Un nuevo episodio de violencia sacude Guerrero, esta vez en el municipio de San Marcos, donde un ataque armado cobró la vida de Jared Cortés Moctezuma, sobrino de la diputada local Gladys Cortés Genchi, del Partido Verde Ecologista de México. El hecho ocurrió la noche del sábado, alrededor de las 9:30, tras una carrera de caballos en el Festival del Caldo, un evento que reunió a la comunidad de Tecomate Pesquerías.
Según reportes, hombres armados irrumpieron en el lugar y dispararon contra Jared Cortés, de apenas 19 años, quien murió en el acto. La agresión desató el pánico entre los asistentes, quienes buscaban disfrutar de un evento cultural. Las autoridades confirmaron que la víctima era familiar cercano de la legisladora, aunque inicialmente se especuló que el ataque iba dirigido a ella.
Gladys Cortés salió ilesa del atentado y, horas después, utilizó su cuenta de Facebook para aclarar que se encontraba bien y acompañada de su familia. En un mensaje publicado a las 11:14 de la noche, agradeció las muestras de preocupación, pero no ofreció detalles sobre el motivo del ataque ni sobre las investigaciones en curso.
El padre del joven, Arturo Cortés Genchi, trasladó el cuerpo de su hijo a una funeraria en San Marcos en una camioneta particular. En un hecho inusual, pidió a la Fiscalía General del Estado y a la Policía Investigadora Ministerial que no intervinieran en el caso, lo que ha generado especulaciones sobre las circunstancias del crimen.
Este ataque no es un caso aislado. El mismo día, en Cuajinicuilapa, otro municipio de la Costa Chica, cuatro miembros de una familia fueron asesinados en un episodio separado. Guerrero se hunde cada vez más en una espiral de violencia que parece no tener fin, con grupos armados operando con total impunidad.
La respuesta de las autoridades estatales y federales brilla por su ausencia. Hasta el momento, ni la Fiscalía de Guerrero ni el gobierno estatal han emitido un pronunciamiento oficial sobre el ataque en San Marcos. La falta de detenciones y la nula claridad sobre los responsables solo alimentan la percepción de un estado abandonado a su suerte.
La región de la Costa Chica, conocida por su riqueza cultural, se ha convertido en un foco de inseguridad. Los eventos comunitarios, como el Festival del Caldo, que deberían ser espacios de convivencia, ahora son escenario de tragedias. Los habitantes de San Marcos exigen respuestas y acciones concretas para frenar la ola de violencia.
Este nuevo crimen pone en evidencia el fracaso de las estrategias de seguridad en Guerrero. Mientras las autoridades se limitan a operativos reactivos, la ciudadanía vive bajo el temor constante de ser la próxima víctima. La muerte de Jared Cortés es un recordatorio de que la violencia no respeta lazos familiares ni eventos festivos.
El caso también levanta preguntas sobre la protección a figuras públicas y sus familias. Aunque Gladys Cortés desmintió que el ataque fuera contra ella, la cercanía del crimen con su presencia en el evento no pasa desapercibida. La impunidad en Guerrero sigue siendo el mayor obstáculo para garantizar la seguridad de todos.
La tragedia de San Marcos es una más en la larga lista de hechos violentos que azotan al estado. Sin una estrategia clara para combatir al crimen organizado y sin voluntad política para enfrentar el problema de fondo, Guerrero continuará siendo sinónimo de miedo e inseguridad.
