 50 millones de pasajeros anuales en periodos prepandemia, el AICM lucha por acomodar el crecimiento del tráfico aéreo sin comprometer la eficiencia. Además, decisiones políticas han influido indirectamente: en 2023, durante la administración anterior, se implementó el cierre de operaciones de carga en el AICM para redirigirlas al recién inaugurado Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). Aunque esta medida buscaba descongestionar el principal aeropuerto, ha generado disrupciones en la cadena logística que afectan la programación de vuelos mixtos.

Otro aspecto crítico es la competencia regional en conectividad aérea. Mientras Bogotá ha invertido en alianzas con aerolíneas low-cost y expansión de rutas transpacíficas, el AICM ha dependido excesivamente de conexiones tradicionales con Estados Unidos y Europa. Esto limita su atractivo para mercados emergentes en Asia y Oceanía, donde la demanda de vuelos directos ha explotado. Expertos en aviación señalan que la falta de incentivos para nuevas aerolíneas ha estancado el número de destinos, pasando de 150 en 2019 a apenas 140 en 2025, según estimaciones preliminares.

Implicaciones para la economía y el turismo en México

La caída en el ranking mundial del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México no es un mero dato estadístico; tiene repercusiones tangibles en la economía mexicana. Como eje central del transporte aéreo, el AICM genera empleo directo para miles de personas en servicios aeroportuarios, mantenimiento y comercio duty-free. Un descenso en su conectividad aérea podría traducirse en una reducción del 5-7% en el flujo de turistas internacionales, según proyecciones de la Secretaría de Turismo. Esto, a su vez, impacta sectores como el hospedaje y la gastronomía en la capital, donde el turismo representa el 10% del PIB local.

En términos de comercio exterior, la baja en posiciones agrava vulnerabilidades. México, como nación exportadora de manufacturas y productos agrícolas, depende de rutas eficientes para envíos urgentes. La desconexión de operaciones de carga del AICM ha forzado a empresas a optar por alternativas costosas, incrementando tiempos de entrega y elevando precios. Analistas de la Cámara Nacional de Comercio estiman que esta reconfiguración ha costado millones en logística perdida, destacando la necesidad de una estrategia integral para recuperar terreno en el ranking de conectividad aérea.

Comparación con líderes regionales y globales

Para contextualizar el descenso del AICM, vale la pena comparar su desempeño con otros aeropuertos en el top 50 de OAG. Bogotá, en el primer puesto latinoamericano, ha escalado gracias a su hub status con Avianca y una red de más de 100 destinos internacionales. Globalmente, aeropuertos como el de Atlanta (EE.UU.) o Dubai lideran con conexiones que superan las 250 rutas diarias. En contraste, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, aunque robusto en volumen de pasajeros, carece de la flexibilidad para picos estacionales, lo que lo penaliza en las métricas de OAG.

Esta disparidad regional en conectividad aérea resalta oportunidades perdidas. Países vecinos como Panamá han transformado su aeropuerto en un puente intercontinental, atrayendo inversión extranjera. México podría emular esto mediante alianzas público-privadas que fomenten la llegada de aerolíneas asiáticas, incrementando así la diversidad de vuelos y elevando su posición en futuros rankings mundiales.

Desafíos estructurales y perspectivas futuras

Mirando hacia adelante, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México enfrenta un panorama mixto. Por un lado, la inauguración del AIFA en 2022 pretendía aliviar la presión, pero su adopción ha sido lenta, con solo el 20% del tráfico redirigido hasta ahora. Esto deja al AICM como el verdadero motor aéreo, pero sobrecargado. Inversiones en tecnología, como sistemas de aterrizaje automatizados y expansión de terminales, podrían revertir la tendencia en el ranking de conectividad aérea, pero requieren coordinación entre el gobierno federal y operadores privados.

En el corto plazo, la saturación podría agravarse con la recuperación postpandemia, donde el tráfico aéreo global ha rebasado niveles de 2019. Para el AICM, esto significa priorizar eficiencia: optimizar horarios de vuelos para maximizar conexiones y reducir demoras. Si no se actúa, el descenso podría profundizarse, cediendo terreno a rivales como el aeropuerto de São Paulo en Brasil.

A largo plazo, una visión integrada de los aeropuertos metropolitanos —AICM y AIFA— es esencial. Expertos sugieren un modelo de "doble hub" que distribuya cargas y pasajeros equitativamente, potenciando la conectividad aérea nacional. Solo así México podría aspirar a recuperar posiciones en el ranking mundial, fortaleciendo su posición como destino clave en América.

En revisiones detalladas de informes como el de OAG, se aprecia cómo estos datos se alinean con tendencias observadas en publicaciones especializadas en aviación. De igual modo, comentarios de analistas en foros de transporte aéreo coinciden en que el cierre de operaciones de carga fue un punto de inflexión, tal como lo documentaron crónicas de la época. Finalmente, proyecciones de la industria basadas en datos de 2024 refuerzan la idea de que una recuperación depende de políticas proactivas.