Caos electoral en Tanzania domina las elecciones presidenciales de 2025, donde protestas violentas, enfrentamientos con la policía y un inesperado apagón de internet han marcado el día de votación. En medio de una atmósfera cargada de tensión, miles de tanzanos acuden a las urnas para decidir el futuro de su nación, pero el desorden amenaza con socavar la legitimidad del proceso. La presidenta Samia Suluhu Hassan, candidata a la reelección, enfrenta no solo a rivales políticos sino a un pueblo descontento que expresa su frustración en las calles de Dar es Salam y otras ciudades clave.
Protestas y Violencia Irrumpen en el Día de las Elecciones Presidenciales en Tanzania
Las elecciones presidenciales en Tanzania han sido escenario de graves incidentes desde la apertura de los colegios electorales a las 07:00 horas. En barrios como Ubungo y Kinara, en la capital económica Dar es Salam, grupos de manifestantes han chocado frontalmente con las fuerzas de seguridad, generando escenas de caos que han paralizado el proceso en varias zonas. Testigos oculares reportan que la policía ha respondido con contención, pero el ambiente se ha vuelto cada vez más volátil, con reportes iniciales de al menos una estación del sistema de transporte rápido (BRT) incendiada por los disturbios.
Destrucción de Urnas y Retrasos en Colegios Electorales
En varios centros de votación, el caos electoral en Tanzania ha escalado a actos de sabotaje directo. Videos circulando en redes sociales muestran a individuos irrumpiendo en instalaciones electorales, destruyendo materiales de votación y robando urnas enteras. En el Bragging Center, por ejemplo, la jornada comenzó con más de una hora de demora debido a la entrega tardía de suministros esenciales, lo que ha generado una ola de frustración entre los electores. Esta interrupción no solo afecta la participación ciudadana, sino que plantea interrogantes sobre la integridad del voto en un país donde la democracia ha sido históricamente cuestionada.
La Comisión Nacional Electoral Independiente (INEC) ha prometido resultados en las próximas 72 horas, pero con estos incidentes, la confianza en el sistema se ve seriamente comprometida. Los 37.6 millones de votantes registrados, de una población superior a los 62 millones, enfrentan un panorama incierto donde el acceso a la información se ve limitado por el apagón de internet, un factor que agrava el descontento generalizado.
Apagón de Internet: Una Herramienta de Control en Medio del Caos Electoral
El apagón de internet en Tanzania durante las elecciones presidenciales ha sido uno de los elementos más controvertidos del día. Sin acceso a la red, los ciudadanos no pueden verificar información en tiempo real ni denunciar irregularidades de manera inmediata, lo que muchos observadores internacionales ven como una táctica deliberada para silenciar voces disidentes. Este corte, que afecta tanto a la telefonía móvil como a las conexiones fijas, coincide con los picos de protestas, sugiriendo una conexión directa con los esfuerzos por mantener el orden en un contexto de alta polarización política.
Impacto en la Vida Cotidiana y la Movilización Social
Más allá de los colegios electorales, el caos electoral en Tanzania se extiende a la rutina diaria. En barrios como Goba, Kinzudi y Lastanza, los comercios han cerrado sus puertas por temor a más violencia, mientras que el transporte público y privado ha disminuido drásticamente. Conductores de mototaxis, como Juma Awadhi, describen un día "muy lento" en las calles, donde la habitual vitalidad de Dar es Salam ha dado paso a un silencio opresivo. Este escenario no solo reduce la afluencia a las urnas, sino que limita la capacidad de los votantes para organizarse y responder a los eventos en curso.
Expertos en derechos humanos señalan que el apagón de internet podría violar estándares internacionales de libertad de expresión, especialmente en un momento tan crítico como las elecciones presidenciales en Tanzania. La medida, aunque no oficialmente confirmada como gubernamental, recuerda tácticas empleadas en otros países africanos durante procesos electorales controvertidos, donde el control de la información se convierte en un arma política.
Contexto Político: La Ausencia de Opositores y el Legado de Magufuli
El panorama de las elecciones presidenciales en Tanzania está marcado por la hegemonía del Partido de la Revolución (CCM), que ha gobernado ininterrumpidamente desde la independencia en 1961, fusionado previamente con la Unión Nacional Africana de Tanganica (TANU). Samia Suluhu Hassan, de 65 años, asumió la presidencia tras la muerte repentina de John Magufuli en 2021, de quien era vicepresidenta. Hoy, Hassan votó en la aldea de Chamwino, en la región central de Dodoma, proyectando una imagen de calma en medio del torbellino nacional.
La Contienda Limitada y las Detenciones Políticas
Sin embargo, la contienda carece de verdadero pluralismo. De los 17 candidatos en la papeleta, la mayoría son figuras menores, ya que los dos principales opositores han sido marginados: Tundu Lissu, líder del Partido de la Democracia y el Progreso (Chadema), languidece en prisión preventiva desde su arresto en abril, mientras que Luhaga Mpina, de la Alianza para el Cambio y la Transparencia (ACT-Wazalendo), vio rechazada su candidatura por la INEC. Esta exclusión ha alimentado las protestas, con manifestantes exigiendo elecciones libres y justas, un reclamo que resuena en un país donde la represión política ha sido una constante bajo el régimen de CCM.
Los tanzanos no solo eligen al jefe de Estado para un mandato de cinco años renovable una vez, sino también a los 264 miembros de la Asamblea Nacional, incluyendo representantes de la parte continental y de la isla de Zanzíbar. Con 99,895 colegios electorales abiertos, la participación es clave, pero el caos electoral en Tanzania, combinado con la violencia electoral y los retrasos en votación, podría llevar a una abstención masiva o a resultados impugnados internacionalmente.
Reacciones Internacionales y el Futuro Incierto de la Democracia Tanzana
A nivel global, organizaciones como la Unión Africana y la Comunidad de Estados de África Oriental han instado a la calma y al respeto al proceso, aunque voces críticas en foros como la ONU destacan la necesidad de monitoreo independiente. El apagón de internet ha complicado el trabajo de observadores, quienes dependen de reportes en tiempo real para documentar irregularidades. En este contexto, el caos electoral en Tanzania no es un incidente aislado, sino un síntoma de tensiones acumuladas durante años de autoritarismo disfrazado de estabilidad.
La presidenta Hassan, al votar, enfatizó la importancia de la unidad nacional, pero sus palabras contrastan con la realidad en las calles. Analistas predicen que, independientemente del ganador, las elecciones presidenciales en Tanzania dejarán un legado de desconfianza, con posibles desafíos legales y más protestas en los días venideros. La destrucción de urnas y los enfrentamientos policiales ya han manchado lo que debería ser una celebración democrática.
En las regiones más remotas, donde la votación ha transcurrido con relativa normalidad, los electores expresan esperanza en un cambio, pero el eco de Dar es Salam se siente en todo el país. El cierre de los colegios está programado para las 16:00 horas, pero extenderse podría ser necesario en áreas afectadas por los retrasos.
Como se ha reportado en coberturas de agencias internacionales como EFE, que han documentado estos eventos desde el terreno, el día ha sido testigo de un Tanzania dividido. Observadores independientes coinciden en que el apagón de internet y la violencia electoral no son meras coincidencias, sino elementos que podrían definir el rumbo político del país por años. Fuentes locales, accesibles a través de canales diplomáticos, subrayan la urgencia de una investigación transparente para restaurar la fe en las instituciones.
