La salida de EE.UU. de la OMS genera preocupación global, ya que este país ha sido un pilar fundamental en la financiación y liderazgo de la organización. El director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha emitido un llamado urgente para que Washington reconsidere su decisión, destacando que todos perderemos si esta retirada se materializa. En un mundo interconectado por amenazas sanitarias comunes, la ausencia de Estados Unidos podría debilitar drásticamente los esfuerzos colectivos contra pandemias futuras y emergencias de salud pública.
Desde el anuncio de la salida de EE.UU. de la OMS, realizado por el presidente Donald Trump el 22 de enero de 2025, la comunidad internacional ha observado con inquietud los posibles ramificaciones. Esta medida, que entrará en vigor el 22 de enero de 2026, no solo afecta la estabilidad financiera de la agencia, sino también su capacidad operativa en regiones vulnerables. Tedros Adhanom ha enfatizado que la salida de EE.UU. de la OMS no es solo una pérdida para la organización, sino un retroceso para la humanidad entera, al comprometer la respuesta unificada a crisis como la que vivimos con el COVID-19.
El impacto financiero de la salida de EE.UU. de la OMS
La salida de EE.UU. de la OMS representa un golpe económico significativo, dado que este país aportaba alrededor del 16% del presupuesto total de la agencia. Esta contribución, que asciende a cientos de millones de dólares anuales, ha financiado programas clave en vacunación, control de enfermedades infecciosas y preparación para emergencias. Sin este soporte, la OMS podría enfrentar recortes en iniciativas vitales, especialmente en países en desarrollo donde la dependencia de fondos internacionales es crítica.
Expertos en salud global coinciden en que la salida de EE.UU. de la OMS podría desencadenar una cascada de inestabilidades. Por ejemplo, programas como el de erradicación de la polio o la lucha contra el ébola dependen en gran medida de estos recursos. La reorganización presupuestaria requeriría contribuciones adicionales de otros donantes, como la Unión Europea o China, pero estos no siempre están en posición de cubrir el vacío de inmediato. Así, la salida de EE.UU. de la OMS acelera la necesidad de reformas internas en la agencia para diversificar sus fuentes de ingresos y reducir la vulnerabilidad ante decisiones unilaterales de grandes potencias.
Razones citadas por Trump para la salida de EE.UU. de la OMS
La decisión de la salida de EE.UU. de la OMS se basa en críticas recurrentes de la administración Trump hacia la gestión de la pandemia de COVID-19. El presidente argumentó que la OMS mostró debilidades en su respuesta inicial, favoreciendo influencias externas como la de China y fallando en promover la transparencia global. Sin embargo, Tedros Adhanom ha rebatido estos puntos, reconociendo lecciones aprendidas pero defendiendo el rol científico imparcial de la organización.
Otro factor en la salida de EE.UU. de la OMS es la percepción de sobrecarga financiera. Trump ha calificado las contribuciones estadounidenses como desproporcionadas, proponiendo que otros países asuman mayor responsabilidad. En respuesta, la OMS ha expresado su disposición a ajustar estos montos, buscando un equilibrio que evite la dependencia excesiva de un solo donante. Esta dinámica resalta tensiones geopolíticas más amplias, donde la salida de EE.UU. de la OMS se enmarca en una política de "América Primero" que prioriza intereses nacionales sobre compromisos multilaterales.
La voz de Tedros Adhanom contra la salida de EE.UU. de la OMS
Tedros Adhanom Ghebreyesus, en su rueda de prensa del 11 de diciembre de 2025, lanzó un mensaje claro: "Hay cosas que solo se pueden conseguir con la OMS, relacionadas con la seguridad sanitaria". Su llamado a reconsiderar la salida de EE.UU. de la OMS subraya la interdependencia global, recordando que "el mundo solo puede estar seguro si estamos todos en el mismo barco". Esta metáfora ilustra cómo la retirada de un actor clave como Estados Unidos podría fragmentar los esfuerzos coordinados contra amenazas transfronterizas.
Durante su intervención, Tedros detalló cómo la salida de EE.UU. de la OMS afectaría no solo a la agencia, sino directamente a los ciudadanos estadounidenses. Programas de intercambio de datos epidemiológicos y alertas tempranas benefician a todos los países, incluyendo a EE.UU., que ha dependido de la OMS para rastrear brotes en tiempo real. La salida de EE.UU. de la OMS, por tanto, aislaría a Washington de redes esenciales, potencialmente incrementando riesgos internos en un contexto de movilidad global acelerada.
