Gaby Jiménez arremete contra Padierna en un conflicto que sacude las entrañas de Morena, exponiendo las fisuras internas del partido gobernante en México. Esta confrontación, que ha escalado en las últimas semanas, revela tensiones profundas en la bancada de la Cámara de Diputados, donde la vicecoordinadora Gaby Jiménez ha enfrentado no uno, sino cuatro intentos de remoción en apenas un año de legislatura. El último episodio, ocurrido durante una plenaria el 9 de septiembre de 2025, ha puesto en el centro de la polémica a la diputada Dolores Padierna, quien ha sido acusada de presionar por el puesto con argumentos que bordean lo inapropiado, incluyendo supuestas indicaciones directas de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La vicecoordinadora, elegida hace un año por la mayoría de la bancada, ha defendido su posición con una mezcla de diplomacia y firmeza, distribuyendo barras de chocolate Ki Xocolatl con mensajes de unidad entre sus compañeros. "Estimados compañeros. En esta legislatura hemos construido lazos de fraternidad y colaboración. Les reitero mi gratitud y el compromiso de seguir trabajando juntos, para fortalecer nuestro grupo y avanzar con firmeza en las causas que nos unen. Con reconocimiento. Tu amiga Gaby Jiménez", escribió en una nota que circuló entre los legisladores, un gesto que contrastó con el tono agresivo reportado en las intervenciones de Padierna. Este gesto simbólico no solo buscaba calmar las aguas, sino también recordar los principios de solidaridad que Morena proclama en su discurso oficial.
Tensiones internas en Morena: El origen del conflicto
El conflicto entre Gaby Jiménez y Padierna no surge de la nada; se enraíza en las dinámicas de poder que caracterizan a Morena desde su ascenso al poder federal. Desde finales de agosto, específicamente el 30, Padierna ha insistido en reuniones privadas por la remoción de Jiménez, argumentando que el cambio respondería a una indicación superior, nada menos que de la presidenta Claudia Sheinbaum. Esta insinuación ha sido el detonante principal, ya que Jiménez la califica como "muy grave", no solo por deslegitimar su liderazgo, sino por mancillar la imagen de la jefa del Ejecutivo, quien ha enfatizado repetidamente el respeto a la autonomía de las instancias partidarias.
Cuatro intentos de remoción: Una vicecoordinadora acorralada
En el transcurso de esta legislatura, Gaby Jiménez ha sobrevivido a cuatro embestidas directas contra su cargo. El más reciente, durante la plenaria del 9 de septiembre, no llegó a votación formal gracias a la intervención del coordinador Ricardo Monreal Ávila. Fuentes cercanas a la bancada revelan que Monreal optó por una solución salomónica: crear una nueva vicecoordinación específicamente para Padierna, con el aval de la mayoría de los diputados. Este arreglo implica ajustes al reglamento interno de Morena, un movimiento que, aunque temporalmente apacigua las aguas, deja al descubierto las fracturas en un partido que se vende como monolítico.
Jiménez, en su defensa, ha sido clara: "Me resulta muy grave que hasta se haya insinuado que los cambios se pedían por instrucción de la Presidenta, cuando ella siempre ha respetado la autonomía de nuestros espacios y nuestras decisiones, como bien lo dijo el pasado miércoles en la mañanera". Esta declaración, pronunciada en conferencia de prensa posterior al incidente, no solo critica el arremetimiento de Padierna, sino que posiciona a Jiménez como guardiana de la imagen presidencial, un rol que podría fortalecer su posición en el largo plazo. Además, ha exigido que "estos casos no se repitan y cuidemos a nuestra Presidenta", un llamado que resuena en un contexto donde Morena enfrenta escrutinio constante por sus internas.
Acusaciones cruzadas y el peso de la trayectoria
El arremetimiento de Padierna no se limitó a presiones privadas; durante la plenaria, adoptó un tono agresivo y de descalificación, según testigos morenistas presentes en la sesión. Este estilo confrontacional ha sido interpretado por aliados de Jiménez como un intento desesperado por escalar en la jerarquía partidaria, en un momento en que las lealtades se reconfiguran tras la elección de Sheinbaum. Por su parte, Jiménez ha respondido con énfasis en su historial impecable: "Mi trayectoria ha sido limpia, sin escándalos, sin sospechas de corrupción, ni vínculos con delincuencia organizada, que pudieran ameritar una destitución". Esta autodefensa no es casual; responde a rumores que la vinculan a la creación de un nuevo partido político junto a su esposo, Édgar Garza Ancira, aunque ella aclaró el 27 de agosto que disolvieron su vínculo matrimonial, cerrando así esa puerta a especulaciones.
