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Pemex obligado a exportar diésel desde Dos Bocas por falta de infraestructura

La refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco, un proyecto insignia del gobierno de Morena, enfrenta serios problemas logísticos que han llevado a Petróleos Mexicanos (Pemex) a exportar un cargamento de diésel ultra bajo azufre (DUBA) a principios de abril. La razón: la falta de infraestructura para distribuir el combustible dentro del país.
Según datos de seguimiento de buques, el cargamento de DUBA salió desde el puerto de Dos Bocas, ya que la refinería no cuenta con ductos, vías férreas ni suficientes camiones para transportar el combustible a otras regiones de México. Este problema pone en evidencia las promesas incumplidas de autosuficiencia energética impulsadas por el gobierno federal.
La refinería Olmeca, inaugurada en julio de 2022 por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, fue presentada como la solución para reducir la dependencia de importaciones de combustibles. Sin embargo, la realidad es que su producción sigue siendo marginal, y el diésel exportado ni siquiera fue completamente procesado en Dos Bocas.
Una fuente cercana a las operaciones reveló que la refinería ha estado recibiendo diésel con alto contenido de azufre desde la refinería Madero, en Tamaulipas, para convertirlo en DUBA. Esto demuestra que Dos Bocas aún no puede producir combustibles viables por sí misma, a pesar de los miles de millones de pesos invertidos.
La falta de infraestructura no es un problema nuevo. Desde la planeación del proyecto, expertos advirtieron que construir una refinería en Dos Bocas implicaría grandes retos logísticos, incluyendo la distribución del combustible. Un documento interno señaló que sería costoso y tardado desarrollar la infraestructura necesaria.
Para transportar el volumen del cargamento exportado, Pemex habría necesitado alrededor de 1,300 camiones cisterna, una cantidad que la empresa simplemente no tiene disponible. Actualmente, la distribución de pequeños volúmenes de diésel desde Dos Bocas se realiza de manera limitada, también en camiones.
El costo de la refinería Olmeca se ha disparado a más de 16,800 millones de dólares, duplicando las estimaciones iniciales. A pesar de esta enorme inversión, la refinería sigue sin operar a plena capacidad, y México continúa importando grandes cantidades de combustibles debido a la ineficiencia de Pemex para procesar crudo pesado.
Este caso pone en duda las promesas de soberanía energética del gobierno de Morena. Mientras el país sigue dependiendo de combustibles importados, la exportación de DUBA desde Dos Bocas refleja una mala planeación y una gestión cuestionable de uno de los proyectos más ambiciosos del sexenio pasado.
La refinería, ubicada en el estado natal de López Obrador, fue promocionada como un símbolo de progreso, pero hoy es un recordatorio de los retos que enfrenta Pemex. La falta de resultados concretos en Dos Bocas sigue generando críticas sobre el manejo de los recursos públicos.
El futuro de la refinería Olmeca sigue siendo incierto. Aunque se espera que alcance su capacidad total de 340,000 barriles por día en 2026, los problemas de infraestructura y la falta de claridad en los avances mantienen en vilo las expectativas de una verdadera autosuficiencia energética.

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