Tensión diplomática entre México y El Salvador por un narcoavión cargado de cocaína

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El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y el secretario de Seguridad de México, Omar García Harfuch, protagonizaron un enfrentamiento público en redes sociales. Todo comenzó cuando México afirmó que una avioneta con casi media tonelada de cocaína, interceptada en Colima, provenía de El Salvador. Bukele desmintió rotundamente esta versión, generando una controversia que escaló a niveles diplomáticos.

El 3 de julio de 2025, autoridades mexicanas detectaron una aeronave sospechosa a 200 kilómetros al sur de San Salvador, según el Centro Nacional de Vigilancia y Protección del Espacio Aéreo. La avioneta fue seguida hasta una pista clandestina en Tecomán, Colima, donde se decomisaron 427 kilos de cocaína y se detuvo a tres mexicanos. Harfuch aseguró inicialmente que el avión venía de El Salvador, lo que desató la reacción inmediata del presidente salvadoreño.

Bukele, en un mensaje en la red social X, calificó de “falso” que la aeronave haya partido de su país. Argumentó que los radares salvadoreños no registraron ningún contacto aéreo en su espacio. Además, compartió un mapa de la trayectoria del avión, respaldado por datos de Costa Rica y Estados Unidos, que muestra que la aeronave voló sobre el océano Pacífico sin tocar territorio salvadoreño.

El presidente de El Salvador fue más allá y reveló los nombres de los detenidos: Leonardo Alonso Parra Pérez, José Adán Jalavera Ceballos y Felipe Villa Gutiérrez, todos de nacionalidad mexicana. Bukele enfatizó que no hay indicios de que la aeronave o su tripulación estén vinculados a su país, exigiendo una rectificación inmediata al gobierno mexicano.

En respuesta, Harfuch ajustó su declaración, aclarando que la avioneta fue detectada “a la altura” de San Salvador, no necesariamente que despegó desde allí. Reiteró el respeto de México hacia El Salvador y destacó el compromiso del gobierno mexicano en la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, Bukele insistió en que la información seguía siendo imprecisa y pidió una aclaración más clara.

La controversia tomó un giro diplomático cuando Bukele anunció que llamaría a consulta a su embajadora en México, Delmy Cañas, como protesta por las declaraciones iniciales de Harfuch. Este movimiento refleja la sensibilidad del gobierno salvadoreño ante cualquier vinculación con el narcotráfico, un tema que Bukele ha abordado con mano dura en su país.

El intercambio de mensajes entre ambos funcionarios ha generado un debate en redes sociales, donde se cuestiona la precisión de la información compartida por México. La falta de claridad sobre el origen exacto de la aeronave ha avivado las tensiones, poniendo en evidencia los desafíos de la cooperación regional en materia de seguridad.

Mientras México insiste en que la detección de la avioneta se realizó cerca de El Salvador, Bukele defiende la postura de que su país no tiene ninguna relación con el cargamento. Este episodio subraya la importancia de la precisión en las comunicaciones oficiales, especialmente en temas tan delicados como el combate al crimen organizado.