La lista de empresas en Cisjordania ocupada ha sido actualizada por la Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, incorporando 68 nuevas firmas procedentes de 11 países distintos, lo que eleva el total a 158 entidades involucradas en actividades relacionadas con asentamientos ilegales israelíes. Esta medida, de carácter puramente informativo, busca sensibilizar sobre las implicaciones en derechos humanos y promover la responsabilidad corporativa en zonas de conflicto. La actualización refleja un escrutinio más profundo de operaciones empresariales que, según la ONU, contribuyen a violaciones del derecho internacional humanitario.
Desde su creación en 2016 por mandato del Consejo de Derechos Humanos, la lista de empresas en Cisjordania ocupada se ha convertido en un instrumento clave para monitorear el impacto de las actividades económicas en territorios palestinos. En esta versión de 2025, se priorizaron sectores como la construcción, la inmobiliaria y la minería, donde se detectaron patrones de apoyo a la expansión de asentamientos considerados ilegales por la comunidad internacional. De las 596 empresas reportadas en 2024, solo se pudo analizar alrededor de un tercio, pero todas las evaluadas recibieron notificación previa y oportunidad de colaboración, garantizando un proceso transparente.
Actualización de la lista de empresas en Cisjordania ocupada: Detalles clave
Entre las adiciones más notables a la lista de empresas en Cisjordania ocupada destacan firmas especializadas en infraestructuras y servicios digitales. Por ejemplo, plataformas de reserva como Expedia, Airbnb y Booking.com, todas de origen estadounidense, han sido incluidas por sus listados de propiedades en asentamientos. De igual modo, la compañía Motorola Solutions, también de EE.UU., figura por suministros de equipos de vigilancia y comunicaciones utilizados en zonas restringidas. En el ámbito europeo, empresas francesas como Egis y su filial ferroviaria aparecen por su rol en proyectos de transporte que conectan Jerusalén con territorios ocupados.
España contribuye con cuatro empresas a esta lista de empresas en Cisjordania ocupada, principalmente vinculadas a la construcción de redes ferroviarias y tranvías en Jerusalén Este. Estas firmas han participado en obras que facilitan la movilidad entre áreas israelíes y asentamientos, lo que la ONU califica como un facilitador indirecto de la ocupación. Reino Unido aporta dos entidades: JCB, conocida por maquinaria pesada de construcción, y Greenkote, involucrada en recubrimientos para infraestructuras. Francia y otros países como Portugal, Canadá, Alemania, China, Luxemburgo y Países Bajos suman presencias aisladas, pero significativas, en sectores como la minería y la extracción de recursos naturales.
El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, enfatizó en su declaración que "las empresas deben asumir responsabilidades y cumplir con la debida diligencia para evitar contribuir a abusos de derechos humanos". Esta actualización no impone sanciones directas, pero insta a los gobiernos de los 11 países implicados a implementar remedios efectivos para cualquier violación vinculada a sus jurisdicciones. La lista excluye explícitamente actividades en Gaza, centrándose en Cisjordania, donde los asentamientos han sido declarados ilegales por resoluciones de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de la ONU.
Impacto de las actividades empresariales en asentamientos ilegales
Las operaciones incluidas en la lista de empresas en Cisjordania ocupada abarcan un espectro amplio de actividades prohibidas bajo el derecho internacional. Estas van desde el suministro de materiales de construcción para viviendas en asentamientos, hasta la demolición de propiedades palestinas, la provisión de servicios de seguridad privada y el explotación de recursos hídricos y minerales en tierras ancestrales. La minería, en particular, ha ganado relevancia en esta actualización, con empresas dedicadas a la extracción de áridos y metales que alimentan la industria de la construcción en zonas ocupadas, exacerbando tensiones locales y desplazamientos forzados.
