Ucrania reemplaza kopek por shah en su moneda

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Ucrania acelera la desrusificación monetaria

Ucrania anunció un histórico reemplazo del kopek por shah en las subdivisiones de la grivna, eliminando el último vestigio soviético que aún compartía con Rusia y Bielorrusia. El gobernador del Banco Nacional, Andri Pishni, confirmó que la transición podría completarse antes de finalizar 2025, marcando un paso definitivo en la ruptura simbólica con Moscú tras casi cuatro años de invasión rusa.

Del kopek soviético al shah histórico

Ucrania introdujo la grivna en 1996, cinco años después de la independencia, pero mantuvo el término “kopikia” para los céntimos. Ahora, cada grivna se dividirá en 100 shah, nombre que evoca las monedas de los siglos XVI y XVII y los billetes emitidos durante la revolución ucraniana de 1917-1921. El shah, que significa “paso”, representa un retorno a la identidad monetaria propia y el abandono total de cualquier herencia imperial rusa.

Impacto cultural y económico del cambio

Ucrania vive una oleada de desrusificación que abarca calles, monumentos y ahora la moneda diaria. Según el Instituto Internacional de Sociología de Kiev, el 91 % de la población rechaza cualquier vínculo positivo con Rusia, cifra que explica la aceptación mayoritaria del nuevo shah. El Banco Central organiza exposiciones y debates públicos para familiarizar a los ciudadanos con las futuras monedas de 50 shah, equivalentes a poco más de un centavo de dólar.

Reemplazo gradual sin coste adicional

Ucrania sustituirá progresivamente las piezas en circulación sin impacto presupuestario, aprovechando la acuñación programada. Pishni garantizó que el cambio no tensionará las finanzas de guerra, ya sobrecargadas por la defensa frente a la agresión rusa. Las nuevas monedas convivirán con las antiguas hasta su retiro natural, evitando confusiones en comercios y cajeros automáticos.

Contexto histórico de la grivna

Ucrania abandonó el rublo soviético en septiembre de 1996 mediante una reforma exprés que estabilizó la economía posindependencia. Aquel salto dejó intacto el kopek, único remanente que hoy desaparece. De las quince exrepúblicas soviéticas, solo Rusia, Bielorrusia y Ucrania conservaban el término; Kiev rompe así la última cadena simbólica con el bloque postsoviético.

Rechazo masivo a la herencia rusa

Ucrania ha renombrado cientos de localidades, derribado estatuas de Pushkin y eliminado placas conmemorativas de figuras rusas. Jóvenes redescubren poetas y músicos ucranianos olvidados, mientras el uso del ruso retrocede incluso en regiones tradicionalmente bilingües. El shah se suma a esta corriente identitaria que fortalece la cohesión nacional en tiempos de conflicto.

Reacciones y críticas al anuncio

Ucrania debate en el Parlamento el proyecto de ley que oficializará el shah. Algunos opositores cuestionan la prioridad en medio de gastos militares, pero Pishni replica que el coste es cero y el beneficio simbólico, inmenso. Organizaciones culturales celebran la recuperación de un término que circulaba cuando Ucrania era corazón comercial de Europa del Este.

Analistas consultados por Reuters destacan que Ucrania consolida su narrativa de soberanía absoluta. El Banco Nacional exhibe billetes de 1918 con la inscripción “shah” para educar a la población. En paralelo, el gobierno acelera la traducción de señalética pública al ucraniano exclusivo.

Medios internacionales como la agencia británica recogen declaraciones de Pishni en las que insiste en “cerrar por fin la reforma de 1996”. Observadores locales subrayan que el 4 % restante de simpatizantes prorrusos apenas influye en la decisión mayoritaria.

La transición al shah refuerza la grivna como emblema de resistencia. Cuando las primeras monedas lleguen a los bolsillos, Ucrania habrá borrado otro rastro del pasado imperial, avanzando hacia una identidad monetaria plenamente propia.