La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó tajantemente las declaraciones de Stephen Miller, asesor de seguridad del presidente estadounidense Donald Trump, quien afirmó que la Ciudad de México está bajo el dominio de cárteles criminales. En un contexto de creciente tensión diplomática, las palabras de Miller, pronunciadas en una entrevista con Fox News, han desatado controversia al comparar la capital mexicana con ciudades estadounidenses gobernadas por demócratas, a las que calificó de “más peligrosas que Bagdad”. Este señalamiento, cargado de sensacionalismo, no solo pone en entredicho la seguridad de la Ciudad de México, sino que también cuestiona la capacidad del gobierno de Sheinbaum para mantener el control frente a los cárteles. La mandataria, con un tono firme, desmintió estas afirmaciones y defendió los avances en materia de seguridad durante su gestión y la de la actual jefa de Gobierno, Clara Brugada.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum instruyó a la Secretaría de Relaciones Exteriores y a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana a enviar un informe detallado a Miller con datos oficiales sobre la reducción de la inseguridad en la capital. Según la presidenta, los homicidios en la Ciudad de México han disminuido casi un 60% desde 2018, y los delitos de alto impacto han mostrado una tendencia a la baja. Estas cifras, aseguró, reflejan el trabajo coordinado entre el gobierno federal y local para combatir a los cárteles y garantizar la seguridad ciudadana. Sin embargo, la mandataria reconoció que aún existen retos por atender, aunque insistió en que la situación dista mucho de la imagen apocalíptica que Miller intentó proyectar. La respuesta de Sheinbaum busca no solo contrarrestar las críticas internacionales, sino también reafirmar la soberanía mexicana frente a señalamientos que considera desinformados.
Las declaraciones de Miller forman parte de un discurso más amplio en el que el asesor de Trump defendió la militarización de Washington D.C. para combatir la inseguridad, sugiriendo que medidas similares podrían aplicarse en otras ciudades estadounidenses gobernadas por demócratas, como Chicago. Al incluir a la Ciudad de México en su narrativa, Miller no solo estigmatizó a la capital mexicana, sino que también alimentó un discurso que vincula a los cárteles con un supuesto control absoluto del territorio. Este tipo de afirmaciones, cargadas de exageraciones, han sido recurrentes en la retórica de la administración Trump, que en el pasado ha calificado a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, generando fricciones con el gobierno de México. La respuesta de Sheinbaum, en este sentido, no solo defiende la imagen de la Ciudad de México, sino que también busca desmontar la narrativa de un país dominado por el crimen organizado.
El gobierno de Claudia Sheinbaum ha hecho de la seguridad una prioridad, y los datos presentados por la presidenta buscan respaldar esta afirmación. Según la mandataria, la reducción de homicidios y delitos de alto impacto es resultado de estrategias integrales que combinan inteligencia, coordinación entre autoridades y programas sociales para atacar las causas de la violencia. En este contexto, Sheinbaum destacó el trabajo de Clara Brugada, quien ha implementado iniciativas como el reforzamiento de los cuadrantes de seguridad y programas de prevención en comunidades vulnerables. Sin embargo, la percepción de inseguridad sigue siendo un desafío, y las declaraciones de Miller podrían reforzar estereotipos negativos sobre la capital mexicana, especialmente entre la comunidad internacional. La instrucción de enviar datos oficiales al asesor de Trump también incluye información sobre el número de ciudadanos estadounidenses que residen en la Ciudad de México, subrayando que la capital es un destino atractivo y seguro para miles de extranjeros.
La controversia generada por las declaraciones de Miller no es un caso aislado. En los últimos años, funcionarios estadounidenses han señalado a México como un epicentro de la actividad de los cárteles, lo que ha generado tensiones diplomáticas. Sheinbaum, consciente de la importancia de mantener una relación de cooperación con Estados Unidos, optó por una respuesta basada en datos y no en confrontaciones directas. Sin embargo, su tono crítico refleja la molestia del gobierno mexicano ante lo que considera una distorsión de la realidad. La presidenta enfatizó que, aunque persisten problemas de seguridad, la Ciudad de México no está bajo el control de los cárteles, y los avances logrados en los últimos años son innegables. Este episodio pone de manifiesto los retos que enfrenta México para combatir la narrativa internacional que lo vincula exclusivamente con el crimen organizado.
La instrucción de Sheinbaum de enviar un informe a Miller también busca proyectar una imagen de transparencia y confianza en las instituciones mexicanas. Al destacar la reducción de los delitos y el trabajo conjunto con la administración de Clara Brugada, la presidenta intenta contrarrestar las percepciones negativas que podrían afectar el turismo y la inversión extranjera en la capital. La mención de los ciudadanos estadounidenses que viven en la Ciudad de México refuerza esta idea, al señalar que la capital es un lugar habitable y atractivo, lejos de la imagen de caos que Miller quiso proyectar. No obstante, el discurso del asesor de Trump refleja una estrategia política más amplia, destinada a justificar medidas de seguridad en Estados Unidos a costa de estigmatizar a otros países, incluyendo a México.
Para quienes siguen de cerca la política mexicana, la respuesta de Sheinbaum no sorprende. Desde su etapa como jefa de Gobierno, la presidenta ha defendido su gestión en materia de seguridad, destacando la importancia de los datos para contrarrestar narrativas alarmistas. En este caso, la información proporcionada por las autoridades mexicanas será clave para desmentir las afirmaciones de Miller, aunque el impacto de estas declaraciones en la opinión pública internacional aún está por verse. La controversia también pone en el centro el papel de la Secretaría de Relaciones Exteriores, que deberá manejar con cuidado esta situación para evitar un deterioro en las relaciones bilaterales con Estados Unidos.
De manera más amplia, este episodio refleja los desafíos que enfrenta México en el escenario internacional, donde las percepciones sobre la inseguridad y los cárteles a menudo dominan el discurso. La estrategia de Sheinbaum, basada en datos y hechos, busca revertir estas ideas preconcebidas, pero también pone de manifiesto la necesidad de un trabajo continuo para fortalecer la imagen del país. Mientras tanto, las autoridades capitalinas, encabezadas por Clara Brugada, seguirán implementando medidas para consolidar los avances en seguridad, conscientes de que cualquier declaración internacional puede tener un impacto significativo en la percepción de la Ciudad de México.
En los círculos políticos mexicanos, se comenta que la respuesta de Sheinbaum fue coordinada tras una reunión del Gabinete de Seguridad, donde se analizaron las implicaciones de las declaraciones de Miller. Algunos analistas han señalado que el envío de un informe a la Casa Blanca es una medida poco común, pero que refleja la importancia que el gobierno mexicano otorga a combatir la desinformación. Por otro lado, en la opinión pública, las palabras de Miller han generado reacciones encontradas, con algunos sectores defendiendo los avances en seguridad y otros cuestionando si los datos oficiales reflejan la realidad cotidiana de los capitalinos. Lo cierto es que, en un contexto de creciente polarización internacional, la narrativa sobre los cárteles seguirá siendo un tema sensible para México.
