En un esfuerzo por preservar una especie en peligro de extinción, el pasado 27 de junio se liberaron 40 mil crías de totoaba en la playa Santispac, ubicada en el municipio de Mulegé, Baja California Sur. Esta acción, liderada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), marca un hito en la conservación de esta especie endémica del Golfo de California.
La totoaba, un pez que puede alcanzar hasta dos metros de largo y 150 kilos de peso, es única en el mundo y habita exclusivamente en el Golfo de California, conocido como el “Acuario del Mundo” por Jacques Cousteau. Sin embargo, su población ha sido gravemente afectada por la pesca furtiva, impulsada por la alta demanda de su vejiga natatoria en el mercado negro asiático, especialmente en China.
Esta liberación representa la décima generación de totoabas reintroducidas en su hábitat natural. En total, se han liberado 270 mil ejemplares en la región, gracias a la colaboración entre la Semarnat, la empresa de acuacultura regenerativa Santomar y la sociedad civil. Estas acciones buscan revertir el declive de una especie que estuvo al borde de la extinción.
La pesca de totoaba está estrictamente prohibida desde 1975, pero su alto valor en el mercado negro ha dificultado los esfuerzos de conservación. En China, se le atribuyen propiedades curativas y afrodisíacas a su buche, lo que ha fomentado la pesca ilegal y ha puesto en riesgo no solo a la totoaba, sino también a otras especies como la vaquita marina.
Desde la década de 1920, la totoaba fue objeto de una pesca descontrolada que mermó drásticamente su población. En 1991, fue declarada oficialmente en peligro de extinción. A pesar de esto, los avances en acuacultura han permitido criar y liberar crías en un entorno controlado, contribuyendo a su recuperación paulatina.
En México, nueve Unidades de Manejo para la Conservación de Vida Silvestre (UMA) se dedican a la reproducción de totoaba en Baja California y Baja California Sur. En los últimos años, estas unidades han producido alrededor de 3 millones de crías, de las cuales más del 20% han sido liberadas para reforzar la población silvestre.
La doctora Marina Robles García, subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental de la Semarnat, destacó que la reintroducción de estas crías es posible gracias al cultivo de totoaba en laboratorios de Sonora y Baja California. Este proceso combina tecnología avanzada con un compromiso por la sostenibilidad.
En La Paz, Baja California Sur, se ha implementado un sistema de acuacultura regenerativa que produce alimento para las crías en laboratorios especializados. Este enfoque, desarrollado con el apoyo del Instituto de Investigaciones Oceanológicas de la Universidad Autónoma de Baja California, permite criar totoabas en condiciones óptimas antes de su liberación.
La colaboración entre autoridades, empresas y comunidades locales ha sido clave para el éxito de estas liberaciones. La playa Santispac, con sus manglares y costas rocosas, ofrece un entorno ideal para que las crías se adapten y prosperen en su hábitat natural.
Este esfuerzo conjunto no solo busca salvar a la totoaba, sino también proteger el rico ecosistema del Golfo de California. La conservación de esta especie es un ejemplo de cómo la ciencia y la cooperación pueden marcar la diferencia en la preservación de la biodiversidad.


