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Crisis de desnutrición en Gaza: hospital lucha por salvar vidas

La desnutrición en Gaza ha alcanzado niveles críticos, y el único hospital especializado en tratar esta condición, el Hospital de la Sociedad Benéfica de Amigos del Paciente en Ciudad de Gaza, se encuentra al borde del colapso. Este centro pediátrico, el único en el norte de la Franja que atiende casos de desnutrición, está desbordado por la llegada de madres agotadas y niños en condiciones extremas. La hambruna, agravada por el bloqueo y la ofensiva militar en la región, ha generado una crisis humanitaria que se cobra vidas diariamente, especialmente de los más pequeños. La situación pone en evidencia la urgencia de abordar la desnutrición en Gaza como un problema humanitario de primer orden.

En los pasillos del hospital, el panorama es desgarrador. Niños con ojos hundidos, cuerpos esqueléticos y brazos diminutos están conectados a goteros, muchos sostenidos por sus propias madres, quienes también padecen hambre extrema. La desnutrición en Gaza no discrimina: afecta a pacientes, familias e incluso al personal médico. El doctor Said Salah, director del hospital con más de dos décadas de experiencia en nutrición, describe la situación como algo nunca antes visto. Compara la crisis actual con hambrunas en otras regiones, pero subraya que en Gaza es un fenómeno inducido por la guerra y el bloqueo, no por causas naturales. La falta de alimentos, medicinas y combustible, impuesta desde octubre de 2023, ha generado un escenario donde la supervivencia depende de la caridad y de recursos cada vez más escasos.

El caso de Najah Abu Shahada, una joven madre de 19 años, ilustra la gravedad de la desnutrición en Gaza. Su bebé, descrito como “piel y huesos” al llegar al hospital, nació con un peso de 2,6 kilos, pero ahora apenas alcanza los tres. Najah, quien no ha comido en una semana, explica que la falta de alimentos básicos, como el pan, es una constante. Las familias dependen de comidas proporcionadas por organizaciones caritativas, pero estas no siempre llegan. La joven permanece en el hospital, temerosa de perder a su hijo, su único tesoro en medio de la adversidad. Historias como la de Najah se repiten en cada consulta, donde las enfermeras miden los brazos de los bebés con cintas métricas que marcan colores críticos: rojo para los casos más graves.

La desnutrición en Gaza no solo afecta a los pacientes, sino también al personal médico. El doctor Salah advierte que todos sus trabajadores están desnutridos, lo que compromete su capacidad para atender la creciente demanda. El Programa Mundial de Alimentos ha informado que solo puede proporcionar una comida diaria a los pacientes, dejando al personal sin apoyo alimenticio. Esta situación agrava la crisis, ya que los médicos y enfermeras, exhaustos y hambrientos, luchan por mantener el hospital operativo. La falta de recursos básicos, como leche en polvo para bebés, es otro golpe duro. En mayo, más de 5,000 niños menores de cinco años fueron tratados por desnutrición aguda en Gaza, de los cuales 600 presentaban casos graves, según datos de organismos internacionales.

El contexto de la desnutrición en Gaza está intrínsecamente ligado al bloqueo impuesto por Israel, que ha restringido la entrada de alimentos, medicinas y combustible desde el inicio de la ofensiva en 2023. Durante 11 semanas, entre marzo y mayo de 2025, no entró ningún camión de ayuda humanitaria, lo que disparó los casos de malnutrición. Aunque desde mayo se han canalizado algunos suministros a través de una fundación privada, las organizaciones humanitarias consideran que estas medidas son insuficientes. La ONU estima que se necesitan al menos 600 camiones diarios para alimentar a los 2,1 millones de habitantes de Gaza, pero el promedio actual apenas alcanza los 28. Esta disparidad ha llevado a una “hambruna masiva”, según un comunicado conjunto de más de 100 agencias humanitarias, incluyendo Save the Children y Médicos Sin Fronteras.

El impacto psicológico de la desnutrición en Gaza es tan devastador como el físico. Las madres, como Nura Hijazi, de 29 años, ven cómo sus hijos, antes llenos de energía, ahora no pueden caminar ni mantenerse en pie. La pequeña Aisha, de un año y ocho meses, es un ejemplo de cómo la falta de nutrientes ha transformado la vida de los niños. Los testimonios de los habitantes de Gaza reflejan un sentimiento de desesperanza: familias que no saben si comerán al final del día, niños que expresan deseos de “ir al cielo” porque allí no hay hambre. La combinación de bombardeos, desplazamientos forzados y la falta de acceso a alimentos ha creado un círculo vicioso de sufrimiento.

La comunidad internacional ha alzado la voz ante la crisis de desnutrición en Gaza. Informes de organizaciones humanitarias destacan que los almacenes en la Franja contienen toneladas de alimentos y suministros médicos, pero las restricciones impiden su distribución. Las agencias exigen un alto el fuego permanente, la reapertura de todos los cruces terrestres y una respuesta humanitaria liderada por la ONU. Mientras tanto, el hospital en Ciudad de Gaza sigue siendo un refugio precario para quienes luchan por sobrevivir. La muerte de bebés como Yahya al-Najjar, de cuatro meses, por desnutrición severa, es un recordatorio de la urgencia de actuar.

En conversaciones con trabajadores humanitarios en el terreno, se ha señalado que la desnutrición en Gaza no es solo una crisis de alimentos, sino también de acceso. Un médico local compartió que, tras jornadas agotadoras, no encuentra comida en los mercados, no por falta de dinero, sino por la ausencia total de provisiones. Las lágrimas de las madres rogando por leche para sus bebés son una constante en el hospital. Estas historias, recopiladas por organizaciones que trabajan en la zona, reflejan el colapso de un sistema que no logra responder a las necesidades básicas de la población.

Voces desde el terreno, como la de un trabajador humanitario que apoya a las familias desplazadas, subrayan que la desnutrición en Gaza es un problema que trasciende lo físico. Los niños, atrapados en un entorno de bombardeos y escasez, sufren un impacto emocional profundo. Las organizaciones que operan en la región han documentado cómo la falta de alimentos ha llevado a un aumento en los casos de ansiedad y desesperación entre los menores. Estas observaciones, compartidas por personal de ayuda, pintan un panorama sombrío de una crisis que no da tregua.

La información sobre la desnutrición en Gaza, recopilada por diversos grupos que trabajan en la Franja, coincide en la gravedad de la situación. Médicos, enfermeras y voluntarios que han estado en contacto con las familias afectadas destacan la necesidad de una acción inmediata. La comunidad internacional, según estos relatos, debe priorizar la apertura de canales humanitarios para evitar más pérdidas de vidas. Mientras tanto, el Hospital de la Sociedad Benéfica de Amigos del Paciente sigue siendo un símbolo de resistencia en medio de una tragedia que no parece tener fin.

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