Betssy Chávez aspira a presidencia y rompe Perú-México

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Betssy Chávez: de fiel aliada de Castillo a asilada

Betssy Chávez, la ex primera ministra más leal al expresidente Pedro Castillo, se convirtió en el epicentro de una crisis diplomática sin precedentes. La política aimara, nacida en Tacna, saltó de congresista marxista a jefa del gabinete en apenas un año y hoy, asilada en la embajada mexicana, protagoniza la ruptura total entre Perú y México. Su nombre resuena como posible candidata presidencial para 2026 mientras el Poder Judicial la busca por incumplir comparecencias.

El salto meteórico en Perú Libre

Betssy Chávez irrumpió en 2021 como congresista por Perú Libre, el partido que llevó a Castillo al poder. Abogada de profesión, asumió primero Trabajo, luego Cultura y, en diciembre de 2022, la Presidencia del Consejo de Ministros. Solo 15 días duró en el cargo: el 7 de diciembre grabó desde palacio el mensaje con que Castillo intentó disolver el Congreso. Aunque ella jura que desconocía el contenido, la fiscalía la acusa de coautora del golpe fallido.

Prisión, huelgas de hambre y libertad vigilada

Detenida en 2023, Betssy Chávez pasó meses en la cárcel de Chorrillos denunciando torturas. Realizó varias huelgas de hambre que debilitaron su salud. El Tribunal Constitucional declaró arbitraria su prisión preventiva y ordenó su excarcelación el 4 de marzo de 2025. A cambio, el juez impuso 10 meses de impedimento de salida del país por “sospecha suficiente” de fuga.

La desaparición que encendió alarmas

Betssy Chávez asistía tres veces por semana a las audiencias orales. De pronto, la semana pasada dejó de aparecer. Su abogado Raúl Noblecilla insistió en que “no ha pensado irse afuera”. Sin embargo, el lunes 3 de noviembre se confirmó: la exministra se encuentra bajo asilo en la sede diplomática mexicana en Lima. México la protege argumentando persecución política; Perú lo califica de injerencia flagrante.

Betssy Chávez ya habla de presidencia 2026

Semanas antes de refugiarse, Betssy Chávez visitó un podcast y lanzó la bomba: “En los próximos años seré presidenta de Perú”. Su entorno confirma que prepara inscripción con un nuevo movimiento izquierdista. Analistas ven en ella la heredera natural del castillismo rural, pese a los 36 meses de juicio que aún enfrenta por rebelión y conspiración.

La ruptura diplomática exprés

El canciller peruano anunció el retiro inmediato del embajador y la expulsión del personal mexicano. México respondió congelando todo contacto bilateral. Es la segunda vez en tres años que ambos países rompen relaciones por el mismo motivo: primero fue el propio Castillo, acogido políticamente en 2022; ahora Betssy Chávez repite la jugada. Observadores recuerdan que México mantiene asilo a exfuncionarios peruanos desde el fallido autogolpe.

¿Persecución o impunidad?

Para el oficialismo limeño, Betssy Chávez burla a la justicia al ampararse en inmunidad extraterritorial. Para la izquierda andina, es víctima de lawfare. Organismos internacionales siguen de cerca el caso: Amnistía Internacional mencionó “irregularidades procesales” en su detención inicial, mientras la CIDH recibió denuncias de ambos lados.

En círculos diplomáticos se comenta que la decisión mexicana fue tomada en Los Pinos tras consultas directas con el equipo de Claudia Sheinbaum. Fuentes extraoficiales aseguran que el asilo se concedió en 48 horas récord.

Medios peruanos como El Comercio y Perú21 publicaron documentos del Poder Judicial que detallan la orden de captura inmediata. Al mismo tiempo, portales mexicanos destacan la tradición humanitaria de asilo que data de los años setenta.

Lo cierto es que Betssy Chávez, desde el interior de la embajada, ya graba mensajes para redes donde se presenta como “la próxima presidenta perseguida”. Su historia combina drama judicial, lealtad ideológica y ambición desmedida, todo en menos de 40 años de vida.