Productores confían en reapertura de exportaciones de ganado

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La reapertura de exportaciones de ganado a Estados Unidos es una esperanza renovada para los productores mexicanos, quienes enfrentan pérdidas millonarias debido al cierre fronterizo por la plaga del gusano barrenador. El Consejo Nacional Agropecuario (CNA) expresó su optimismo ante el plan binacional acordado entre México y Estados Unidos para combatir esta enfermedad, que ha afectado severamente al sector ganadero. Este plan, firmado recientemente, busca garantizar la sanidad animal y restablecer el flujo comercial, crucial para la economía mexicana.

El cierre de la frontera, decretado el 9 de julio por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos tras detectar un nuevo caso de gusano barrenador en Veracruz, ha generado pérdidas superiores a los 1,300 millones de dólares. Esto equivale a 650,000 cabezas de ganado que no han podido cruzar la frontera, afectando directamente a los ganaderos y la generación de divisas. La suspensión, la tercera en ocho meses, ocurrió apenas tres días después de una breve reapertura que permitió el envío de 900 reses. Este vaivén ha dejado a los productores en una situación de incertidumbre, con corrales de engorda saturados y costos crecientes por el mantenimiento de los animales.

El plan binacional, suscrito por las autoridades mexicanas y estadounidenses, es considerado un avance decisivo. Entre sus medidas destaca la creación de una planta en Metapa de Domínguez, Chiapas, que producirá 100 millones de moscas barrenadoras estériles por semana. Esta técnica busca controlar la plaga al reducir la reproducción del gusano, que afecta a animales como vacas, caballos y cerdos al depositar larvas en heridas abiertas. Además, el plan incluye el uso de trampas atrayentes para detectar la plaga de manera temprana, la certificación de corrales de origen y destino, y un protocolo para importar ganado por vía marítima, diversificando las rutas comerciales sin comprometer la bioseguridad.

La reapertura de exportaciones de ganado es vital para México, ya que Estados Unidos es el principal destino de estas ventas. La integración de las cadenas de valor entre ambos países, fortalecida por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), hace que el comercio ganadero sea un pilar económico. Los productores del norte, como los de Chihuahua y Sonora, han sido los más afectados, ya que dependen en gran medida de la exportación de becerros. La suspensión ha generado no solo pérdidas económicas, sino también presión en los corrales, incrementando los costos de alimentación y manejo del ganado.

El CNA ha calificado el acuerdo como un paso fundamental para la competitividad de la ganadería mexicana. La colaboración entre el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y el Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Vegetales (APHIS) de Estados Unidos ha sido clave para diseñar una estrategia integral. La reducción de casos de gusano barrenador en el sur-sureste del país, que pasó de 120 a 30 casos semanales, refleja la efectividad de las medidas implementadas, como el reforzamiento de la vigilancia y el tratamiento del ganado.

La reapertura de exportaciones de ganado no solo beneficiará a los productores, sino también a los consumidores estadounidenses, que enfrentan problemas de desabasto. Empresarios del sector cárnico en Estados Unidos han comenzado a presionar para que se levante el cierre, según declaraciones de autoridades mexicanas. Este escenario refuerza la urgencia de reactivar el comercio, que representa una fuente significativa de ingresos para regiones fronterizas como Piedras Negras y Ciudad Acuña. La ganadería mexicana, reconocida por su calidad, busca recuperar su posición en el mercado internacional.

El impacto del gusano barrenador va más allá de lo económico. La plaga, erradicada en México en 1991, reapareció en 2024, afectando no solo al ganado, sino también a humanos, con seis casos de miasis reportados en Chiapas. Este brote ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias, que han intensificado los esfuerzos para contenerlo. La planta de moscas estériles en Chiapas, financiada parcialmente con 21 millones de dólares por parte de Estados Unidos, es un componente crucial para erradicar la plaga a largo plazo.

Los productores mexicanos mantienen la esperanza de que la reapertura de exportaciones de ganado ocurra en el corto plazo. La visita de una misión de expertos estadounidenses para evaluar las medidas en campo será determinante para validar los avances y tomar una decisión informada. Mientras tanto, los ganaderos cumplen con los protocolos sanitarios, manteniendo el ganado en condiciones óptimas para su exportación. La colaboración binacional, basada en la ciencia y la confianza mutua, es vista como un modelo para resolver crisis similares en el futuro.

El optimismo del sector ganadero se fundamenta en los resultados tangibles de la estrategia contra el gusano barrenador. La disminución de casos y el compromiso de ambos gobiernos son señales positivas. Según reportes recientes, las medidas implementadas han sido bien recibidas por las autoridades estadounidenses, que han expresado satisfacción con los avances. La experiencia de productores en regiones como Coahuila, que han adaptado sus procesos para cumplir con las exigencias sanitarias, refuerza la confianza en una solución pronta.

La industria cárnica mexicana, representada por organismos como la Asociación Nacional de Establecimientos Tipo Inspección Federal, también ha destacado la cooperación técnica entre México y Estados Unidos. Los esfuerzos coordinados entre productores, gobiernos estatales y autoridades sanitarias han sido clave para controlar la plaga. La reapertura de exportaciones de ganado es vista como inminente, con base en los resultados de campo y la vigilancia sanitaria fortalecida.

En el ámbito político, figuras como el secretario de Agricultura, Julio Berdegué, han jugado un papel crucial en las negociaciones con su contraparte estadounidense, Brooke Rollins. La comunicación constante y los acuerdos alcanzados reflejan un compromiso por parte de ambos países para proteger la sanidad animal y la economía. La prensa ha seguido de cerca estas gestiones, destacando la importancia de la ganadería para la relación comercial bilateral. La reapertura de exportaciones de ganado no solo aliviará las pérdidas de los productores, sino que también fortalecerá la confianza en el sector agropecuario mexicano.