En un comunicado publicado en su cuenta de Facebook, la embajada instó a los estadounidenses a salir de Haití utilizando medios de transporte comerciales o privados tan pronto como sea seguro. La advertencia subraya la gravedad de la situación, marcada por un aumento en los actos violentos, manifestaciones y disturbios en varias zonas del país.
La embajada recomendó a sus ciudadanos evitar multitudes y mantenerse informados a través de los medios locales. También aconsejó no transitar por áreas donde se hayan registrado incidentes de violencia, como ataques armados, secuestros y manifestaciones que han intensificado la inseguridad en la capital y otras regiones.
Haití enfrenta una crisis humanitaria devastadora, con más de 1.3 millones de personas desplazadas, de las cuales más de la mitad son menores, según datos del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. Entre enero y mayo de este año, al menos 2,680 personas perdieron la vida debido a la violencia armada en el país.
Los grupos armados, que controlan gran parte de Puerto Príncipe y otras zonas como Artibonite y Centro, han sembrado el terror con asesinatos, secuestros y violaciones. Esta situación ha llevado a organizaciones como Médicos Sin Fronteras a cerrar centros médicos y a la Cruz Roja a alertar sobre la precariedad de la vida en el país.
La embajada destacó que los vuelos comerciales regulares han reanudado operaciones entre el aeropuerto internacional de Cap-Haitien, en el norte, y el aeropuerto Antoine Simon de Les Cayes, en el sur, así como con la terminal nacional Guy Malary en Puerto Príncipe. Sin embargo, advirtió sobre los riesgos de viajar en helicópteros desde lugares que no son aeropuertos comerciales.
Estos vuelos en helicóptero, utilizados por algunos ciudadanos estadounidenses para llegar a Cap-Haitien, presentan riesgos significativos que deben ser evaluados antes de abordarlos. La embajada aclaró que el personal del gobierno estadounidense no está autorizado a viajar en vuelos comerciales con origen o destino en Puerto Príncipe debido a restricciones de la Administración Federal de Aviación.
La crisis en Haití también ha generado preocupación internacional. La Organización de Estados Americanos ha calificado la búsqueda de una solución como una obligación moral, mientras que la ONU ha documentado un aumento alarmante en los asesinatos y la violencia sexual, con bandas armadas utilizando armamento cada vez más sofisticado, mucho del cual ingresa al país desde el extranjero.
La embajada de Estados Unidos enfatizó que el gobierno no respalda a ninguna compañía privada o comercial para estos traslados, dejando la responsabilidad de la seguridad en manos de los ciudadanos. La advertencia refleja la urgencia de abandonar un país donde la inseguridad y la violencia han alcanzado niveles críticos.
La situación en Haití continúa deteriorándose, con un impacto devastador en la población y una creciente presión sobre la comunidad internacional para abordar esta crisis humanitaria que afecta especialmente a los más vulnerables, incluyendo mujeres y niños.
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