UNESCO: Libertad de expresión cae 10% desde 2012

169

Libertad de expresión en el mundo ha experimentado un retroceso significativo del 10% entre 2012 y 2024, según un informe revelador de la UNESCO. Esta disminución alarmante no solo refleja tensiones globales en el panorama mediático, sino que también subraya la urgencia de proteger este derecho fundamental en una era dominada por la desinformación y la polarización. La libertad de expresión, pilar de las democracias modernas, se ve amenazada por factores como la autocensura entre periodistas, el acoso físico y digital, y el avance de regímenes autocráticos que limitan el flujo libre de información.

El impacto global del retroceso en la libertad de expresión

El informe de la UNESCO destaca cómo la libertad de expresión ha disminuido a un ritmo acelerado, comparable a periodos históricos turbulentos como el preludio de la Segunda Guerra Mundial o la Guerra Fría en los años 70. Entre 2012 y 2019, la contracción fue moderada, pero a partir de 2020, especialmente desde 2022, el declive se intensificó al 1.30% anual, superando la media del periodo. Esta tendencia preocupante se basa en datos exhaustivos recopilados por el Instituto V-Dem de la Universidad de Gotemburgo, que evalúa aspectos clave como la censura mediática, el acoso a periodistas y la libertad académica y cultural.

La libertad de expresión no opera en el vacío; está intrínsecamente ligada a la salud de las instituciones democráticas. El debilitamiento de parlamentos y sistemas judiciales, junto con la erosión de la confianza pública, ha fomentado un entorno donde la polarización se profundiza. Además, el auge de la hostilidad hacia periodistas, científicos y activistas ambientales agrava esta crisis, creando un ciclo vicioso que socava la pluralidad de voces en la sociedad global.

Autocensura y amenazas: Los nuevos enemigos de la libertad de expresión

Uno de los aspectos más inquietantes es el aumento de la autocensura entre los periodistas, que ha crecido un 63% en el periodo analizado, con un incremento anual del 5%. Este fenómeno obliga a los reporteros a evitar temas sensibles como la corrupción o los conflictos políticos por temor a represalias, lo que limita drásticamente la libertad de expresión en coberturas críticas. En regiones como Latinoamérica y el Caribe, donde México destaca por su alto riesgo para la prensa, casi mil periodistas han sido desplazados forzosamente entre 2018 y 2024.

La vigilancia digital y las leyes restrictivas han proliferado un 48%, complicando el trabajo del periodismo independiente. El acoso en línea, demandas legales infundadas y prácticas de intimidación se han convertido en herramientas comunes para silenciar disidencias, erosionando aún más la libertad de expresión en plataformas digitales. Las grandes tecnológicas, con su dominio sobre el ecosistema informativo, han facilitado la propagación de discurso de odio y desinformación, exacerbando estos desafíos.

La situación precaria de los periodistas en un mundo hostil

La libertad de expresión está directamente amenazada por la escalada de violencia contra periodistas, especialmente en zonas de conflicto. Entre 2022 y 2025, 185 reporteros perdieron la vida, un aumento del 67% respecto al periodo anterior. Solo en 2025, 91 periodistas murieron, con el 41% en ataques deliberados. La impunidad reina en estos casos, con un 85% de los autores sin condenas hasta 2024, lo que perpetúa un clima de miedo que inhibe la libertad de expresión libre y valiente.

Los periodistas ambientales enfrentan riesgos particulares: desde 2010, 46 han sido asesinados, pero solo seis casos han resultado en condenas. Entre 2009 y 2023, se registraron 749 ataques contra estos profesionales, destacando la intersección entre libertad de expresión y protección ambiental. A pesar de avances como el mayor acceso a internet global, estos progresos se ven opacados por la contracción democrática, donde por primera vez en dos décadas los regímenes autocráticos superan a las democracias, afectando al 72% de la población mundial bajo reglas no democráticas, el nivel más alto desde 1978.

Desinformación y el rol de la inteligencia artificial

La libertad de expresión se ve socavada también por la desinformación, que ataca las fuentes tradicionales como el periodismo. Campañas coordinadas distorsionan hechos compartidos, base esencial de cualquier diálogo democrático. La irrupción de la inteligencia artificial generativa en los últimos dos años ha intensificado esta crisis, reduciendo el valor de los medios tradicionales al generar contenido falso a gran escala, lo que complica la verificación y fomenta la desconfianza en la información veraz.

Expertos como Catalina Botero, presidenta de la Cátedra UNESCO de Libertad de Expresión, enfatizan que la suerte de la libertad de expresión está atada a la democracia. Sin hechos compartidos, el debate público se fragmenta, permitiendo que narrativas polarizadas dominen el discurso. La UNESCO advierte que presiones políticas, sociales y comerciales están erosionando la pluralidad y diversidad de los medios, un terreno fértil para abusos que amenazan la cohesión social global.

Implicaciones para la democracia y el futuro informativo

El retroceso en la libertad de expresión tiene ramificaciones profundas para la gobernanza global. En un mundo donde la igualdad retrocede y la hostilidad hacia la prensa aumenta, las instituciones democráticas pierden legitimidad. La UNESCO subraya que este declive no es aislado, sino parte de un patrón más amplio que incluye la caída en índices de confianza pública y el ascenso de la polarización. Proteger la libertad de expresión requiere acciones coordinadas, desde reformas legales hasta inversiones en alfabetización digital, para contrarrestar estas tendencias.

En Latinoamérica, el panorama es particularmente sombrío, con México como epicentro de violencia periodística. La libertad de expresión aquí se ve asfixiada por desplazamientos forzados y amenazas constantes, lo que limita la accountability gubernamental. Sin embargo, iniciativas internacionales como las de la UNESCO ofrecen esperanza, promoviendo estándares globales para la seguridad de periodistas y el combate a la impunidad.

Hacia un renacimiento de la libertad de expresión

Aunque el informe pinta un cuadro preocupante, resalta oportunidades para revertir la tendencia. El aumento en el acceso a internet podría democratizar la información si se regula adecuadamente para prevenir abusos. La colaboración entre gobiernos, ONGs y el sector privado es crucial para fortalecer la libertad de expresión, asegurando que voces diversas puedan florecer sin temor.

Según el análisis detallado en el informe de la UNESCO, este retroceso del 10% desde 2012 no es inevitable; depende de compromisos renovados con los principios democráticos. Datos del Instituto V-Dem refuerzan esta visión, mostrando cómo intervenciones tempranas pueden mitigar el declive en indicadores clave de libertad de expresión.

Informes como el de la UNESCO, respaldados por redes globales de expertos, proporcionan evidencia irrefutable de estos patrones, instando a una respuesta colectiva. Mientras tanto, observaciones de organizaciones como EFE complementan estos hallazgos, ilustrando casos específicos de autocensura y violencia que ilustran la magnitud del problema en contextos reales.