El sarampión en México ha resurgido con fuerza, generando una crisis sanitaria que ha dejado un saldo alarmante de 12 muertes y miles de casos confirmados en lo que va de 2025. La Secretaría de Salud federal reportó que Chihuahua es el estado más afectado, con 11 de las 12 víctimas mortales registradas, lo que evidencia una situación crítica en la región norte del país. Este brote, que ha encendido las alarmas en las autoridades, pone en el centro del debate la falta de acción efectiva por parte del gobierno para contener una enfermedad que, aunque prevenible, está causando estragos en la población.
El sarampión, una enfermedad viral altamente contagiosa, ha mostrado un aumento preocupante en México, con un total de 3,730 casos reportados hasta el 25 de julio de 2025. Chihuahua concentra la mayoría de los contagios, con 3,490 casos, seguido de lejos por Coahuila (42 casos), Zacatecas y Durango (21 casos cada uno), Michoacán (14 casos) y Tamaulipas (12 casos). La Secretaría de Salud ha señalado que 20 estados y 82 municipios han reportado contagios, lo que refleja la rápida propagación del virus en el país. Este escenario pone en evidencia las fallas en las estrategias de vacunación y la vigilancia epidemiológica, especialmente en regiones donde las coberturas de inmunización han sido insuficientes.
La situación en Chihuahua es particularmente grave, con municipios como Cuauhtémoc (1,286 casos), Chihuahua capital (584 casos) y Nuevo Casas Grandes (190 casos) encabezando las cifras de contagios. La enfermedad, que se transmite por el aire y puede permanecer activa en espacios cerrados durante varias horas, representa un riesgo significativo, especialmente para niños menores de cinco años y personas con sistemas inmunológicos debilitados. Los síntomas del sarampión incluyen fiebre alta, erupciones cutáneas, tos, secreción nasal y conjuntivitis, pero en casos graves puede derivar en complicaciones como neumonía o encefalitis, que han sido la causa de las muertes reportadas.
El gobierno federal, encabezado por la Secretaría de Salud, ha implementado medidas como la Estrategia Escudo Juárez, que busca intensificar la vacunación en las zonas más afectadas. En la última semana, se aplicaron 42,146 dosis de la vacuna contra el sarampión, dirigidas principalmente a niños a partir de los seis meses y adultos hasta los 49 años. Sin embargo, estas acciones han sido criticadas por su tardanza y por no abordar de manera efectiva las causas estructurales del brote, como el rezago en las coberturas de vacunación que se arrastra desde antes de la pandemia de COVID-19. Expertos han señalado que México, declarado libre de sarampión endémico en 2016, enfrenta ahora las consecuencias de años de descuido en las campañas de inmunización.
El titular de la Secretaría de Salud, David Kershenobich, ha afirmado que el brote de sarampión está “contenido” y que la meta es erradicar los casos para noviembre de 2025. Sin embargo, estas declaraciones han generado escepticismo, ya que los números siguen aumentando y la población sigue expuesta al virus. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha calificado la situación como una emergencia nacional, destacando que el sarampión en México ha alcanzado niveles no vistos en décadas. La OPS ha instado a vacunar a 1.8 millones de personas en Chihuahua, especialmente a menores de 40 años, para frenar la transmisión.
La falta de una respuesta coordinada y oportuna por parte del gobierno federal ha sido un punto de crítica constante. Mientras que en Chihuahua se han aplicado más de 300,000 dosis de la vacuna contra el sarampión, según declaraciones de la gobernadora Maru Campos, la propagación del virus a otros estados sugiere que las medidas no han sido suficientes. La interrupción de las Semanas Nacionales de Salud durante la pandemia de COVID-19 contribuyó al rezago en la vacunación, dejando a millones de niños y adultos desprotegidos. Este descuido ha permitido que el sarampión, una enfermedad que debería estar controlada, se convierta en una amenaza creciente.
El impacto del sarampión en México no solo se mide en cifras de contagios y muertes, sino también en el temor que genera en la población. La enfermedad, que puede prevenirse con dos dosis de la vacuna triple viral (SRP) en niños menores de 10 años y la doble viral (SR) en adultos, ha expuesto las debilidades del sistema de salud pública. La OPS ha destacado que la inmunización contra el sarampión ha evitado millones de muertes a nivel global, pero en México, la baja cobertura en estados como Chihuahua (donde la vacunación en niños de 18 meses apenas alcanza el 21.2%) es un factor clave en la crisis actual.
Las autoridades han insistido en la importancia de la vacunación, especialmente en un contexto de alta movilidad hacia Estados Unidos, donde también se reportan brotes significativos, como en Texas, con 561 casos confirmados. Este intercambio transfronterizo ha complicado los esfuerzos para contener el sarampión, ya que los casos importados han sido un detonante del brote actual. Las jornadas de vacunación intensivas, como las realizadas en los campos agrícolas de Chihuahua, son un paso en la dirección correcta, pero la magnitud del problema requiere una estrategia más robusta y sostenida.
La información sobre el brote de sarampión en México ha sido recopilada a partir de reportes recientes de las autoridades sanitarias, que han detallado el impacto del virus en diferentes regiones del país. Los datos más actualizados, proporcionados por fuentes oficiales, indican que la situación sigue siendo crítica, especialmente en el norte del país. Asimismo, expertos en salud pública han compartido análisis que subrayan la necesidad de fortalecer las campañas de vacunación para evitar que el sarampión continúe propagándose.
Diversos informes han destacado que el rezago en la cobertura de vacunación no es un problema nuevo, sino un desafío que se ha acumulado durante años. Las autoridades han reconocido que la interrupción de programas de inmunización durante la pandemia de COVID-19 tuvo un impacto significativo, dejando a muchas comunidades vulnerables. Estos reportes coinciden en que la clave para controlar el sarampión en México radica en una acción coordinada entre los gobiernos federal, estatal y municipal, junto con el apoyo de organismos internacionales.
La evolución del brote de sarampión en México sigue siendo monitoreada de cerca por las autoridades y la población. Mientras las campañas de vacunación continúan, la incertidumbre sobre la capacidad del gobierno para frenar la enfermedad persiste. La información disponible sugiere que, sin una estrategia integral y un compromiso sostenido, el sarampión podría seguir representando una amenaza para la salud pública en el país.


