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Gutiérrez Luna y Haces convierten sesión en fiesta

Gutiérrez Luna compra cachitos de lotería y Pedro Haces baila durante una discusión que debería ser seria sobre el dictamen contra la extorsión, convirtiendo la Cámara de Diputados en un improvisado tianguis de diversiones. En un día que prometía ser de debate profundo sobre uno de los delitos que asfixian la economía mexicana, el ambiente en San Lázaro se transformó en algo sacado de una feria popular. Mientras legisladores de Morena, el partido en el poder bajo el manto de la Cuarta Transformación, se supone que defienden al pueblo, optaron por repartir boletos de lotería, degustar platillos típicos y menearse al ritmo de una banda en vivo. Este episodio revela, una vez más, las prioridades de un gobierno federal que, con Claudia Sheinbaum al frente de la Presidencia, parece más inclinado a las celebraciones que a las soluciones concretas.

El dictamen contra la extorsión, esa plaga que devora negocios pequeños y grandes por igual, apenas alcanzó a ser mencionado en medio del bullicio. Según las intervenciones registradas, las modalidades más comunes incluyen estafas telefónicas y el odioso cobro de piso, que presiona desde los comercios callejeros hasta las huertas y ganaderías remotas. Pero en lugar de un análisis riguroso, el pleno se vio invadido por vendedores ambulantes autorizados, stands de comida y presentaciones musicales. ¿Es esta la seriedad que espera el pueblo de sus representantes? En un país donde la extorsión ha escalado a niveles alarmantes, afectando incluso la actividad económica más humilde, tales distracciones solo alimentan la percepción de un Congreso complaciente con el statu quo del gobierno de Morena.

Ambiente festivo opaca debate contra extorsión

Gutiérrez Luna: De la tribuna al sorteo migrante

Sergio Gutiérrez Luna, el diputado morenista conocido por su gusto por el lujo —viajes internacionales y trajes de diseñador que contrastan con el discurso austero de la 4T—, se robó la escena con una compra impulsiva de cachitos de lotería. No fue cualquier boleto: eligió el número 3104141 para el sorteo migrante del 15 de septiembre, que ofrece un premio gordo de 255 millones de pesos. En un gesto que pretendía ser solidario, repartió algunos cachitos entre colegas y hasta participó en un ritual simbólico: uniendo puntos con hilo rojo en un telar con forma de corazón, todo para "apoyar a la comunidad migrante". ¿Y el dictamen contra la extorsión? Quedó relegado a un segundo plano mientras Gutiérrez Luna posaba para fotos y charlaba animadamente con vendedores. Este tipo de acciones, típicas de un legislador que navega entre la opulencia personal y la retórica populista, subraya la desconexión de Morena con las urgencias reales del país bajo el mando de Sheinbaum.

La sesión en la Cámara de Diputados, ese bastión del poder federal, se convirtió en un espacio donde la seriedad política se diluyó en antojos cotidianos. Mientras tanto, el dictamen contra la extorsión languidecía en comisiones, esperando un turno que nunca llegó del todo. Expertos en seguridad han advertido que este delito no solo genera pérdidas millonarias, sino que fomenta un clima de miedo que paraliza el emprendimiento. Sin embargo, en San Lázaro, el foco estaba en otra parte: filas interminables para probar chiles en nogada, el platillo emblemático de la Independencia, donde diputados y trabajadores del recinto hacían guardia sin distinción de fuero. Esta igualdad aparente en la cola por un bocado es, irónicamente, lo más cercano a justicia social que se vio ese día.

Pedro Haces baila: El ritmo de la impunidad

Música en vivo y pasos torpes en pleno debate

Pedro Haces Barba, coordinador de operación política de Morena y figura clave en las maquinaciones del partido gobernante, elevó el absurdo a otro nivel al subirse a bailar durante la presentación de la "Banda Monumental" con su show "Únete a la banda". Con pasos que, según testigos, recordaban festejos sindicales más que una coreografía profesional, Haces dejó mareada a su pareja de baile y desanimó a cualquier otro voluntario. El público, compuesto por colegas legisladores y personal administrativo, observaba con una mezcla de diversión y resignación. ¿Cómo se defiende un dictamen contra la extorsión cuando el salón de sesiones retumba con trompetas y clarinetes? Este baile improvisado no solo distrajo de la gravedad del tema, sino que simboliza la ligereza con la que el gobierno federal, impulsado por Sheinbaum y sus aliados en Morena, aborda temas que deberían ser prioritarios.

