Choque diplomático México-Perú: claves 2022-2025

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Choque diplomático México-Perú estalla por asilo a Betssy Chávez

El choque diplomático México-Perú alcanzó su punto más crítico este noviembre de 2025 cuando Lima anunció la ruptura total de relaciones tras conceder la embajada mexicana asilo político a la ex primera ministra Betssy Chávez, procesada por el intento de golpe de Estado de Pedro Castillo en diciembre de 2022. México calificó la medida peruana de “excesiva y desproporcionada”, reafirmando su tradición humanista de asilo que, según la SRE, se apega estrictamente al derecho internacional.

Este nuevo capítulo del choque diplomático México-Perú revive tres años de desencuentros que comenzaron cuando Andrés Manuel López Obrador tildó de “espurio” al gobierno de Dina Boluarte. Desde entonces, el intercambio de declaraciones hostiles, expulsiones y retiros de personal han convertido la relación bilateral en un iceberg diplomático.

Expulsión del embajador y congelamiento de lazos

En diciembre de 2022, el gobierno de Boluarte expulsó al embajador Pablo Monroy tras las críticas de AMLO. México respondió reduciendo su legación a encargado de negocios, nivel que se mantuvo hasta la ruptura formal. El Congreso peruano declaró “persona non grata” a López Obrador en 2023 y ahora propone lo mismo contra Claudia Sheinbaum por reiterar que la destitución de Castillo fue un golpe de Estado.

Sheinbaum, en rueda de prensa matutina, insistió: “Nuestra solidaridad siempre con el presidente Castillo”. Palabras que Lima interpreta como injerencia y que alimentan el choque diplomático México-Perú semana tras semana.

Pedro Castillo: epicentro del conflicto

El choque diplomático México-Perú gira en torno a la figura de Pedro Castillo. Tras su fallido autogolpe y detención, México otorgó asilo a su esposa Lilia Paredes y a sus dos hijos en diciembre de 2022. Los tres residen en la Ciudad de México bajo protección oficial. El mismo refugio se extendió ahora a Betssy Chávez, quien salió de prisión en septiembre de 2025 para enfrentar juicio en libertad y, días después, ingresó a la sede diplomática mexicana en Lima.

Perú argumenta que el asilo viola la Convención de Caracas de 1954 al tratarse de delitos comunes. México contraargumenta que los cargos son políticos y que la persecución judicial responde a revanchismo. Este pulso jurídico ha escalado el choque diplomático México-Perú hasta niveles inéditos en la región.

Línea cronológica del deterioro

7 dic 2022: Castillo disuelve el Congreso; es detenido horas después.

8 dic 2022: AMLO lamenta “golpe blando” y ofrece asilo a la familia.

23 dic 2022: Expulsión del embajador Monroy.

Feb 2023: Congreso peruano declara non grato a AMLO.

Abr 2024: Asalto ecuatoriano a embajada mexicana alarma a Lima.

Oct 2025: Dina Boluarte deja el cargo; José Jerí asume interinamente.

3 nov 2025: Asilo a Chávez; Perú rompe relaciones.

Claudia Sheinbaum hereda la crisis

La presidenta Sheinbaum recibió un expediente bilateral en llamas. Lejos de desescalar, ha duplicado la apuesta: “México no renunciará a su política de asilo”, declaró el 4 de noviembre. El Congreso peruano respondió acelerando la moción para declararla non grata, medida simbólica pero de alto voltaje mediático que profundiza el choque diplomático México-Perú.

En paralelo, la SRE prepara una queja ante la Corte Interamericana y la OEA, replicando la estrategia usada contra Ecuador. Analistas advierten que, sin mediación de terceros, el choque diplomático México-Perú podría contagiar foros como la CELAC o la Alianza del Pacífico.

Voces expertas coinciden en el riesgo regional

Académicos de la UNAM y del Instituto de Estudios Peruanos señalan que el precedente ecuatoriano inhibe un asalto físico, pero no descartan más sanciones económicas o suspensión de vuelos. El canciller Hugo de Zela tranquilizó: “Perú respetará la inviolabilidad de la embajada”, declaración que evitó una escalada inmediata.

Sombra de Ecuador planea sobre Lima

El recuerdo del allanamiento quiteño en abril de 2024 pesa en cada decisión. México rompió con Ecuador y demandó ante La Haya; Perú, consciente del costo, optó por la ruptura formal sin irrumpir. Aun así, el fantasma de un segundo asalto latinoamericano mantiene en vilo a la comunidad diplomática.

Organismos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han elogiado la tradición mexicana de asilo, mientras critican la persecución de opositores peruanos. Reportes de EFE desde Lima detallan filas de manifestantes frente a la embajada mexicana exigiendo la entrega de Chávez, escena que se repite desde hace 48 horas.

En México, columnas de opinión en medios nacionales destacan que defender a Castillo y sus aliados responde a principios constitucionales, no a afinidad ideológica. Analistas consultados por agencias internacionales coinciden en que el choque diplomático México-Perú durará al menos hasta el cambio de gobierno limeño en 2026.

Fuentes periodísticas peruanas cercanas al Congreso filtraron que la moción contra Sheinbaum se votará la próxima semana. Mientras, en Palacio Nacional ya preparan el discurso de respuesta. El choque diplomático México-Perú no cede y amenaza con redefinir el mapa de alianzas en América Latina.