¿Encuentro explosivo en el G7? Sheinbaum y Trump podrían reunirse en Canadá

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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha confirmado su asistencia a la 51ª Cumbre del G7 en Kananaskis, Canadá, un evento que reúne a los líderes de las siete economías más industrializadas del mundo. En un anuncio que ha generado revuelo, la mandataria señaló que hay grandes posibilidades de sostener un encuentro con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante esta cumbre. Este sería el primer cara a cara entre ambos líderes, en un contexto de tensiones comerciales y políticas entre México y su vecino del norte.
Sheinbaum, en su conferencia matutina desde Palacio Nacional, dejó entrever que las negociaciones con Trump están en marcha. “Todo parece indicar que sí nos reunimos con el presidente Trump en Canadá”, afirmó la presidenta, quien destacó que su agenda en el G7 estará marcada por reuniones bilaterales clave. La mandataria planea viajar el lunes y regresar el martes por la noche, buscando aprovechar al máximo su participación en este foro internacional.
El posible encuentro con Trump llega en un momento crítico. Las relaciones entre México y Estados Unidos han estado bajo la lupa debido a las recientes amenazas de Trump de imponer aranceles del 25% a productos mexicanos, argumentando problemas de migración y tráfico de fentanilo. Sheinbaum ha insistido en que México negocia desde una posición de igualdad, rechazando cualquier tipo de subordinación, pero las posturas de Trump han generado incertidumbre en los mercados y en la diplomacia.
La presidenta mexicana ha defendido en repetidas ocasiones el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), destacando que fortalece las economías de la región. En sus palabras, México y Estados Unidos “no compiten, se complementan”. Este mensaje busca contrarrestar las políticas proteccionistas de Trump, quien ha criticado el déficit comercial de su país con México y ha presionado por medidas más duras en temas de seguridad y migración.
Otro punto de fricción en la relación bilateral es el tráfico de armas desde Estados Unidos hacia México. Sheinbaum ha planteado en varias ocasiones que la entrada de armamento de alto calibre es un problema grave que debe abordarse de manera conjunta. En contraste, Trump ha propuesto intervenciones más agresivas, como el envío de fuerzas estadounidenses para combatir a los cárteles, una idea que México ha rechazado tajantemente.
La cumbre del G7 también será escenario de protestas, especialmente en Los Ángeles, donde se esperan manifestaciones en contra de las políticas migratorias de Trump. Sheinbaum hizo un llamado a los mexicanos residentes en Estados Unidos a manifestarse de manera pacífica, buscando evitar confrontaciones que puedan complicar aún más las negociaciones. Sin embargo, estas protestas podrían caldear el ambiente previo al posible encuentro entre los dos líderes.
La agenda de Sheinbaum en Canadá incluye discusiones sobre comercio, seguridad y migración, temas que han dominado sus conversaciones telefónicas con Trump en los últimos meses. Aunque la presidenta ha destacado que existe una “buena comunicación” con su homólogo estadounidense, las diferencias ideológicas y de enfoque entre ambos son evidentes, lo que podría marcar el tono de su reunión.
Este encuentro, de concretarse, será un momento definitorio para la relación México-Estados Unidos. Mientras Sheinbaum busca proyectar a México como un país soberano y fuerte, Trump insiste en su retórica de mano dura. La cumbre del G7 será el escenario donde estas dos visiones chocarán, y el mundo estará atento a los resultados de esta reunión que promete ser histórica.