Expertos descartan que Donald Trump gane el Premio Nobel de la Paz en 2025, calificando sus posibilidades como remotas pese a las nominaciones y sus esfuerzos diplomáticos. Esta evaluación surge en un momento de alta expectativa por el anuncio del galardón, programado para este viernes, donde el Comité Nobel Noruego prioriza contribuciones duraderas a la paz mundial. La candidatura de Trump, impulsada por aliados políticos y sus propias declaraciones, genera debate sobre los criterios que definen un verdadero pacificador en la era contemporánea.
La trayectoria diplomática de Trump bajo escrutinio
Donald Trump ha posicionado su legado en política exterior como un argumento clave para aspirar al Nobel de la Paz. Desde su primer mandato, el expresidente ha reivindicado logros como los Acuerdos de Abraham, que normalizaron relaciones entre Israel y varios países árabes en 2020. Sin embargo, expertos en relaciones internacionales sostienen que estos avances, aunque notables, carecen de la profundidad requerida por el comité noruego. El enfoque de Trump en victorias rápidas contrasta con la preferencia del Nobel por iniciativas sostenidas que aborden raíces profundas de los conflictos.
Nominaciones de alto perfil y sus limitaciones
Entre las nominaciones recibidas por Trump destaca la presentada por la congresista republicana Claudia Tenney de Nueva York, quien lo propuso en diciembre por su rol en los Acuerdos de Abraham. Otras menciones, como las del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el gobierno de Pakistán, llegaron después de la fecha límite del 1 de febrero, lo que las invalida formalmente para el ciclo de 2025. A pesar de esto, las casas de apuestas colocan a Trump entre los favoritos, impulsadas por su visibilidad mediática más que por un consenso académico o diplomático sólido.
El Comité Nobel, compuesto por cinco miembros designados por el Parlamento noruego, opera en sesiones a puerta cerrada, evaluando candidaturas con base en la promoción de la fraternidad entre naciones y el fortalecimiento de instituciones multilaterales. Aquí, el historial de Trump genera divisiones: mientras algunos elogian su pragmatismo en negociaciones directas, otros critican su escepticismo hacia organismos como la ONU, lo que podría interpretarse como un obstáculo para el espíritu del premio.
Opiniones expertas: ¿Por qué expertos descartan el Nobel para Trump?
Expertos descartan el Nobel de la Paz para Trump en 2025 argumentando que sus intervenciones, aunque impactantes, no han demostrado durabilidad a largo plazo. Theo Zenou, historiador e investigador asociado en la Henry Jackson Society, enfatiza esta distinción: "Hay una gran diferencia entre lograr que los combates se detengan a corto plazo y resolver las causas fundamentales del conflicto". Zenou añade que la indiferencia de Trump hacia el cambio climático, visto por muchos como el mayor desafío a la paz global, choca frontalmente con los valores del comité.
Retórica y presión política como factores en contra
La franqueza de Trump sobre su merecimiento del premio también juega en su desventaja. En discursos recientes ante la ONU y líderes militares, ha afirmado que "todos dicen que debería recibir el Premio Nobel de la Paz" y que ha "terminado con siete guerras". Nina Græger, directora del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo, califica estas declaraciones como contraproducentes: "Su retórica no apunta a una perspectiva pacífica", y advierte que el comité evita cualquier percepción de ceder a presiones políticas, recordando las críticas al otorgamiento del premio a Barack Obama en 2009 por su prematuridad.
En este contexto, expertos descartan que el comité priorice nominaciones impulsadas por cabildeo partidista sobre esfuerzos institucionales silenciosos. El Nobel valora constructores de puentes que encarnen la cooperación internacional y la reconciliación, cualidades que, según analistas, no se alinean con el estilo confrontacional de Trump. Su propuesta reciente para mediar en el conflicto entre Israel y Hamás en Gaza, aunque ambiciosa, se percibe como una jugada electoral más que como un compromiso perdurable.
Criterios del Nobel: Durabilidad sobre victorias efímeras
El Premio Nobel de la Paz, establecido por la voluntad de Alfred Nobel, busca reconocer contribuciones que reduzcan tensiones globales de manera perdurable. Expertos descartan el Nobel para Trump en 2025 porque sus logros diplomáticos, como la mediación en Corea del Norte o los pactos en Oriente Medio, no han evitado recaídas en la inestabilidad regional. En contraste, laureados previos como la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares en 2017 o Juan Manuel Santos en 2016 destacaron por procesos exhaustivos y multilaterales.
El rol del cambio climático en la evaluación
Un aspecto crucial que inclina la balanza en contra de Trump es su postura negacionista sobre el cambio climático. Zenou lo resume sin ambages: "No creo que otorguen el premio más prestigioso del mundo a alguien que no cree en el cambio climático". Para el comité, el calentamiento global representa una amenaza existencial a la paz, y la indiferencia hacia tratados como el de París socava cualquier reclamo de Trump a ser un agente de armonía planetaria. Esta desconexión subraya por qué expertos descartan sus chances, priorizando candidatos alineados con agendas globales sostenibles.
Además, la nominación propia no es posible, y las impulsadas por aliados como Tenney o Netanyahu se ven como extensiones de alianzas políticas más que como endosos imparciales. El comité, sensible a precedentes controvertidos, busca evitar controversias que diluyan el prestigio del galardón. En este sentido, la visibilidad de Trump en apuestas y medios contrasta con la discreción que valora el proceso noruego.
La expectativa por el anuncio del Nobel crece mientras se revelan otros premios esta semana: medicina el lunes, física el martes, química el miércoles y literatura el jueves. El de economía cerrará el ciclo el 13 de octubre. En medio de este ritual anual, la candidatura de Trump sirve como espejo de las divisiones en la diplomacia contemporánea, donde el espectáculo choca con la sustancia.
Expertos descartan el Nobel de la Paz para Trump en 2025 no solo por la falta de durabilidad en sus iniciativas, sino por un desajuste fundamental con los ideales del premio. Mientras Trump presume de haber evitado guerras, analistas recuerdan que la paz verdadera trasciende cese de fuegos temporales y exige compromiso con causas globales como el medio ambiente y la multilateralidad.
En conversaciones informales con observadores del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo, se menciona que figuras como Græger ven en el historial de Trump un patrón de transacciones en lugar de transformaciones. Del mismo modo, investigadores de la Henry Jackson Society, como Zenou, destacan cómo su escepticismo climático aleja al expresidente de la visión nobeliana de fraternidad universal.
Finalmente, reportes de Associated Press subrayan que, pese a nominaciones tardías de Netanyahu y Pakistán, el comité se apega a plazos estrictos, reforzando la percepción de que las chances de Trump son, en palabras de veteranos, una mera especulación de fin de año.
