La visita del vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, a México marca un momento crucial para fortalecer los lazos comerciales entre las dos mayores economías de América Latina. Este evento, que comenzó el 27 de agosto de 2025, responde a la necesidad de ambos países de contrarrestar las tensiones derivadas de la guerra arancelaria impulsada por Estados Unidos. Alckmin, acompañado por una delegación de casi 200 empresarios y altos funcionarios, busca consolidar la relación bilateral en sectores estratégicos como el comercio, la agricultura y la tecnología, en un contexto donde la cooperación regional se vuelve indispensable.
El canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, recibió a Alckmin en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, dando inicio a una agenda de dos días repleta de actividades. Durante su estancia, el vicepresidente brasileño participó en foros empresariales con más de 250 representantes de ambos países, sostuvo reuniones con secretarios de Estado y fue recibido por la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional. Esta visita, coordinada tras un encuentro previo entre Sheinbaum y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en la cumbre del G7 en Canadá, refleja el interés mutuo por diversificar el comercio bilateral y reducir la dependencia económica de Estados Unidos.
Los lazos comerciales entre México y Brasil alcanzaron en 2024 un intercambio de 13.6 mil millones de dólares, con una balanza favorable a Brasil, cuyas exportaciones al mercado mexicano sumaron 7.8 mil millones. Sin embargo, las tensiones comerciales globales, especialmente las políticas proteccionistas de Estados Unidos, han llevado a ambos gobiernos a buscar nuevas oportunidades. Durante la visita, se firmaron tres acuerdos clave: un memorando de entendimiento para la promoción de inversiones, una declaración de intención sobre biocombustibles y un memorando de cooperación agroalimentaria. Estos documentos abren la puerta a proyectos en ciencia, tecnología, sostenibilidad y agricultura familiar, sectores que ambos países consideran prioritarios.
Alckmin, quien también funge como ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil, destacó la importancia de actualizar los acuerdos de complementación económica (ACE 53 y ACE 55), que datan de hace más de 20 años y cubren solo el 12% del sector productivo. En una rueda de prensa, aclaró que no se busca un tratado de libre comercio, ya que Brasil lo mantiene dentro del Mercosur, sino una ampliación de los acuerdos existentes para incrementar el flujo comercial y las inversiones. La meta es clara: fortalecer los lazos comerciales para que México se consolide como el sexto destino de las exportaciones brasileñas y ambos países generen sinergias que impulsen el desarrollo regional.
La agenda de Alckmin incluyó reuniones con figuras clave del gobierno mexicano, como el secretario de Agricultura, Julio Berdegué, y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard. Además, participó en el Encuentro Empresarial México-Brasil, organizado con el apoyo del Consejo Coordinador Empresarial y la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversión. Este evento permitió a empresarios de ambos países explorar oportunidades en sectores como la agroindustria, la tecnología y la energía. La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, también tuvo un papel destacado al entregar las Llaves de la Ciudad a Alckmin, subrayando los lazos de amistad y cooperación entre ambas naciones.
La visita no solo tuvo un enfoque económico, sino también político y cultural. Alckmin evocó la pasión compartida por el fútbol, proponiendo un intercambio cultural a través del legado de Pelé, con la posibilidad de llevar parte del acervo del museo en Santos, Brasil, a México. Este gesto refleja el interés de ambos países por fortalecer no solo los lazos comerciales, sino también los culturales, en un esfuerzo por consolidar una relación integral. La presidenta Sheinbaum destacó en redes sociales las “reuniones productivas” que abordaron temas de industrialización, desarrollo científico y ambiental, reafirmando el compromiso de México con la cooperación regional.
El contexto global juega un papel crucial en esta alianza. La guerra arancelaria impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump ha generado incertidumbre en los mercados latinoamericanos, empujando a México y Brasil a buscar alternativas para diversificar sus economías. La reciente autorización de Brasil para importar aguacate mexicano fresco, por ejemplo, abre un mercado de 200 millones de consumidores, ofreciendo una alternativa frente a posibles restricciones comerciales de Estados Unidos. Este tipo de acuerdos demuestra el potencial de los lazos comerciales para contrarrestar los desafíos globales.
La relevancia de esta visita trasciende lo económico. México y Brasil, como líderes regionales, están enviando un mensaje claro sobre la importancia de la integración latinoamericana frente a las políticas proteccionistas. Lula da Silva, desde Brasilia, destacó que esta misión permitirá descubrir el “verdadero potencial” de la relación bilateral, especialmente en un momento de reconfiguración comercial global.
Para quienes siguen de cerca las relaciones internacionales, esta visita fue un tema ampliamente discutido en diversos círculos políticos y empresariales, donde se destacó la urgencia de fortalecer los lazos comerciales ante un panorama económico incierto. Algunos analistas cercanos al tema señalaron que los acuerdos firmados podrían sentar las bases para una colaboración más profunda en los próximos años.
Por otro lado, en foros empresariales se comentó que la diversificación de los mercados es una prioridad para ambos países, especialmente tras los recientes aranceles impuestos por Washington. La prensa mexicana y brasileña también dio seguimiento a las reuniones, resaltando el impacto positivo que los lazos comerciales fortalecidos podrían tener en la región.
En conclusión, la visita de Alckmin a México representa un paso estratégico para consolidar los lazos comerciales y políticos entre dos potencias latinoamericanas. La cooperación en sectores clave, junto con la actualización de acuerdos comerciales, promete un futuro de mayor integración y prosperidad compartida, en un momento donde la unidad regional es más necesaria que nunca.