Unidad en Morena: ¿Borrón y cuenta nueva?
Tras el acuerdo mediado por Monreal, Jiménez llamó a "hacer un cierre de filas en un borrón y cuenta, hay que darle vuelta a la página". Esta propuesta de unidad llega en un momento crítico para Morena, que debe legislar reformas clave en medio de presiones externas e internas. La creación de la nueva vicecoordinación para Padierna, aunque resuelve el impasse inmediato, plantea preguntas sobre la estabilidad de la bancada. ¿Podrá Morena mantener su cohesión ante futuros retos, como las elecciones intermedias o las discusiones presupuestales? El episodio ilustra cómo las ambiciones personales pueden erosionar la narrativa de transformación que el partido ha construido desde 2018.
La defensa de Jiménez también toca fibras sensibles en el morenismo, donde la lealtad a la Cuarta Transformación se mide en actos más que en palabras. Su supervivencia a estos embates la ha convertido en una figura resiliente; como ella misma bromeó en la conferencia, "tengo más vidas que un gato". Este humor, en medio de la gravedad, humaniza su figura y contrasta con la rigidez percibida en figuras como Padierna, cuya trayectoria en la izquierda mexicana es larga pero marcada por alianzas cambiantes.
En el fondo, este roce entre Gaby Jiménez y Padierna refleja las contradicciones de un partido en el poder: por un lado, la retórica de inclusión y unidad; por el otro, las pugnas por posiciones que otorgan influencia real. La mención a Sheinbaum como supuesta instigadora agrava el asunto, ya que introduce un elemento de traición a la cúpula, en un momento en que la presidenta busca consolidar su mandato sin distracciones internas. Analistas políticos han señalado que estos conflictos, aunque parecen menores, podrían amplificarse en un entorno mediático hostil, donde cualquier fisura en Morena se explota para cuestionar su gobernabilidad.
Implicaciones para la bancada y el futuro de Morena
Mirando hacia adelante, el arreglo de Monreal podría ser un parche temporal. La modificación al reglamento para acomodar a Padierna abre la puerta a más vicecoordinaciones, diluyendo potencialmente el poder de las existentes y fomentando una cultura de negociaciones constantes. Jiménez, al agradecer el respaldo de la mayoría, refuerza su base: "Les reitero mi gratitud y el compromiso de seguir trabajando juntos". Este respaldo no es menor; en una bancada de más de 200 diputados, las alianzas personales pesan tanto como las ideológicas.
El contexto más amplio incluye las acusaciones infundadas contra Jiménez, como la supuesta formación de un partido opositor, que ella desmintió categóricamente. En un partido donde la pureza ideológica se exige con rigor, tales rumores sirven como arma política, pero también exponen la hipocresía cuando provienen de veteranos como Padierna, cuya carrera ha transitado por el PRD antes de Morena. Este historial compartido en la izquierda mexicana añade capas al conflicto, recordando que las transiciones partidarias no siempre son limpias.
En las últimas sesiones de la Cámara, se ha notado una mayor vigilancia sobre las dinámicas internas, especialmente tras la elección de Sheinbaum. La presidenta, en su mañanera del miércoles anterior, reiteró el respeto a la autonomía legislativa, un mensaje que Jiménez invocó para desarmar las insinuaciones de Padierna. Este alineamiento con el discurso oficial fortalece a Jiménez, posicionándola como una defensora leal en tiempos de turbulencia.
Como se ha comentado en círculos cercanos al Congreso, este tipo de episodios no son aislados, y recuerdan tensiones pasadas reportadas en medios independientes que cubren la política mexicana con detalle. Al final del día, mientras la bancada avanza en sus agendas, es en foros como estos donde se forja o se rompe la unidad, y Gaby Jiménez emerge como una pieza clave en ese tablero.