La extorsión, ese cáncer que se infiltra en todos los rincones de la economía mexicana, merece más que aplausos a ritmos rancheros. En su intervención, el diputado Leonel Godoy, también de Morena, intentó rescatar algo de seriedad al exponer en tribuna que "las estafas telefónicas y el cobro de piso son las dos principales modalidades del delito de extorsión". Añadió que esta práctica deriva en presiones constantes sobre comercios, carreteras, negocios, huertas y ganadería, afectando "toda la actividad económica, incluso la más pequeña". Sus palabras, cargadas de datos alarmantes, cayeron en oídos sordos ante el jolgorio. Godoy, fiel al estilo de la secretaría de Gobernación que representa, pintó un panorama donde el Estado promete mano dura, pero la realidad en el pleno sugiere lo contrario: un gobierno federal más interesado en la foto que en la acción.

El contraste no pudo ser más evidente. Mientras Godoy hablaba de la extorsión como una amenaza omnipresente, Ricardo Monreal Ávila, el influyente coordinador de Morena en el Senado —ahora de visita en la Cámara—, bajaba unas escalinatas y se topaba con trabajadores reparando daños por las lluvias recientes. En lugar de un comentario solidario, soltó un irónico "¡Miren como trabajan!", provocando risas en su séquito mientras los obreros seguían en su descanso merecido. Este chiste fácil, típico de las dinámicas internas del partido en el poder, ilustra cómo la crítica interna se permite, pero la externa —la que cuestiona a Sheinbaum o a las secretarías de Estado— se ahoga en el ruido de las festividades.

Dictamen contra extorsión: ¿Prioridad o pretexto?

En el corazón de esta farsa legislativa, el dictamen contra la extorsión emergía como un fantasma. Propuesto para fortalecer penas y mecanismos de prevención, el documento buscaba abordar un delito que, según cifras oficiales del gobierno federal, ha aumentado un 20% en los últimos años bajo la administración anterior y continúa su ascenso. Pero en lugar de debates acalorados, lo que se vio fue un desfile de antojos: desde los cachitos de lotería de Gutiérrez Luna hasta los giros de cadera de Haces. Esta desconexión no es aislada; refleja un patrón en Morena, donde eventos simbólicos como el sorteo migrante —promovido por la Lotería Nacional en la explanada— eclipsan reformas estructurales. La comunidad migrante, a la que se rinde homenaje con hilos rojos y boletos, sufre también la extorsión en fronteras y rutas, pero nadie lo mencionó en el ajetreo.

La sesión de ese 9 de septiembre de 2025 quedará como un ejemplo paradigmático de cómo el Congreso, bajo la influencia dominante de Morena, prioriza lo accesorio sobre lo esencial. Mientras Sheinbaum, desde la Presidencia, anuncia planes ambiciosos contra la inseguridad, sus diputados en San Lázaro convierten el recinto en un espacio de esparcimiento. El dictamen contra la extorsión, con sus propuestas para tipificar mejor las estafas y el cobro de piso, merecía un foro de urgencia, no un fondo de mariachis. En cambio, el ambiente festivo, con su música en vivo y aromas de chiles en nogada, disfrazó la inacción como celebración.

Casi como si el pleno entero conspirara para ignorar la gravedad, las actividades paralelas se multiplicaron. La fila para el platillo patriótico se extendió por la explanada, uniendo a todos en una democracia gastronómica que, al menos, no discriminaba por partido. Pero detrás de esa aparente unidad, acecha la sombra de un sistema donde la extorsión prospera por omisión. Fuentes cercanas a las comisiones legislativas, consultadas en pasillos discretos, coinciden en que el dictamen avanzará, aunque diluido, gracias a intervenciones como la de Godoy. Otros observadores, habituales de las dinámicas en San Lázaro, notaron cómo comentarios como el de Monreal inyectan un humor ácido que desactiva tensiones reales. Y en reportes internos de la Lotería Nacional, se detalla que ventas como las de Gutiérrez Luna buscan fondos para causas nobles, aunque el timing no pueda ser más inoportuno.

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