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La industria cárnica mexicana está al borde de un gran alivio. Tras semanas de incertidumbre, productores aseguran que la reapertura de las exportaciones de ganado a Estados Unidos es inminente, a pesar del brote del gusano barrenador que ha mantenido cerrada la frontera desde el 11 de mayo. La noticia llega como un respiro para un sector que ha enfrentado pérdidas millonarias.

El gusano barrenador, una plaga que afecta al ganado y que había sido erradicada en México desde 1991, resurgió a finales de 2024, causando un impacto devastador en el comercio de ganado en pie. La larva de este parásito infecta heridas abiertas, generando infecciones severas en animales como vacas, caballos, cerdos y hasta fauna silvestre. Esto llevó a Estados Unidos a suspender las importaciones mexicanas, afectando principalmente a estados del norte como Chihuahua, Sonora, Coahuila y Tamaulipas.
Alonso Fernández Flores, presidente de la Asociación Nacional de Establecimientos Tipo Inspección Federal, destacó que los casos semanales de gusano barrenador han disminuido un 75 por ciento, pasando de 120 a solo 30. Este avance se debe al esfuerzo coordinado entre productores, gobiernos estatales, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria y otros organismos. La reducción ha renovado el optimismo en el sector.
La estrategia para combatir la plaga incluye la dispersión de moscas estériles, una técnica que demostró ser efectiva en el pasado. Actualmente, se realizan hasta 44 vuelos semanales que liberan 100 millones de moscas estériles provenientes de una planta en Panamá. México también planea reactivar una planta similar en Chiapas, lo que fortalecerá los esfuerzos para erradicar el problema.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural ha trabajado de cerca con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Una misión técnica estadounidense visitará México pronto para evaluar los avances y determinar si es posible levantar la suspensión. Ambas partes han acordado tres ejes clave: regionalización sanitaria, fortalecimiento del control epidemiológico e inversión en tecnología.
El cierre de la frontera ha generado pérdidas diarias de más de 11 millones de dólares, según el Consejo Nacional Agropecuario. La suspensión ha detenido la exportación de unas 5,700 cabezas de ganado por día, causando saturación en corrales y costos adicionales en alimentación. Esto ha impactado no solo a los productores mexicanos, sino también a empresarios estadounidenses que enfrentan problemas de desabasto.
A pesar de los retos, Fernández Flores aclaró que los productos cárnicos procesados en México son seguros para el consumo. Los establecimientos de inspección federal aplican controles rigurosos que garantizan la calidad de la carne, libre de cualquier riesgo relacionado con el gusano barrenador. Esto busca tranquilizar a los consumidores en ambos lados de la frontera.
La posible reapertura de las exportaciones representa una luz al final del túnel para los ganaderos mexicanos. El sector, que exportó 485 mil cabezas de ganado en los primeros cuatro meses de 2024, vio una caída del 60 por ciento en 2025 debido a la plaga. Con los avances en el control sanitario, los productores confían en recuperar pronto el ritmo comercial con Estados Unidos.

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