Retrasos masivos preceden recorte del 10%
El cierre de gobierno en Estados Unidos ya genera un impacto devastador en la aviación, con miles de vuelos demorados y el anuncio de una reducción obligatoria del 10% en la actividad aérea a partir de este viernes. Esta medida, ordenada por el secretario de Transporte Sean Duffy, afectará a 40 aeropuertos clave y podría cancelar hasta 1.800 operaciones diarias, tanto comerciales como de carga. El cierre de gobierno, que inició el 1 de octubre y supera los 37 días, se convirtió en el más largo de la historia, eclipsando el de 2018-2019 durante el primer mandato de Donald Trump.
Según datos de FlightAware, solo este jueves se registraron 4.146 vuelos retrasados y 87 cancelaciones en todo el país. Estas cifras, aunque similares al promedio reciente, alarmaron a pasajeros y aerolíneas ante la inminente aplicación del recorte. El cierre de gobierno ha dejado sin salario a unos 13.000 controladores aéreos, provocando una escasez crítica de 2.000 profesionales esenciales. Muchos han buscado empleos secundarios para subsistir, lo que aumenta el riesgo de fatiga y errores en torres de control.
¿Por qué el cierre de gobierno obliga a reducir vuelos?
Escasez de controladores: el corazón del problema
La Administración Federal de Aviación (FAA) explicó que el cierre de gobierno impide el pago de salarios, forzando ausentismos y jornadas extenuantes de seis días semanales con horas extras obligatorias. "Son los héroes de nuestros cielos y están a punto de perder su segundo sueldo", declaró Duffy en redes sociales, exigiendo al Congreso que actúe. Jennifer Homendy, presidenta de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte, respaldó la decisión al afirmar que era "la correcta" para preservar la seguridad.
El cierre de gobierno no solo afecta controladores: 50.000 agentes de la TSA también trabajan sin remuneración, generando colas interminables en filtros de seguridad. Aeropuertos como Phoenix y Newark ya reportan esperas de hasta tres horas en vuelos internacionales. Esta combinación de factores ha elevado los retrasos generales, con más de 2.100 operaciones afectadas en un solo día esta semana.
Aeropuertos más impactados por el cierre de gobierno
Los recortes del 10% se concentrarán en hubs de alto volumen. En California, cinco terminales sufrirán el grueso: el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX), que maneja 210.000 pasajeros diarios, liderará las afectaciones. Otros como Atlanta Hartsfield-Jackson, Chicago O’Hare, Dallas-Fort Worth y los neoyorquinos JFK y Newark verán reducida su capacidad operativa. Según estimaciones de Cirium, casi el 10% de los recortes totales ocurrirán en el Golden State.
El cierre de gobierno podría generar entre 4.000 y 5.000 vuelos impactados diariamente si persiste. Aerolíneas como United, Delta y Southwest ya emiten alertas a pasajeros, ofreciendo waivers para cambios sin costo. "Estamos evaluando el impacto y comunicaremos directamente", señaló Southwest en un comunicado.
Consecuencias económicas y riesgos para Acción de Gracias
Expertos advierten que el cierre de gobierno amenaza con un caos mayor justo antes del Día de Acción de Gracias, el 27 de noviembre, cuando millones viajan. Si no hay acuerdo presupuestal, los costos para aerolíneas superarán los 400 millones de dólares solo en noviembre. Retrasos en cadena afectarán rutas nacionales e internacionales, incluyendo conexiones con México y Latinoamérica.
El cierre de gobierno revive fantasmas del shutdown anterior, que terminó precisamente por la presión de la crisis aérea. Hoy, con 37 días de parálisis, la FAA opta por prevención: "No esperaremos a que surja un problema de seguridad", enfatizó el administrador Bryan Bedford. Medidas como ground delays y rerouteos ya se implementan, pero el recorte formal del 10% marcará un punto de no retorno.
Reacciones políticas ante el cierre de gobierno
Republicanos y demócratas se culpan mutuamente por el estancamiento, centrado en subsidios al Affordable Care Act. Trump intensifica presión retirando cupones alimenticios a 41 millones, mientras opositores exigen negociar. Analistas como los del Wall Street Journal critican: un país que paraliza sus cielos difícilmente lidera la economía global.
Reportes de EFE y FlightAware coinciden en que los retrasos se mantendrán elevados hasta resolverse el impasse. La firma Cirium proyecta cancelaciones masivas si el cierre de gobierno se extiende a diciembre, afectando temporada alta navideña.
Pasajeros consultan constantemente apps de aerolíneas y sitios como FlightAware para monitorear estados. Autoridades recomiendan llegar con tres horas de antelación y verificar vuelos antes de salir.
En resumen, el cierre de gobierno transforma aeropuertos en zonas de incertidumbre, donde un recorte del 10% busca evitar catástrofes mayores. Datos de la FAA y declaraciones de Duffy ilustran la urgencia: sin fondos, la seguridad aérea pende de un hilo.
El precedente de 2018-2019, detallado por la propia Administración Trump, demuestra que la aviación puede forzar acuerdos. Hoy, con indicadores peores, el cierre de gobierno pone en jaque al transporte global.