Empresas de construcción y su rol en la expansión territorial
En el subsector de la construcción, varias de las nuevas entradas en la lista de empresas en Cisjordania ocupada provienen de multinacionales que han licitado en proyectos israelíes. Por instancia, firmas españolas han invertido en la ampliación de la red de tranvía de Jerusalén, un sistema que no solo une barrios históricos sino que también integra asentamientos periféricos, facilitando su normalización. Esta integración urbana, según informes de la ONU, socava el principio de no reconocimiento de la ocupación y complica futuras negociaciones de paz. De manera similar, la maquinaria de JCB ha sido documentada en sitios de demolición, donde se han arrasado olivares y hogares palestinos para dar paso a nuevas urbanizaciones.
La inmobiliaria también emerge como un foco crítico, con agencias que promocionan alquileres y ventas en complejos residenciales dentro de asentamientos. Estas prácticas no solo generan ingresos sustanciales, sino que también atraen a poblaciones civiles israelíes, consolidando la presencia demográfica en territorios disputados. La ONU ha documentado cómo tales iniciativas contribuyen a la fragmentación del territorio palestino, limitando la viabilidad de un estado contiguo y soberano.
Minería y explotación de recursos: Un nuevo énfasis en la lista
Otro aspecto destacado en esta actualización de la lista de empresas en Cisjordania ocupada es el énfasis en la minería. Empresas de países como China y Alemania han sido agregadas por su participación en canteras que extraen piedra caliza y otros materiales esenciales para la edificación. Estas operaciones no solo alteran el paisaje geológico, sino que también contaminan acuíferos compartidos, afectando el acceso al agua de comunidades palestinas cercanas. La ONU subraya que tales extracciones violan el principio de usufructo temporal de los recursos en territorios ocupados, reservado exclusivamente para necesidades de la población local.
En total, Israel domina la lista con 138 empresas, la mayoría locales pero con ramificaciones globales. Estados Unidos sigue con seis, incluyendo gigantes tecnológicos y de servicios. Esta distribución geográfica ilustra cómo la economía global se entrelaza con dinámicas de conflicto, donde decisiones corporativas en Nueva York o Madrid repercuten en valles de Cisjordania.
Contexto histórico y futuro de la lista de empresas en Cisjordania ocupada
La lista de empresas en Cisjordania ocupada surgió como respuesta a la Resolución 31/36 del Consejo de Derechos Humanos, que demandaba un informe sobre el rol empresarial en la perpetuación de la ocupación. Versiones previas, en 2020 y 2023, ya habían expuesto patrones similares, pero esta iteración incorpora lecciones de auditorías más rigurosas. Siete empresas fueron removidas: la francesa Alstom por cesar operaciones controvertidas, y eDreams ODIGEO, ahora con sede en España, por reestructuraciones que la eximen de actividades directas.
Mirando hacia adelante, la próxima actualización se centrará en el sector de la seguridad, donde empresas de vigilancia y armamento podrían enfrentar mayor escrutinio. Mientras tanto, voces palestinas, como las del gobierno en Ramala, han recordado demandas de indemnizaciones por daños causados, un eco de advertencias emitidas en 2020. Esta evolución subraya la persistencia del conflicto, donde herramientas como la lista de empresas en Cisjordania ocupada sirven no solo para documentar, sino para catalizar cambios en cadenas de suministro globales.
La implicancia más amplia de esta lista radica en su potencial para influir en políticas nacionales. Países como España y Francia, con exposiciones notables, podrían ver presiones de inversores éticos para desvincularse de proyectos controvertidos. En un mundo interconectado, ignorar estas alertas no solo arriesga reputaciones corporativas, sino que también perpetúa ciclos de inestabilidad regional.
En discusiones recientes sobre el tema, se ha mencionado que informes de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos proporcionan datos detallados sobre cada inclusión, basados en evidencias recopiladas de fuentes locales y observadores internacionales. Además, declaraciones de Volker Türk en foros como el Consejo de Derechos Humanos resaltan la urgencia de la diligencia corporativa, recordando resoluciones previas de la Asamblea General. Finalmente, análisis de EFE en coberturas pasadas contextualizan cómo estas actualizaciones se alinean con mandatos de 2016, ofreciendo una visión continua de las dinámicas en Cisjordania.


