La incertidumbre económica en Estados Unidos marca el inicio de la administración de Donald Trump, a pesar de que la inflación ha cedido terreno desde los picos alcanzados bajo Joe Biden. Esta situación refleja un panorama donde los precios al consumidor siguen elevados, afectando la confianza del consumidor y las expectativas de crecimiento. Aunque los indicadores macroeconómicos muestran avances, la percepción pública de la economía permanece tensa, con aranceles y políticas fiscales que podrían agravar la volatilidad.
Inflación en EU: de la era Biden a la de Trump
Durante el mandato de Biden, la inflación en EU escaló hasta más del 9% anual, impulsada por disrupciones en las cadenas de suministro y estímulos fiscales post-pandemia. Hoy, con tasas alrededor del 3%, la incertidumbre económica persiste porque los precios no retroceden con facilidad. Los hogares estadounidenses enfrentan costos persistentes en alimentos y bienes importados, lo que erosiona el poder adquisitivo pese a los incrementos salariales.
Precios al consumidor: un lastre invisible
Los precios al consumidor han subido de manera sostenida en categorías esenciales. La carne de vacuno registra un aumento del 15%, los plátanos del 7% y el café supera el 20%, según datos recientes del Índice de Precios al Consumidor. Esta dinámica alimenta la incertidumbre económica, ya que los consumidores perciben una carga mayor en su presupuesto diario, independientemente de las mejoras en el empleo.
En el sector de herramientas y ferretería, los incrementos del 6.2% anual destacan la dependencia de importaciones afectadas por aranceles. Artículos de limpieza como toallas de papel han encarecido un 5.5%, el mayor salto desde finales de 2023. Estas tendencias subrayan cómo la inflación en EU, aunque controlada, deja secuelas que prolongan la incertidumbre económica en el día a día de las familias.
Políticas económicas Trump: promesas versus realidad
Trump asumió el cargo prometiendo reducir los precios disparados bajo Biden, pero enfrenta la misma rigidez en los mercados. La incertidumbre económica se acentúa por su enfoque en inversiones empresariales para generar empleo, una estrategia que, aunque efectiva a largo plazo, no alivia la presión inmediata sobre los precios al consumidor. En recientes declaraciones, el presidente ha destacado billones en nuevas inversiones, citando precios bajos de gasolina como evidencia de control inflacionario.
Aranceles Trump y su impacto en la inflación
Los aranceles impuestos por Trump a bienes importados han contribuido a elevar costos en sectores clave, exacerbando la incertidumbre económica. Aunque se retiraron gravámenes a cientos de alimentos como café y plátanos la semana pasada, el efecto en precios al consumidor tardará en materializarse. Analistas prevén que el traspaso completo de estos costos a los consumidores ocurra en 2026, coincidiendo con elecciones de mitad de mandato.
Propuestas como cheques de 2 mil dólares para hogares de bajos ingresos, financiados con aranceles, o hipotecas a 50 años para vivienda, buscan mitigar la incertidumbre económica. Sin embargo, expertos cuestionan su viabilidad a largo plazo, ya que podrían encarecer el endeudamiento y no abordar las raíces de la inflación en EU. La presión sobre la Reserva Federal para recortes de tasas añade otro capa de volatilidad a las políticas económicas Trump.
Confianza del consumidor: el termómetro de la economía
La confianza del consumidor en EU ha caído a niveles alarmantes, con el Índice de la Universidad de Michigan registrando su segundo mínimo histórico en noviembre. Entre independientes, clave para elecciones, se alcanzó un récord bajo, mientras que incluso republicanos muestran descontento. Esta erosión de la confianza del consumidor amplifica la incertidumbre económica, impulsada por precios persistentes en cenas como la de Acción de Gracias, un 13% más cara que en 2019 pese a descuentos en pavos.
Empleo y salarios: avances lentos ante la inflación
Aunque las inversiones en manufactura y inteligencia artificial prometen empleo, su impacto en salarios se demora años. Ejemplos pasados, como la fallida promesa de Foxconn de 13 mil puestos bajo Trump o el centro de datos de Microsoft bajo Biden, ilustran la brecha entre anuncios y realidad. La incertidumbre económica se profundiza cuando estas iniciativas no compensan rápidamente los aumentos en precios al consumidor, dejando a los trabajadores en un limbo de expectativas frustradas.
Trump planea recortes fiscales en horas extras, propinas y Seguridad Social, junto con desregulación y rebajas en medicinas, para elevar el poder adquisitivo. Un alto funcionario de la Casa Blanca afirma que esta "fórmula probada" del primer mandato solo requiere tiempo. No obstante, la inflación en EU podría resurgir si la represión migratoria y aranceles elevan costos laborales y de producción, según proyecciones de bancos como Goldman Sachs.
Perspectivas futuras: estabilización o nueva volatilidad
La incertidumbre económica en EU no se disipa fácilmente, ya que tanto Trump como Biden han priorizado expansiones manufactureras que tardan en fructificar. Inversiones en IA podrían impulsar crecimiento, pero riesgos como burbujas especulativas amenazan la estabilidad. Expertos coinciden en que los precios se estabilizan mejor que bajan, permitiendo que salarios recuperen terreno gradualmente.
Riesgos de las políticas económicas Trump
Estimaciones de crecimiento del 6% anual por Trump contrastan con pronósticos más conservadores del 4%, según su asesor Kevin Hassett. La incertidumbre económica persiste ante presiones inflacionarias potenciales de aranceles y restricciones migratorias, que encarecerían la deslocalización inversa de la manufactura. Ben Harris, de Brookings, advierte que culpar a Biden un año después carece de credibilidad, y que estas medidas podrían revertir avances en control de inflación.
Scott Lincicome, del Instituto Cato, enfatiza que los políticos buscan soluciones rápidas, pero el crecimiento estable sin dramas es lo que demandan los estadounidenses. La frustración económica ha erosionado la aprobación de Trump al 38%, el mínimo desde su investidura, según sondeos de Reuters/Ipsos. Esta dinámica podría influir en elecciones de 2026, donde la percepción de precios al consumidor será decisiva.
En discusiones recientes con ejecutivos de Wall Street, Trump ha defendido su visión optimista, pero la realidad de la incertidumbre económica en EU sugiere cautela. Analistas como Michael Strain, del American Enterprise Institute, destacan similitudes en errores presidenciales al minimizar el impacto de precios altos en hogares. Estas observaciones, compartidas en foros económicos, subrayan la necesidad de políticas que equilibren crecimiento y accesibilidad inmediata.
La cena de Acción de Gracias ilustra esta tensión: aunque un 5% más barata que en 2024 gracias a descuentos, sigue 13% por encima de 2019, con subidas en batatas y verduras. Datos de la American Farm Bureau Federation revelan cómo eventos cotidianos reflejan la persistente inflación en EU, alimentando dudas sobre la efectividad de aranceles selectivos. Informes de la Universidad de Michigan confirman que la confianza del consumidor, vital para el gasto, se hunde en todos los estratos, prolongando la incertidumbre económica.
Proyecciones de Goldman Sachs anticipan un traspaso pleno de aranceles a precios en 2026, potencialmente avivando descontento preelectoral. Estas perspectivas, discutidas en círculos como el Instituto Cato, insisten en que estabilizar salarios es clave para mitigar la incertidumbre económica. En un contexto donde inversiones en IA prometen innovación pero riesgos de despidos, el equilibrio entre políticas económicas Trump y necesidades del consumidor definirá el rumbo.
