La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha movilizado varios bombarderos B-2 Spirit hacia el Pacífico, según reportes de sitios especializados en tráfico aéreo. Estos aviones, conocidos por su tecnología furtiva, partieron desde la base de Whiteman, en Misuri, con destino a Guam, un territorio estadounidense en Micronesia.
El movimiento de estas aeronaves coincide con las deliberaciones del presidente Donald Trump sobre una posible acción militar contra Irán. Fuentes indican que la Casa Blanca está considerando un ataque a instalaciones nucleares iraníes, específicamente la planta de enriquecimiento de uranio en Fordow.
Los bombarderos B-2 son los únicos aviones estadounidenses capaces de transportar las bombas antibúnkeres GBU-57, diseñadas para penetrar hasta 60 metros bajo tierra. Estas armas serían clave para destruir instalaciones fortificadas como las de Fordow.
El traslado de los B-2 no significa que Trump haya tomado una decisión definitiva. Según The New York Times, reubicar activos militares es una práctica común para mantener opciones estratégicas disponibles.
Trump regresará este fin de semana a Washington desde su club de golf en Bedminster, Nueva Jersey. Está programado que se reúna con su equipo de seguridad nacional para discutir la posibilidad de un ataque contra Irán.
La Casa Blanca ha señalado que el presidente decidirá en las próximas dos semanas si Estados Unidos participará en los esfuerzos de Israel para limitar el programa nuclear iraní. Irán, por su parte, niega estar desarrollando armas nucleares.
El conflicto entre Israel e Irán se intensificó desde el 13 de junio, cuando Israel bombardeó instalaciones iraníes. Desde entonces, ambos países han intercambiado ataques aéreos, aumentando la tensión en la región.
Los B-2 fueron acompañados por aviones cisterna para reabastecimiento en vuelo, lo que indica que están preparados para operaciones de largo alcance. Algunos reportes sugieren que también podrían dirigirse a Diego García, una base en el océano Índico.
Este despliegue ha generado especulaciones sobre las intenciones de Estados Unidos. Algunos analistas lo ven como una demostración de fuerza, mientras otros lo interpretan como un preparativo para una posible ofensiva.
La situación en Medio Oriente sigue siendo volátil, con el mundo atento a las decisiones que tome Trump en los próximos días. Las implicaciones de un ataque a Irán podrían ser significativas para la estabilidad regional.
