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Fallece Kim Yong-nam a los 97 años

Kim Yong-nam: adiós al rostro diplomático norcoreano

Kim Yong-nam, el único jefe de Estado ceremonial que Corea del Norte ha tenido fuera de la dinastía Kim, dejó de existir este lunes a los 97 años. Su partida marca el fin de una era donde un no familiar de los Kim ocupó la representación formal del hermético régimen. Kim Yong-nam sirvió durante 21 años como presidente del Presidium de la Asamblea Popular Suprema, cargo que ejerció entre 1998 y 2019.

La agencia estatal KCNA anunció la noticia el martes, mientras el líder supremo Kim Jong-un acudió al féretro para rendir homenaje. Aunque su rol era protocolar, Kim Yong-nam fue la cara visible de la diplomacia norcoreana en cumbres internacionales y visitas de alto nivel.

Luto oficial en Pionyang

En la capital norcoreana se vivió un ambiente de luto controlado. El máximo dirigente depositó flores y guardó silencio ante los restos de Kim Yong-nam. Fuentes oficiales destacaron su lealtad inquebrantable a los tres líderes que conoció: Kim Il-sung, Kim Jong-il y Kim Jong-un. Nunca fue purgado, un récord en un sistema donde las caídas en desgracia son habituales.

Nacido en 1928 bajo la ocupación japonesa, Kim Yong-nam escaló desde el Ministerio de Asuntos Exteriores hasta convertirse en el viajero oficial del régimen. Su agenda incluyó decenas de países y encuentros con mandatarios que jamás pisaron Pionyang.

El legado diplomático de Kim Yong-nam

Kim Yong-nam representó a Corea del Norte en momentos clave. En 2018 encabezó la delegación a los Juegos Olímpicos de Invierno en Pyeongchang, donde se reunió con el presidente surcoreano Moon Jae-in. Aquel viaje simbolizó un breve deshielo intercoreano que hoy parece lejano.

Relaciones con China y Corea del Sur

Beijing lo consideró “un viejo amigo”. La portavoz Mao Ning transmitió condolencias y resaltó su aporte a la alianza sino-norcoreana. Desde Seúl, el ministro de Unificación Chung Dong-young recordó los diálogos pasados y extendió respetos. Ambos gestos confirman que Kim Yong-nam era el único canal aceptable para interlocutores externos.

Expertos como Michael Madden, del Centro Stimson, subrayan su red de contactos en el servicio exterior. Aunque carecía de poder real, su firma aparecía en tratados y su presencia legitimaba acuerdos. Kim Yong-nam fue, en palabras de analistas, el “embajador eterno” del régimen.

Corea del Norte sin jefe ceremonial

Desde su retiro en 2019, el puesto quedó vacante. La Constitución norcoreana mantiene la figura, pero Kim Jong-un concentra todos los títulos ejecutivos. El fallecimiento de Kim Yong-nam cierra definitivamente el capítulo de jefes de Estado no hereditarios.

En Seúl y Washington se interpreta como señal de mayor aislamiento. Sin un veterano como Kim Yong-nam, las puertas diplomáticas se estrechan. Analistas consultados por medios internacionales coinciden en que su ausencia complica cualquier futuro diálogo.

La prensa estatal norcoreana dedicó amplios espacios a su biografía, mientras agencias surcoreanas y chinas reprodujeron la nota. Observadores independientes, citados por think tanks estadounidenses, completan el retrato de un funcionario que sobrevivió siete décadas en la cúpula sin un solo tropiezo.

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