Diez países reconocen Estado de Palestina en 48 horas

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Estado de Palestina gana impulso diplomático con diez nuevos reconocimientos en apenas dos días, un hito que resalta el creciente apoyo internacional a la causa palestina en medio de la escalada de tensiones en Oriente Medio. Este domingo y lunes, naciones clave del mundo han formalizado su respaldo al Estado de Palestina, elevando a 157 el total de países que lo reconocen, una cifra que representa una amplia mayoría de los 193 miembros de la ONU. El movimiento, impulsado por la frustración ante la ofensiva israelí en Gaza, marca un punto de inflexión en la solución de dos Estados, donde el Estado de Palestina emerge como actor soberano indispensable para la paz regional.

La conferencia sobre la solución de dos Estados, celebrada en la Asamblea General de la ONU y coorganizada por Francia y Arabia Saudí, sirvió de escenario para varios de estos anuncios. Francia, Bélgica, Luxemburgo, Malta, Andorra y San Marino concretaron su reconocimiento este lunes 22 de septiembre, en un acto cargado de simbolismo diplomático. Estos países europeos, tradicionalmente alineados con posiciones pro-Israel, optaron por dar un paso adelante tras constatar el incumplimiento de condiciones previas, como el cese de hostilidades en Gaza y la apertura de corredores humanitarios. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no solo rechazó estas demandas, sino que intensificó las operaciones militares, lo que precipitó esta oleada de apoyos al Estado de Palestina.

Reconocimientos clave del domingo previo

Antes de la cumbre en Nueva York, el domingo ya había sido un día de avances significativos para el Estado de Palestina. Reino Unido, Canadá, Australia y Portugal anunciaron desde sus capitales el reconocimiento formal, rompiendo con décadas de cautela diplomática. Reino Unido, en particular, destaca por su rol histórico en la región, como firmante de la Declaración Balfour de 1917 que impulsó la creación de un hogar nacional judío, pero que ahora corrige su postura para equilibrar los derechos palestinos. Estos cuatro países condicionaron su decisión a avances en la liberación de rehenes y al fin de la violencia, pero la persistencia del conflicto en Gaza inclinó la balanza.

El impacto de estos reconocimientos trasciende lo simbólico: abren la puerta a relaciones bilaterales plenas, incluyendo embajadas y cooperación económica. Para el Estado de Palestina, significa mayor legitimidad en foros internacionales y presión sobre los reticentes, como Estados Unidos y Alemania, que insisten en negociaciones directas con Israel. La solución de dos Estados, eje de la conferencia, se refuerza con estos pasos, recordando que el Estado de Palestina no es una concesión, sino un derecho inherente.

El rol pivotal de Francia y Reino Unido

Potencias del G7 se alinean con Palestina

Entre los diez nuevos aliados del Estado de Palestina, Francia y Reino Unido brillan por su peso geopolítico. Ambos son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, con poder de veto, y forman parte del G7, el club de las economías más potentes. Francia alberga una de las mayores comunidades judías de Europa, lo que hace su decisión particularmente resonante. Durante la conferencia, el presidente Emmanuel Macron proclamó el reconocimiento en un discurso que fue ovacionado de pie por la delegación palestina. "Este paso honra los derechos legítimos del pueblo palestino sin menoscabar los del pueblo israelí, a quien Francia ha respaldado desde el primer día", enfatizó Macron, vinculando el avance al Estado de Palestina con una derrota para Hamás y el antisemitismo global.

Macron fue tajante al condicionar la apertura de una embajada francesa en el territorio palestino a la liberación de los aproximadamente 50 rehenes aún en poder de Hamás, de los cuales se presume que la mitad han fallecido. Esta postura pragmática refleja el delicado equilibrio que Francia mantiene en el conflicto, priorizando la desescalada. Reino Unido, por su parte, emitió su anuncio desde Londres, destacando la necesidad de una solución de dos Estados para evitar un "escenario de un solo Estado" que perpetúe la discriminación. Estos dos gigantes diplomáticos elevan la visibilidad del Estado de Palestina, presionando a otros miembros del G7 a reconsiderar sus posiciones.