Defensa de la independencia de la OMS ante la salida de EE.UU.
Frente a acusaciones de falta de independencia, Tedros Adhanom ha defendido el historial de la OMS en confrontar a potencias mundiales. La organización ha expresado desacuerdos con EE.UU., China y Rusia por igual, siempre guiada por evidencia científica. Esta postura refuerza la argumentación contra la salida de EE.UU. de la OMS, posicionándola no como un capricho político, sino como un acto que socava instituciones basadas en hechos y no en agendas partidistas.
La salida de EE.UU. de la OMS también plantea preguntas sobre el futuro del multilateralismo en salud. En un era de cambio climático y urbanización que amplifican riesgos sanitarios, la cooperación es indispensable. Países como México y Brasil, que han colaborado estrechamente con la OMS en campañas de vacunación, ven en esta retirada un precedente peligroso que podría inspirar salidas similares de otras naciones, debilitando aún más el tejido global de respuesta a crisis.
Además, la salida de EE.UU. de la OMS podría exacerbar desigualdades en el acceso a tecnologías médicas. Iniciativas como COVAX, que distribuyeron vacunas durante la pandemia, dependieron del liderazgo financiero estadounidense. Sin este respaldo, el Sur Global enfrentaría mayores barreras, perpetuando ciclos de pobreza y enfermedad. Analistas sugieren que la salida de EE.UU. de la OMS acelera la urgencia de alianzas regionales alternativas, aunque ninguna podría igualar la escala y expertise de la agencia de la ONU.
En el ámbito de la preparación pandémica, la salida de EE.UU. de la OMS complica la implementación de tratados internacionales recientes, como el Acuerdo sobre Pandemias adoptado en mayo de 2025. Este pacto, diseñado para fortalecer la vigilancia global, requiere compromisos de todos los miembros, y la ausencia de EE.UU. podría diluir su efectividad. Tedros ha instado a diplomáticos a explorar vías para mantener la participación indirecta de Washington, quizás a través de observadores o contribuciones voluntarias, mitigando así el impacto de la salida de EE.UU. de la OMS.
Implicaciones globales de la salida de EE.UU. de la OMS
La salida de EE.UU. de la OMS no es un evento aislado; se entrelaza con un panorama geopolítico tenso, donde el proteccionismo choca con la necesidad de solidaridad. Países europeos han expresado su compromiso de aumentar aportes para compensar, pero expertos dudan de que sea suficiente para llenar el vacío. La salida de EE.UU. de la OMS, en este sentido, podría catalizar una reforma profunda en la gobernanza de la salud mundial, promoviendo mayor equidad en la toma de decisiones.
Desde América Latina, la salida de EE.UU. de la OMS genera alertas particulares. Regiones como Centroamérica, propensas a huracanes y brotes de dengue, han recibido asistencia técnica crucial de la OMS respaldada por fondos estadounidenses. La interrupción de estos flujos podría sobrecargar sistemas de salud locales ya frágiles, incrementando la vulnerabilidad ante desastres naturales y enfermedades emergentes.
En última instancia, la salida de EE.UU. de la OMS subraya la fragilidad de las instituciones internacionales en tiempos de polarización. Como se ha visto en conferencias recientes de la ONU, líderes mundiales abogan por un "nuevo pacto global" que incentive la permanencia de grandes donantes mediante incentivos mutuos. Sin embargo, hasta que se materialice tal acuerdo, la incertidumbre persiste.
Informaciones detalladas sobre esta rueda de prensa provienen de coberturas especializadas que han seguido de cerca las declaraciones de Tedros, destacando la urgencia de su mensaje en un contexto de tensiones bilaterales.
Por otro lado, reportes de agencias internacionales han analizado las implicaciones económicas, recordando episodios pasados donde recortes similares afectaron programas clave en África y Asia, lo que añade peso a las advertencias actuales sobre la salida de EE.UU. de la OMS.
Finalmente, observadores en foros diplomáticos han mencionado en conversaciones informales cómo esta decisión se alinea con patrones de retiro de otros organismos, basándose en documentos filtrados que ilustran el razonamiento interno de la administración Trump, aunque siempre con un enfoque en la evidencia científica predominante.


