Entre enero y mayo de 2025, El Salvador recibió un total de 3,974.76 millones de dólares en remesas, un impresionante aumento del 16% en comparación con los 3,432.89 millones registrados en el mismo período de 2024. Estas cifras, reportadas por el Banco Central de Reserva, reflejan la fortaleza de los envíos de dinero desde el extranjero, principalmente desde Estados Unidos.
El mes de mayo destacó con un ingreso de 899.08 millones de dólares, la cifra más alta en los primeros cinco meses del año. Este crecimiento sostenido demuestra la importancia de las remesas para la economía salvadoreña, que representan el 24% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
Estados Unidos sigue siendo el principal origen de estas remesas, contribuyendo con el 91.6% del total. Los salvadoreños radicados en ese país enviaron 7,769 millones de dólares en 2024, un aumento de 163.1 millones en comparación con el año anterior, consolidando su rol como pilar económico.
A pesar de este panorama positivo, un nuevo impuesto del 1% a las remesas aprobado por el Senado de Estados Unidos genera incertidumbre. Esta medida, parte de un plan fiscal aún en revisión, podría impactar los envíos de dinero, aunque expertos salvadoreños consideran que el efecto será mínimo.
El plan fiscal, que debe ser revisado por la Cámara Baja antes del 4 de julio, ha reducido progresivamente el impuesto propuesto desde un 5% inicial hasta el actual 1%. Economistas locales señalan que, aunque podría haber una ligera disminución en los envíos, las remesas seguirán siendo un motor clave para la economía.
En 2024, El Salvador alcanzó un récord de 8,479 millones de dólares en remesas, un 2.5% más que en 2023. Estos fondos, utilizados principalmente para el consumo privado y la manutención de familias, superan en importancia a las exportaciones, la inversión extranjera y el turismo.
La resiliencia de las remesas se mantiene a pesar de las políticas migratorias y fiscales impulsadas por la administración de Donald Trump. Las medidas migratorias más estrictas y la discusión sobre impuestos han generado temores, pero los flujos de dinero han resistido hasta ahora.
El impacto de las remesas en El Salvador va más allá de los números. Son un soporte vital para millones de familias y un factor clave en la estabilidad económica, destacando el esfuerzo de la diáspora salvadoreña en el extranjero.
Este crecimiento sostenido en los envíos refleja la fortaleza de los lazos familiares y la capacidad de los migrantes para seguir apoyando a sus comunidades, incluso en un contexto de incertidumbre global. Las remesas continúan siendo una columna vertebral para el desarrollo del país.
A medida que El Salvador enfrenta desafíos económicos y externos, las remesas se consolidan como un recurso indispensable, demostrando su relevancia en un entorno de cambios políticos y económicos en Estados Unidos.