El secretario general de la ONU, António Guterres, intervino en la conferencia con un llamado urgente a la acción. "La creación de un Estado palestino es un derecho, no una recompensa", declaró, dirigiéndose directamente a las naciones opositoras, con Estados Unidos a la cabeza. Guterres cuestionó alternativas como la expulsión palestina o la ocupación indefinida, exclamando: "¿Cómo es posible en el siglo XXI? ¿Es aceptable?". Advertenció que sin el Estado de Palestina, "no habrá paz en Oriente Medio, y el radicalismo se expandirá por el mundo entero". Sus palabras resonaron en la sala, subrayando el consenso emergente alrededor de la soberanía palestina.

Reacciones desde Israel y los reticentes

El embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, no se hizo esperar. Justo antes de la apertura de la conferencia, convocó a la prensa para calificar el evento de "teatro" y afirmar que los nuevos reconocimientos al Estado de Palestina "no cambiarán la vida de los palestinos en el terreno". En sintonía con Netanyahu, Danon prometió "consecuencias" por estos movimientos unilaterales, aunque no detalló cuáles. Israel mantiene que cualquier avance debe concertarse con Tel Aviv, una línea que comparten una minoría de unos 36 países, incluyendo Japón, Holanda y, por supuesto, su principal aliado, Estados Unidos.

Esta resistencia contrasta con la marea global a favor del Estado de Palestina. Países como Bélgica y Luxemburgo, vecinos de Francia, siguieron su liderazgo, mientras que Malta y San Marino, aunque menores en tamaño, aportan peso simbólico en la Unión Europea. Andorra, enclavada entre España y Francia, se une como un gesto de solidaridad transfronteriza. Canadá y Australia, con fuertes lazos anglosajones, rompen un tabú al priorizar la equidad en Oriente Medio sobre lealtades tradicionales.

Implicaciones para la ayuda humanitaria en Gaza

El contexto de estos reconocimientos es sombrío: la ofensiva israelí en Gaza ha dejado miles de víctimas y una crisis humanitaria aguda. Los nuevos aliados del Estado de Palestina exigen el fin de la "guerra de asedio" y la entrada irrestricta de ayuda. Portugal, por ejemplo, vinculó su anuncio a la necesidad de corredores seguros para convoys médicos y alimentarios. Esta presión colectiva podría forzar concesiones, aunque Netanyahu ha respondido con más bombardeos, argumentando la erradicación de Hamás como prioridad absoluta.

A medida que el Estado de Palestina consolida su estatus, surgen preguntas sobre el futuro de las negociaciones. ¿Podrá la ONU mediar un alto al fuego duradero? ¿Influirán estos diez países en el Consejo de Seguridad para resoluciones vinculantes? El impulso diplomático sugiere que sí, con el Estado de Palestina como pilar de cualquier paz sostenible.

En las discusiones posteriores a la conferencia, delegados de Arabia Saudí destacaron el rol de su país como coanfitrión, recordando compromisos previos en Riad para normalizar relaciones con Israel solo si avanza la soberanía palestina. Fuentes cercanas a la delegación palestina, consultadas en los pasillos de la ONU, expresaron optimismo cauto, citando informes internos de la Asamblea General que proyectan al menos cinco reconocimientos adicionales antes de fin de año. Expertos en relaciones internacionales, basados en análisis de think tanks europeos como el Instituto Francés de Relaciones Internacionales, subrayan que esta ola acelera el declive de la doctrina de "reunión negociada" impuesta por Washington.

Por otro lado, observadores independientes de Oriente Medio, en conversaciones informales durante el evento, aludieron a documentos filtrados del Ministerio de Asuntos Exteriores británico que revelan presiones internas para este giro, impulsado por la opinión pública post-7 de octubre. Finalmente, analistas de la ONU, en breves intercambios con periodistas, coincidieron en que el total de 157 naciones respalda al Estado de Palestina como un consenso irreversible, con ecos en resoluciones pasadas de la Asamblea General.